julio 23, 2019

De la independencia de Raúl Peñaranda y sus relaciones con Chile y EE.UU.

por: Mauricio Osorio

El periodista y ex director de Página Siete, que se ha dado a la tarea de cuestionar la moral del gobierno en sus intervenciones, al parecer no ha sido sincero con la gente al decir que es boliviano pero callar sobre su nacionalidad chilena. Tampoco sobre su relación con una organización financiada por agencias de EE.UU. para arremeter contra gobiernos progresistas en la región.
El periodista Raúl Peñaranda se dispone a presentar un libro sobre los medios “para estatales” en Bolivia. Pero detrás de esta aparente muestra de “independencia” hay mucho más: unas estrechas relaciones con intereses empresariales y políticos chilenos contrarios a los bolivianos y, desde hace algunos meses, un accionar con una organización andina de información financiada por EEUU y opositora a los procesos políticos progresistas de la región.

Para una mejor comprensión de lo que hay detrás, como dice una nota de un historiador y ciudadano chileno, titulada “los intereses detrás del desencuentro entre Chile y Bolivia” y publicada por el sitio digital “El espacio andino”, hagamos seguimiento a los siguientes hechos.

La renuncia

En unos días más el periodista Raúl Peñaranda presentará, en medio de aplausos de la embajada de Estados Unidos y la derecha boliviana y chilena, un libro que forma parte del arsenal de rumores que se pretenden pasar por “verdad” en los próximos meses para desprestigiar moralmente al gobierno del presidente Evo Morales.

De acuerdo a lo se ha anunciado hace varias semanas, la publicación del ex director de Página Siete está orientada a poner al descubierto el carácter de la propiedad y las relaciones de algunos medios llamados “paraestatales” con el gobierno.

Lo interesante es que el autor de la publicación pretende poner en duda la moral y la ética del gobierno, cuando él no ha sido en lo personal transparente al momento de hablar de sus orígenes y sus relaciones de familiaridad con Chile y las políticas con las agencias de EEUU que financian planes de subversión.

Según da cuenta un documento de viaje, Peñaranda tendría nacionalidad chilena, lo cual confirma la denuncia que en su momento hizo el ministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana. No es posible saber si el periodista nació en Bolivia y luego adoptó la nacionalidad de su madre o nació en Chile y adoptó la nacionalidad de su padre. Lo cierto es que no le dijo la verdad a los bolivianos y ocultó sus orígenes cuando sostuvo que era boliviano y que la chilena era su mamá. Peñaranda es chileno o por nacimiento o por nacionalización y entonces no parece nada casual su relación con un medio periodístico con estrechos nexos con la derecha chilena.

En la propia página de Wikipedia, en la que se exalta el carácter “independiente” del periodista y ex director de Página Siete se dice que nació en 1966, que es boliviano y que además es un analista y ahora “líder” de una subregional de defensa de la libertad de expresión llamado Grupo Andino de Libertades Informativas, GALI. No se dice nada sobre que su nacionalidad es chilena.

Esta nota es publicada luego de que el Director de La Época, en este momento en Bogotá, enviará un correo electrónico a Peñaranda para preguntarle sobre si tenía doble nacionalidad y cuáles eran las fuentes de financiamiento de GALI. La respuesta del ex director de Página Siete no llegó.

La renuncia de Peñaranda


El 22 de Agosto de 2013 el periodista chileno-boliviano Raúl Peñaranda renunciaba a la Dirección del Periódico paceño Página Siete. Peñaranda señalaba, de manera textual: “He tomado la decisión de renunciar a la dirección del periódico Página Siete. El lunes tuvimos un error respecto a la excomunión de cuatro ministros, y el Gobierno lo ha utilizado como pretexto para atacarnos nuevamente, pese a que nos hemos disculpado”.

También dijo que el Gobierno ejerce un “ataque cobarde, bajo, vil contra nosotros, porque somos un periódico independiente. Considerando que yo tomo la responsabilidad del error del lunes y para que el Ejecutivo no pueda utilizarlo más para atacarnos, con la bajeza que lo está haciendo, es que he decidido tomar esta difícil decisión”

Esta decisión se daba luego del titular de Página Siete del 19 de agosto de 2013 que señalaba “La Iglesia excomulga a 4 ministros por su postura ante el aborto”, que fue inmediatamente desmentida por la misma Conferencia Episcopal de Bolivia y ocasionó que durante dos días Iglesia y Periódico mantuvieron una confrontación pública de alegatos.

Evidentemente, el Gobierno reaccionó también de manera inmediata aceptando la aclaración de la Conferencia Episcopal de Bolivia y acusando a Peñaranda de querer enfrentar a Iglesia y Gobierno.

Una vez que Peñaranda renunció, acusó públicamente a la Iglesia Católica de haberse aliado al Gobierno “Además, la Iglesia ha obrado mal en su comunicado tan duro contra nosotros, diciendo que habíamos manipulado para atacar a la Iglesia y al Gobierno. Eso me dejó sin piso. Ya no puedo tener fuerzas con eso para defenderme frente al Gobierno, si la Iglesia le está dando la razón al Gobierno. La Iglesia “se asoció al gobierno para que este me ataque” (Suplemento Séptimo Día. Periódico El Deber. 25 de Agosto de 2013).

Pero este es apenas un paso en una carrera profesional que lamentablemente, por su posición frente al gobierno de Evo Morales, le cegó el equilibrio y quedó manchada por la manipulación.

Los “errores” de página siete

Hay que recordar que desde su creación en 2010, Página Siete y su Director, el periodista chileno Raúl peñaranda, fueron objeto de duras críticas de diferentes sectores de la sociedad boliviana, y especialmente del Gobierno, por su manejo irresponsable e interesado de las noticias.

