abril 25, 2019

Transita en La Paz Andy Warhol y la caleidoscópica profecía de la fama por 15 minutos

En el futuro todo el mundo será famoso durante quince minutos. Todo el mundo debería tener derecho a 15 minutos de gloria.

Al fin Andy Warhol transita La Paz gracias a Espacio Simón Patiño ese ícono formidable de la cultura y el arte Pop, inicialmente estadounidense y hoy sin fronteras, gracias a la irreverencia de haber convertido productos de la cotidianidad, como latas de sopa, a obras de arte apelando a los recursos mediáticos y que a su vez convirtieron en figuras icónicas del siglo XX, junto a personajes que pasaron por su genio creativo desde Mao Tse-tung, hasta la hermosa Marilyn Monroe, inmortalizando desde la perspectiva del Pop Art al Ché Guevara, Elvis Presley, Jaquelyn Onassis, el ratón Mikey, las latas de sopa marca Campbell, las botellas de Coca-Cola, a sus gatos a quienes amaba, al primer paso del hombre sobre la luna, hasta las sillas eléctricas de sentenciados a muerte.

Ese genio creativo que se instaló en nuestra memoria gracias a las publicaciones de los años 60, al cine, a la televisión y sin duda, a la imagen inmortalizada del Ché gracias a su trazo pop, a la música rock y cuyas portadas como las del Stiky Finger o el Velvet Underground nos inquietaban sin intuir siquiera quién era el creador. Luego nos enteramos que era Warhol un genio historiador de arte, sociólogo e incluso psicólogo, pero por sobre todo, impulsor e ícono del Pop Art, en un momento donde el mundo vivía la amenaza del comunismo, de la tercera guerra mundial y nuclear, con protagonistas como Mao Tse-tung y su revolución cultural, líderes de enorme carisma y amplificación mediática como John F. Kennedy, Fidel Castro o el Ché Guevara, junto a la emergencia mundial de un ritmo que no nos abandonaría como el rock y sus pioneros, Beatles, Roling Stones, Bob Dylan o Joan Baez, en medio del Concilio Vaticano II y la ya desatada -beatlemanía-, junto a la indumentaria unisex, con el pelo largo que permitiría las fluideces masculinas y femeninas, acentuadas por la revolución sexual, la invención de la píldora, la quema de los sostenes en el Mayo del 68 o los grandes festivales musicales bajo el sueño de paz, haz el amor no la guerra, la llegada a la luna, Woodstock.

Una época en la que irrumpen las minifaldas, sobrepasando la profecía de los 15 minutos de fama gracias a una maravillosa y hermosa visionaria Mary Quant que junto a Warhol, y desde otra esfera, liberaron la sensualidad y a la sexualidad a través del atrevimiento amplificado con imágenes que se difundieron a nivel mundial. Un momento histórico en el que el mundo también se conmovía y rememoraba los asesinatos de Marthin Luther King o Malcom X, ambos defensores de los derechos de las personas afrodescientes y que acusaron a la sociedad estadounidense blanca de racista.

Época en la que sellarían alianza lo mediático, la fama y lo efímero, en una suerte de paradoja que cimentaría la interconexión global y Warhol artista comercial, como se autodenominaba, se convertiría en un profeta de la fama, pero a la vez en su adorador, y que irrumpía con su estela brillante por donde transitare, como una verdadera estrella de rock, al grado que los años sesenta lo consagraron como toda una celebridad para aparecer asiduamente en los diarios y revistas de la época, y que ya tenían influencia en este lado del mundo. Para entonces ya había fundado la emblemática The Factory y la revista Interview, dedicada fundamentalmente al culto de las celebridades cinematográficas, artísticas y rockeras, incluyendo entrevistas con ilustraciones, fotografías o diversas imágenes de corte vanguardista de personajes famosos, o que alcanzarían la fama gracias a su genio creativo.

La primera exposición individual del gran Andy Warhol se realizó el año 62 en la ciudad de Nueva York y entre sus obras estaban obras luego emblemáticas como “100 botellas de cola”, “100 billetes de dólar”, “Díptico de Marilyn” o las re famosas “100 Latas de sopa”, a partir de entonces el mundo del arte se engalanaría con su genio sin conocer fronteras.

El arte comercial es mucho mejor que el arte por el arte

Andy Warhol abrió y transitó por distintas rutas del arte de vanguardia, inicialmente fue un talentoso ilustrador de publicidad en ya famosas revistas en revistas de moda como “Glamour”, “Vogue”, “Harper Bazar” o “Tiffany & Co”, entre otras, con dibujos a tinta, de trazos libres, guiños de sensualidad andrógina, irreverencia creativa y movimientos cautivantes, aunque se tratasen de zapatos, rostros sugeridos o explícitos, así como indumentaria o artículos diversos. Posteriormente sería contratado por la discográfica RCA para ilustrar portadas de discos, cartelería y material promocional.

La portada del álbum de los Rolling Stones “Sticky Fingers” con la cremallera y el primer plano del jean masculino, junto al primer álbum de los Velvet Underground y la imagen imponente de un plátano fueron algunas de sus obras más conocidas, que se convertirían como las portadas de álbumes musicales más originales de la historia de la música.

Pero Warhol diseñaría más de 50 portadas de discos durante su prolífica carrera abarcando desde álbumes clásicos de jazz de los años 50, hasta álbumes de larga duración de la música posterior, surgida bajo las corrientes del rock y luego del pop, hoy verdaderas joyas de colección.

