Recuperar el mar antes de que se acabe el gas

Ya ha pasado exactamente un año desde que el presidente Morales anunció que la demanda marítima de Bolivia sería llevada a cortes internacionales en vista de lo infructuosas que resultaron las negociaciones con el Estado chileno hasta principios de 2011. Las relaciones entre ambos países siguen siendo tan tensas como lo fueron el año pasado, lo que hace necesario recordar porqué es necesaria una salida soberana hacia el mar y que posibilidades existen de conseguirla.

Una salida soberana hacia el océano Pacífico es una cuestión de vital importancia para nuestro Estado. Está de más recordar que Bolivia debe integrarse al sistema – mundo en las condiciones más ventajosas posibles para mantener sus indicadores macroeconómicos en niveles aceptables y tener un mejor aprovechamiento de su excedente económico, actualmente, proveniente de la renta de los hidrocarburos. La estabilidad política misma al interior de nuestras fronteras depende en gran medida de lo último.

Aprovechar el gas

Ya lo decía Zavaleta cuando anotaba en su obra más famosa que no es la magnitud del excedente la que determina la disponibilidad del Estado respecto a la sociedad, sino su aprovechamiento adecuado. (1) No se trata de una afirmación abstracta. Lo que concretamente nos preocupa acá es la forma en la que el Estado se relaciona con los mediadores en la sociedad civil y con su propia estructura política administrativa.

Ya se ha señalado que actualmente el Estado boliviano tiene una forma prebendál de relacionarse con la sociedad civil, beneficiando solamente a reducidas élites dentro de esta. Diego Ayo, docente universitario en Ciencias Políticas en la UMSA, indica que no se trata de un defecto propio del gobierno de Morales sino de un comportamiento del Estado boliviano a lo largo de toda su historia contemporánea. No obstante, indica, este rasgo se habría hecho más acentuado durante los últimos años. (2)

¿Dónde entra el mar en todo esto?

De acuerdo al anterior autor esta mediación prebendál estaría sostenida casi exclusivamente en la actual bonanza producto de la explotación de los hidrocarburos que se estaría institucionalizando no solamente con sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil, sino también con los niveles subnacionales de gobierno.

Una monografía titulada “Las relaciones económicas entre Bolivia y Chile, limitaciones y oportunidades” escrita por Wilson Mercado (3) hace algunos años propone que las reservas de gas bolivianas (en ese entonces una novedad) deberían ser utilizadas por Bolivia para conseguir una salida soberana hacia el océano Pacífico y, lo más importante, para impulsar el desarrollo económico del país.

Mercado advierte que de no seguirse esta línea política Bolivia podría volver a frustrase por no haber aprovechado una coyuntura internacional ventajosa, como lo que sucedió con los ciclo de la plata y el estaño, que al final no dejaron nada para el país.

La relación entre los dos autores anteriormente citados es que en vista de que el Estado actualmente está desperdiciando excedente para lograr gobernabilidad dentro de sus fronteras, la oportunidad de aprovechar este excedente de una forma más estratégica podría pasarse de largo, dado que el gas no durará para siempre. Un puerto soberano en el Pacífico aumentaría las posibilidades de aprovechar adecuadamente ese excedente.

¿Cómo lograrlo?

Lastimosamente, las recientes declaraciones del Canciller David Choquehuanca parecen indicar que no es posible, por el momento, utilizar el gas como comodín para conseguir una salida soberana al mar. (4) Esta es una posibilidad que el gobierno de Piñera ya había rechazado anteriormente, empero.

Esto, sumado al fracaso de las negociaciones que se dieron entre ambos países desde el gobierno de la ex presidenta chilena Michelle Bachellet en base a una agenda de 13 puntos para reanudar relaciones diplomáticas parecería dar la razón al presidente Morales en su decisión de llevar la demanda marítima a La Haya.

Después de todo, la solución diplomática parece cada vez más difícil dada la extrema sensibilidad que hay entre ambos gobiernos. Desde incidentes como el de la incursión de los militares bolivianos en territorio chileno en 2010 hasta el hecho de que Chile patentó la quinua como producto propio, casi cualquier suceso entre ambos países parece irritar a sus gobernantes e iniciar una guerra de acusaciones que usualmente terminan con el Estado chileno recordando de que no cederá ninguna parte de su territorio con soberanía.

No obstante, se debe tomar en cuenta dos variables más en el asunto. La primera es el contexto de integración latinoamericana que se está dando desde hace algunos años y que han alcanzado un primer gran paso con la formación de la CELAC. Esta podría ser una circunstancia propicia para que el gobierno boliviano para seguir tratando por el camino de la diplomacia y el acercamiento entre naciones.

La segunda variable es el cada vez mayor acercamiento entre los gobierno de Perú y Bolivia. Aunque las relaciones entre Chile y los dos anteriores Estados varían significativamente de acuerdo a factores políticos internos y externos, la tendencia actual parece generar más coincidencias entre Perú y Bolivia que entre Chile y Perú. El permiso que el país inca dio el año pasado para que Bolivia utilice el puerto de Hilo incluso con presencia de sus FF.AA (aunque sin soberanía) es una muestra de ello.

A pesar de determinación del gobierno boliviano de llevar el caso a la corte de La Haya, en los hechos la agenda de los 13 puntos aún sigue vigente, tal como recordó el Carlos Romero el año pasado, cuando ejercía el cargo de ministro de la Presidencia. El gobierno boliviano tiene, de todos modos, la expectativa de que un posible juicio no afecte la negociación bilateral con Chile. El gobierno chileno, por su parte, ya advirtió que de darse tal juicio se cerrarían las puertas de la negociación bilateral.

Cerrando filas

De todos modos, la convocatoria del presidente Morales para recuperar el mar por medio del juicio tuvo buenas repercusiones para el gobierno, al menos el año pasado y en cuanto a apoyo popular se refiere. No sólo fue secundada por varias organizaciones sindicales, sino que contó con el apoyo de reconocidas figuras intelectuales y políticas como los ex presidentes Eduardo Rodríguez Veltzé y Carlos Mesa.

Respecto a este hecho existen dos interpretaciones. La primera que sostiene que en realidad el anuncio de aquel 23 de marzo del 2011 fue en realidad un desesperado intento del gobierno de Morales para recuperar popularidad después de los eventos del gasolinazo a finales del 2010.

La segunda interpretación es que tal apoyo popular resulta necesario para que una empresa como esta tenga buenos resultados. Si Zavaleta sostiene que Bolivia perdió la guerra del Pacífico porque no concurrió a ella como nación, es probable que ahora la situación (a pesar de no ser una guerra) sea más favorable que en el siglo XIX. Al menos el año pasado, el anuncio de Morales no solamente cosechó el apoyo citado más arriba, sino que también en el exterior y por algunos segmentos de la propia sociedad chilena.

Bibliografía

  1. Lo Nacional Popular
  2. Diego Ayo. La Cumbre social, los pactos oligárquicos y la pobreza. Le Monde Diplomatique. ¿Y si el Gobierno se sale con la suya y se construye la carretera?. Diego Ayo: El Entrevistador
  3. “Las relaciones económicas entre Bolivia y Chile, limitaciones y oportunidades”, Wilson Mercado
  4. Canciller boliviano descarta trueque gas por mar con Chile. Erbol. 22/03/2012.

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