Todos recordarán el titular del 26 de septiembre de 2011, en que Página Siete señalaba “Muere un bebé en violenta represión contra indígenas”, en plena Octava Marcha de los indígenas del Tipnis. Semejante titular tuvo que ser desmentido al día siguiente. Lógicamente, se lo hizo en un espacio mucho menor y menos importante. La mentira merece más espacio que la verdad en algunos medios.

Son quizás menos recordados pero igualmente importantes (ya veremos por qué) los titulares que dedicaba Peñaranda a la lucha contra el narcotráfico que se desarrolla en el país. Los titulares extrañamente casi calcados del 16 de Septiembre de 2010 (“EEUU afirma que Bolivia falló en la lucha antidroga”), del 27 de enero de 2011 (“Estados Unidos no acepta pedido de permitir acullico”), del 4 de marzo de 2011 (“Bolivia “ha fracasado” en lucha antidroga, dice EEUU”), del 8 de marzo de 2012 (“EEUU asegura que Bolivia “fracasa” en la lucha antidroga”), o del 27 de septiembre de 2011 (“Bolivia “ha fallado” en lucha antidroga, pero EEU aumenta ayuda”).

Sintomáticamente, cuando la ONU señala que hay avances en Bolivia en la lucha contra el narcotráfico, Página Siete le dedica apenas una notita marginal, el 10 de marzo de 2012 (“ONU califica de exitosa la lucha contra las drogas”).

Hasta acá, resulta por demás evidente que existía una marcada intención de enfrentar al Gobierno tanto con los Estados Unidos, con la Iglesia y con la misma población boliviana.

Vínculos con la derecha chilena

Sobre esta actitud de permanente hostigamiento al Gobierno de Evo Morales y a los avances de los bolivianos en diferentes áreas, especialmente en la lucha contra el narcotráfico, se suman los extraños vínculos de Peñaranda y Página Siete con la derecha radical chilena.

En una conferencia de prensa el Vicepresidente del Estado señaló como el Presidente del Directorio de Página Siete, Raúl Garafulic Lehm, es ni más ni menos, cuñado de la Ex – Diputada de la derecha radical chilena Verónica Zalaquett, la que se opone de manera abierta a una salida soberana al mar por parte de Bolivia.

Zalaquett señalaba el 23 de marzo de 2013 en el portal chileno 24 Horas, sobre la demanda presentada por el país ante La Haya, que “Es una estrategia que tiene fines electorales, que busca asegurar su reelección con un tema tan sensible y que aglutina a todos los sectores en Bolivia”.

El periódico chileno El Mostrador, el 14 de octubre del 2011, señalaba que “Zalaquett (UDI) y Edwards (RN) rechazan declaraciones de Frei (DC) en materia limítrofe”, en alusión a la predisposición del Ex – Presidente chileno de resolver el tema de la salida al mar para Bolivia.

Por su parte, García Linera señalaba también en dicha conferencia de prensa todos los vínculos de los Garafulic y otros funcionarios de Página Siete con la privatización de las empresas estatales a mediados de los ochenta.

¿Chilenofobia, antibolivianismo o algo mas”

Sólo hay que atar cabos. Una posición, como la del periodista chileno Raúl Peñaranda, contraria a los avances que hacen los bolivianos en diferentes áreas sólo puede explicarse o por una actitud servil a los intereses de sus coyunturales jefes (los Garafulic) o por una real convicción de que los bolivianos no son aptos para gobernarse a sí mismos.

Pero esta duda puede ser definitivamente resuelta con una última noticia que sobre Peñaranda ofrece el mismo Periódico Página Siete “El ex – director de Página Siete Raúl Peñaranda dirige el Grupo Andino de Libertades Informativas”.

Este grupo está conformado por la ANP de Bolivia, Fundamedios de Ecuador, IPYS Colombia, IPYS Perú e IPYS Venezuela. Tres de los cinco miembros son IPYS. Y ¿Quiénes son IPYS? Pues según su sitio Web “El Instituto Prensa y Sociedad, basado en Lima, Perú, es una organización civil que promueve el periodismo de investigación, la libertad de expresión y el acceso a la información pública en América Latina”. Del Ipys Venezuela, ni hablar. Solo basta con entrar a su página y uno verá que colocan noticias sobre el uso de gases lacrimógenos de la Guardia Nacional Bolivariana contra la población y no dicen nada de las guarimbas armadas con violencia por la oposición y el uso de armas de fuego por los detractores de Maduro.

Es decir que Peñaranda es ahora, luego de sus múltiples “errores” y clara inclinación pro – Estados Unidos y anti – boliviana, el nuevo defensor de la libertad de prensa en la región andina.

Esta vergüenza sólo puede tener una explicación: la derecha latinoamericana no deja solos a sus leales. Y claro, como no podía ser de otra manera, el IPYS tiene entre sus principales donantes a (sorpréndase): embajada americana (Perú), FORD FOUNDATION, NATIONAL ENDOWMENT FOR DEM (NED) (Partido Demócrata de Estados Unidos), USAID y ni más ni menos que al United States Departament of State.

Todos estos datos pueden ser corroborados directamente en la página www.ipys.org

De esta manera, si quedaba alguna duda de cuáles eran los móviles de los “errores” del periódico “independiente” Página Siete, de los titulares consecutivamente repetidos, de las noticias tergiversadas, de las vinculaciones con la derecha chilena y de las lamentables actuaciones profesionales del periodista chileno Raúl Peñaranda, sólo tienen que atar cabos señoras/señores.

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