Durante la producción del álbum Sticky Finger, por ejemplo, la historia registra una cálida carta enviada por Mick Jagger, retratado también por el genio creativo de Warhol en el que le decía:

Querido Andy:

Estoy muy contento de que puedas hacer esta obra de arte para nuestro nuevo álbum de grandes éxitos. Hay 2 cajas de material que puedes utilizar, y el disco.

En mi corta, pero bonita experiencia, el más complicado es el formato del álbum. Es más complejo que hacer una sóla página, o páginas plegadas, lo más jodido es la reproducción y los agonizantes retrasos. Pero, dicho esto, lo dejo en tus manos, capaces que hacer lo que quieran …… y por favor, escribe de nuevo diciendo la cantidad de dinero que quieres que te paguemos por ello.

A Mr. Al Steckler le pondremos en contacto contigo en Nueva York, con más información. Probablemente estará nervioso y dirá “¡Date prisa!”, pero no le hagas caso.

Love, Mick Jagger (21, abril de 1969)

La inspiración es la televisión

«Puedes estar mirando la tele y ver una coca cola, y puedes saber que el presidente bebe coca cola, Liz Taylor bebe coca cola, y piénsalo, tú también puedes beber coca cola. (…) Ninguna cantidad de dinero puede brindarte una mejor coca cola que la que está bebiendo el mendigo de la esquina».

Su obra estuvo influenciada, en parte, por los manifiestos del filósofo y fundador de los estudios de los medios de difusión masiva Marshal Mcluhan, un visionario que profetizó el advenimiento de la aldea global y la interconectividad global, gracias a los medios electrónicos de comunicación, a las autopistas de la información y la interdependencia electrónica, que permanentemente reconstruiría al mundo en la imagen de una aldea global y a una profecía incuestionable, el medio es el mensaje.

Y es que Warhol irrumpió en el arte con las profecías de que la repetición de imágenes en distintos soportes o fotografías de prensa, secuestradas del contexto habitual o de la cotidianidad para ser trasladadas y reverenciadas en el dominio del arte, definitivamente generarían otras percepciones e impactos, además de cautivantes escenas, por un lado, y por otro, detonar mecanismos de deshumanización gracias precisamente a la reiteración insistente de imágenes, incluso de aquellas desagradables, hasta convertirlas en aceptables, normales e incluso indiferentes tal como lo hacían ya los medios de difusión masiva, influencia apuntada gracias a la lucidez de Mc Luhan.

Andy Warhol sabía perfectamente el impacto de una imagen, su influencia y también su poder, estudiosos de su vida atribuyen esta cualidad a que fue un ferviente católico y a que adoraba las imágenes religiosas, sus fetiches protectores, heredadas de las milenarias ritualidades de las que los devotos cultivaron las certezas de que con sólo mirarlas se podían recibir las bendiciones de la divinidad y las virtudes religiosas. Al igual que Mc Luhan Warhol sabía del alcance, el impacto y el poder del carisma de las personas, así como su virtud canalizadora de energías, de creencias e incluso de responder a demandas crecientes de la sociedad mediática por nuevos mitos, gracias precisamente al poder del universo publicitario, producto de la sociedad de consumo y a su accesibilidad desde las multiformas de los mensajes.

Los estudiosos de Andy Warhol corroboran que el artista conocía perfectamente las —estrictas leyes del mercado— y sus delimitaciones de fronteras de los productos entre lo útil y lo necesario, que las incorporó al mundo del arte, aspecto que, para muchos, lo convirtió en un artista comercial, un maestro de la provocación que adoraba jugar con la banalidad, pero a la que dotaba también de interpelación y reflexividad sobre su propia época, dejando entrever su intencionalidad, a pesar de la parquedad de sus entrevistas o declaraciones esporádicas, que develaban algunos matices de su vida misma, por lo que puntualizaba —que en sus obras no había nada que rascar, que todo se encontraba en la superficie—: «Todo el significado de mi obra está en la superficie, detrás no hay nada».

Naturalización e indiferencia

“cuando vemos varias veces repetidas una fotografía macabra, termina por no hacernos ningún efecto”

Dramática profecía que sentenciaba Andy Warhol anticipándose al sentido que cobraría el poder noticioso mediático y global, y al poder icónico de la sociedad de consumo, que llevó al artista a introducir a los objetos de la cotidianidad en los museos y en el mundo de los mass-media precisamente la desmitificación de valores a través de ídolos, fetiches o representaciones bajo las égidas del consumo, bajo una constante, la propuesta estética, tal como lo hizo con sus retratos de Jagger, Marilyn Monroe, Mao Tse-tung, Che Guevara o Elvis Presley y la representación de la Silla Eléctrica.

Y es que para Warhol los famosos, los objetos de la cotidianidad y de la sociedad de consumo, o incluso la muerte tenían en sus manos y creatividad la potencialidad de transformarse en un código visual, en una propuesta gráfica y en canalizadores de sensaciones, desde melancolías, soledades hasta sensualidad y provocación. Iconos que a su vez podía convertirse en estereotipos de márgenes, códigos imprecisos e incluso anónimos, pero sin duda cautivantes, famosos más allá de los 15 minutos que había sentenciado su creador.

Venturosamente hoy Warhol transita por La Paz, pero su genio creativo pertenece también al mundo que lo sedujo a través del cine, la fotografía, su Polaroid o la serigrafía, al de la red, en la que podrá encontrar maravillosas páginas dedicadas a su obra y a su genio creativo, que lo disfruten!!

*          Feminista queer y periodista

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