abril 25, 2019

Febrero rojo

10 de Febrero de 1781. Una turbamulta de criollos y mestizos interrumpió violentamente en la Plaza de Oruro. Al día siguiente se plegaron los indígenas. Se tentó una alianza inter étnica entre criollos e indígenas contra los españoles.Pronto se rompió, al advertir ambos bandos que no existían coincidencias en cuanto al poder político y la propiedad de la tierra. Los indígenas intentaron por tres veces tomar el poblado, defendida por los criollos, la última a principios de abril. Los criollos, acosados, decidieron replantear sus alianzas y reconciliarse con los españoles. Ante la imposibilidad de tomar Oruro, las comunidades indígenas capitularon.

El 21 de febrero, miércoles de compadres.La agitación alcanzó territorio cochabambino. En Colcha (Arque), indios de las comunidades de Quirquiave y Tacopaya rompieron la cabeza al cura y degollaron a dos de sus ayudantes. Mataron además a varios mestizos y españoles. Los rebeldes avanzaron. Unidos a los indígenas de Arque, tomaron el pueblo del mismo nombre.Dieron muerte a cerca de treinta españoles. El 23 de febrero en el pueblo de Palca, en las faldas del Tunari, “dentro de la (…) iglesia mataron a mucha jente”.

“Domingo de carnestolendas”, “todos los indios de Tapacarí” se sublevaron. Armados de “hondas, chicotes, lanzas y algunas espadas”, eliminaron a decenas de españoles y mestizos.

Lunes de carnaval.En las cercanías de Quillacollo un grupo de rebeldes, “buscaron a los españoles y hondearon las puertas y ventanas de sus casas sin la mas leve duda que para ellos era degollarlos a todos los españoles”. Al día siguiente se apostaron en un cerro de Paicollo al son de cajas, cornetas y enarbolando “banderas coloradas”.Su intención era “dar avance a la villa de Cochabamba”. Al anochecer del 28, miércoles de ceniza, la hacienda de Cliza fue atacada y varios españoles muertos. Paralelamente, una “porción de indios”“mal armados, con hondas y garrotes”, pretendían tomar el pueblo de Punata.En el latifundio de Sacabamba, indígenas armados de “garrotes, instrumentos de labranza, hoces, lanzas, y algunas armas de fuego” dieron muerte a dos hispanos.

La represión española fue inmisericorde. Las instrucciones eran precisas: “que se pase a cuchillo a todos aquellos enemigos, que se reconozcan rebelados contra su Majestad”. Cientos de indígenas murieron por participar en el intento de expulsar a los colonizadores y restaurar el incario. Para ellos y ellas la historia oficial no tiene homenajes de Bicentenario.

* Gustavo Rodríguez Ostria es historiador.

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