noviembre 20, 2018

La industrialización, imperativo constitucional II

por: Javier Fernández

Bolivia, frente a la mayoría de los países sudamericanos se caracteriza por su mayor rezago en la industrialización, es así que se lo concibe como un país primario – exportador. En ese contexto un recuento rápido de acontecimientos inherentes sobre esa cualidad, nos permite retrotraernos un poco en la historia. Preguntarnos cuál fue el accionar de Bolivia en el periodo de sustitución de importaciones.

Fue con la aplicación del Plan Bohan, a partir de 1952, que en Bolivia se desarrollo, la estrategia de sustitución de importaciones que amplió y diversificó la producción agrícola, sustituyendo importaciones de productos como el azúcar, arroz, carne, madera permitiendo el autoabastecimiento y mejorando los niveles de consumo. Se estimuló también la producción de productos tropicales como el algodón, oleaginosas estos para la industria aceitera. La estrategia implicó el desarrollo de las comunicaciones, incluyendo caminos de vinculación entre Santa Cruz y el occidente del país, entre Tarija y Villamontes, y caminos de penetración a Alto Beni en el norte de La Paz. Todo lo anterior se desarrolló con el liderazgo y la activa participación del Estado.

Entorno a los acontecimientos históricos reseñados y considerando el expreso mandato de la Constitución Política del Estado que en el Artículo 319 señala: La industrialización de los recursos naturales será prioridad en las políticas económicas…., al respecto debemos indicar que este objetivo cuenta con el apoyo y la firme voluntad de los dos altos mandatarios del Estado Plurinacional, este mandato se está instrumentado, a través, del Plan Nacional de Desarrollo, que recupera el dinamismo del Estado como promotor y de las empresas estatales como protagonista, sustentándose en la dotación de recursos naturales.

En estas preocupaciones sobre la industrialización en Bolivia, debemos aludir al importante sector hidrocarburífero, por su significativa contribución a la economía boliviana. Es así que en el proceso de consolidar la Nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), con una acertada dirección, está cubriendo cada vez más los requerimientos del mercado interno, sin descuidar los compromisos de exportación, pero lo que se destaca es que rebasa la simple extracción de materias primas, para avanzar hacia mayores niveles de agregación del Gas Natural.

El proceso de industrialización del gas natural, tiende a generar equilibrios en el desarrollo del territorio nacional, constituyendo complejos petroquímicos en el Chaco tarijeño y la zona del trópico de Cochabamba, de manera que estas inversiones se complementen entre si y se conviertan en un núcleo dinamizador de la economía, desencadenando industrias de transformación secundaria del gas natural en su entorno.

En el tránsito hacia la industrialización, se destaca las inversiones en dos Plantas de Separación de Líquidos, proyectos de gran envergadura para el país: la de Río Grande y la de Gran Chaco. Plantas, que permitirán, separar físicamente el gas y sus derivados, generando la producción de Gas Licuado de Petróleo (GLP) cubriendo la demanda interna y generando excedentes de exportación, también se producirá gasolinas e insumos para los emprendimientos petroquímicos.

El proyecto de Amoniaco Urea será implementado en la zona de Bulo Bulo Provincia Carrasco del Departamento de Cochabamba con una capacidad de producción de 650,000 toneladas anuales. Este proyecto, es el primer desarrollo boliviano de petroquímica, tiene por objetivo la producción de fertilizantes, proyecto que se articulará con el sector agropecuario y contribuirá a mejorar la productividad de dicho sector, contribuyendo de forma efectiva en la búsqueda de la seguridad alimentaria. La sustitución de los fertilizantes importados, liberará divisas, y la exportación de fertilizantes, producto agregado del Gas Natural, permitirá captar mayor cantidad de divisas.

El proyecto Etileno – Polietileno se instalará en la provincia Gran Chaco del Departamento de Tarija, los insumos generados sirven como materia prima para la elaboración de una gran variedad de productos derivados), el contar con la producción de polietileno en Bolivia desencadenará iniciativas privadas de medianas y pequeñas empresas dentro del rubro de la elaboración de productos plásticos, generando mayor dinámica movimiento económica, impulsando al sector productivo, generando mayor empleo.

Reclamar por que Bolivia no se industrializo en los periodos correspondientes a la Primera y Segunda Revolución Industrial y actualmente porque no ingresar directamente a la Tercera Revolución Industrial. Es una subjetividad e ingenua desubicación histórica, puesto qué, en los tres cuartos de los cien años (1750-1850), de la Primera Revolución Industrial, Bolivia aún no existía como Estado-Nacional independiente, sólo en el último cuarto de ese siglo, se funda nuestra querida Bolivia, pasando en esa primera etapa a una lucha intensa por despojarse de las ataduras del periodo colonial, que aún persistían, sustentadas por las élites criollas que se perfilaron como dueñas de vidas y haciendas al interior del territorio boliviano. Los proyectos de industrialización, en las plantas de separación, en las plantas de petroquímica, constituyen la base del desarrollo tecnológico, puesto que la innovación productiva requiere recrearse en aparatos productivos.

Sin duda la industrialización es un imperativo, sin embargo, no es un fin en sí mismo, es un medio para el objetivo estratégico de largo plazo que es el vivir bien de las bolivianas y bolivianos, adelante YPFB.

Be the first to comment

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: