noviembre 18, 2018

Nacionalizaciones y controversias en Bolivia (I)

En esta primera parte del trabajo, tocaremos, de manera breve los motivos y las consecuencias de las dos primeras nacionalizaciones de nuestros recursos naturales petroleros y gasíferos, en tanto que el próximo número estará enteramente dedicado a la tercera nacionalización.

El tema de las nacionalizaciones caracterizó a las economías de todos los países durante el Siglo XX, sobre todo después de las dos guerras mundiales, periodo en el que muchos países que estaban en condición de colonias lograron declarar su independencia, y con ella la necesidad de sentar soberanía sobre sus economías. En términos de las concepciones políticas e ideológicas, existen controversias respecto a la nacionalización, entre los partidarios de corte socialista y los de corte liberal o defensores, a ultranza, del mercado.

Las concepciones progresistas consideran que, nacionalizar es un medio para lograr cambios radicales en la estructura económica de un país y en la toma de decisiones a favor de los habitantes de ese país, es un instrumento fundamental para lograr democratizar la economía y los objetivos de transformación, que beneficien a todos los estantes y habitantes de ese territorio.

Las concepciones liberales o defensores del mercado o del capitalismo, ahora en su fase globalizadora, critican al Estado en su calidad de interventor o actor económico, porque esas acciones limitan la iniciativa privada, los objetivos de las empresas extranjeras y la misma existencia del capitalismo. Es por eso que cada vez que se toma la decisión de nacionalizar alguna empresa en el país, los defensores de la “racionalidad” capitalista, vociferan las mismas frases cansonas y falsas, como: se está ahuyentando a la inversión, el país está observado por las calificadoras de riesgo, ya nadie querrá invertir en el país, somos un país paria en el mundo globalizado, etc. Tal es la bronca de estos voceadores del capitalismo criollo, neoliberales incondicionales que, incluso siendo parias extranjeros en nuestro país (italianos, españoles) se dan el lujo de amenazar las decisiones soberanas que toma el Presidente Morales. También están aquellos criollos defensores del neoliberalismo en decadencia, que niegan que haya existido nacionalización de los hidrocarburos y creen que una nacionalización debe ser, exactamente igual a la anterior. Como si la historia fuera una aburrida repetición de hechos, y personajes.

Repasar la historia de Bolivia y reinterpretarla a la luz de los acontecimientos actuales, es una tarea permanente que todo constructor de conocimiento debe realizar. Desde esa perspectiva veamos, las dos primeras nacionalizaciones de los hidrocarburos, experimentados en el siglo XX

Primera nacionalización, la Estándar Oíl en Bolivia

El paso por Bolivia de la empresa norteamericana Estándar Oil fue una tragedia nacional. Durante este periodo (19211937) varios gobiernos fueron objetos del chantaje, la prebenda y la corrupción por parte de esta empresa petrolera.

La Estándar Oil estaba sujeta a compromisos definidos en documentos de convenio con el gobierno nacional. Según estos documentos esta empresa tenía dos años, impostergablemente, para ubicar recursos petroleros en una extensión de 1 millón de hectáreas de las 8 millones que obtuvo en concesión. La Standard Oil llegó a abarcar un territorio concesionado de aproximadamente ocho millones de hectáreas, cuyos trabajos de exploración geológica se centraron básicamente desde el sur del departamento de Santa Cruz, hasta el departamento de Tarija, conocido como el subandino sur. Transcurrido estos dos años, la empresa debería proceder a la explotación de este recurso para el abastecimiento del mercado interno.

La Estándar Oíl, en el compromiso con el gobierno boliviano debía abastecer el mercado interno, sin embargo no cumplió con este compromiso, en realidad no fue su prioridad. Los objetivos de la empresa norteamericana fueron el de obtener solo información sobre el potencial de recursos existentes en el país en materia de hidrocarburos, para preservar estas reservas para el futuro.

Por otra parte la empresa incumplió con el pago de regalías y patentes al Estado boliviano. Además de estos incumplimientos, se demostraron las denuncias de que la empresa había exportado (de contrabando) petróleo a la Argentina, instalando un oleoducto clandestino que iba desde el campo Bermejo hacia Agua Blanca, en territorio del país vecino, dicha denuncia fue realizada por dos diputados argentinos en octubre de 1935. Si se considera que la Estándar Oíl ha estado explotando petróleo desde 1925, debe considerarse que se ha estado extrayendo, este recurso durante diez años, más los meses que transcurrieron hasta la nacionalización.

El 21 de diciembre de 1936, durante el gobierno de David Toro, se promulga un Decreto Ley, cuyo principio fundamental fue que el recurso petrolero debía ser manejado por el Estado de Bolivia por lo que en su gobierno se creó Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), que fue la primera empresa estatal en el planeta, con autonomía y personalidad jurídica propias.

Esta nacionalización le costó al país el bloqueo que esta empresa Satandar Oíl, hizo apoyado por su gobierno, EEUU, persuadiendo de que ninguna empresa extranjera viniese a invertir en Bolivia. Así logró que se le cancelara una indemnización de Un Millón de dólares de esa época. A cambio de esa humillación soportada por el país, el gobierno norteamericano nos dio su ayuda, enviándonos a un consultor para que hiciera un plan de desarrollo, el plan Bohan.

Segunda Nacionalización, la Gulf Oil Company

Durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro (19521956), y producto de la promulgación del Código Davenport, llegó a Bolivia la empresa norteamericana Gulf Oil Company, a la que se dio en concesión las áreas que hasta ese entonces YPFB exploraba y sobre las cuales poseía importante información geológica. La Gulf Oil Company realizó muy pocos esfuerzos para encontrar, en corto tiempo, grandes reservas gasíferas en los campos de Colpa, Caranda, Río Grande, el Palmar, la Peña y Yapacaní.

Como la tragedia del país fue la permanente dependencia respecto de los países del imperio, varios gobiernos estuvieron realizando políticas en este sentido, pero con mayor énfasis el MNR en todos sus gobiernos, Paz Estensoro fue el personaje que profundizo esta dependencia, traicionando el proceso del 52. En ese sentido hubo un sometimiento total a los caprichos de la Gulf, con la complicidad de YPFB, cuya presidencia estaba ocupada por el hermano del presidente del Paz Estenssoro, en estas condiciones todas las acciones que hizo la Gulf fueron en contra de la economía del país pero consentido por el MNR.

En el gobierno de Alfredo Ovando Candia, en fecha 17 de octubre del año 1969, se decidió revertir las concesiones de la Gulf Oil Company al Estado Boliviano, así como nacionalizar todos sus bienes e instalaciones, incluidos muebles, medios de transporte, estudios, planos, proyectos y todo otro bien, sin excepción alguna. El ministro de energía e hidrocarburos era el socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Producto de esta nacionalización, la Gulf Oil Company entró en disputa con el gobierno boliviano y aplicó un embargo petrolero que impedía a Bolivia la comercialización del petróleo producido y la continuación de la construcción del Gasoducto BoliviaArgentina, que hasta entonces presentaba un avance de 10%, aproximadamente. La única forma de desbloquear este chantaje fue concediendo el pago de una indemnización de 78 Millones de dólares.

En suma, ambas nacionalizaciones fueron causadas por el abuso que cometieron las empresas extranjeras al incumplir los compromisos firmados en los contratos. En ambos casos estas empresas reaccionaron de la manera más adversa con el país, bloqueando proyectos. Y los gobiernos cedieron ante esta actitud, transando con jugosas indemnizaciones.

*          Docente Investigador titular de la UMSA

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