julio 23, 2019

Bolivia sin lamento: nuevo pragmatismo latinoamericano

por: Mundo Microfinanzas 

Recuerdo en los años ’90 cuando varios mandatarios de nuestra región, invocando el argumento del “pragmatismo”, no sólo rechazaban las ideologías sino que se ufanaban de tener una gestión no-ideológica. Eran tiempos de la caída del muro y del supuesto fin de la historia. Ser pragmático, entonces, era subordinar la política a lo que pedía “la realidad” (entiéndase el mercado) y lo que pedía la realidad, en esos años de triunfalismo capitalista, era apertura de las economías, retiro del estado, desregulación, privatizaciones, flexibilización…

Ya hemos visto las consecuencias socialmente desastrosas que trajeron esas políticas.

Durante el último Foromic, en Guadalajara, uno de los momentos más intensos y significativos que tuve oportunidad de presenciar fue protagonizado por José Auad Lema, gerente general de la microfinanciera rural boliviana Crecer, en el marco de la presentación del ranking Microscopio Global, del Fomin y la CAF, elaborado por la Economist Intelligence Unit (EIU) y financiado este año por Acción International y Citi.

Auad representaba, en ese panel, a la institución que el BID había distinguido con el Premio a la Inclusión Financiera 2013 en América Latina y el Caribe. Más allá del valor de tal reconocimiento, lo que queremos destacar de la participación del directivo boliviano es su entereza y lucidez para plantear discrepancias, en un escenario que no le era ideológicamente afín.

Junto a él estaban Michael Schlein, CEO de Acción International (moderador del debate); la analista Romina Bandura, de la EIU (presentadora del informe); Rudy Araujo, secretario general de la Asociación de Supervisores Bancarios de las Américas (ASBA) y Robert Annibale, director de Microfinanzas y Desarrollo Comunitario de Citi, como panelistas.

Sin el menor ánimo de herir dimensiones individuales, lo que teníamos ahí eran cuatro organizaciones que, en tanto actores económicos, no se caracterizan precisamente por alentar heterodoxias que perturben el libre desenvolvimiento del mercado. El debate fue franco, cortés y entretenido.

Lo que se discutía era un ranking y las condiciones comparativas que en diferentes países favorecen o no un entorno de negocios para las microfinanzas. El Microscopio no deja de ser una guía orientativa (como dijo el especialista del Fomin Sergio Navajas, al introducir el panel junto a su colega de CAF Alejandro Soriano: “No pretendemos que sea una carretera a la perfección”). Ello no impidió, sin embargo, que se pusieran sobre la mesa valores y convicciones que, a la hora de ranquear y comparar, tienen su gravitación.

“Yo disiento”

Algunas de los conceptos expresados por Auad que destacamos por su componente anti-clímax para el marco analítico del Microscopio:

La relatividad y subjetividad de los rankings: una posición más, una posición menos; un score más alto aquí, otro más bajo allá… en definitiva, dijo el gerente general de Crecer, todo depende del cristal ideológico con el que se mire y evalúe.

Los casos de Bolivia y Ecuador: Ambos países han cosechado menos puntos que el año anterior y más o menos por las mismas razones: por impulsar regulaciones e intervenir en la fijación de tasas de interés. No importa si en uno y otro país prevalece la estabilidad. Otra vez: todo tiene que ver con el punto de vista desde el cual se analiza. “Mientras más liberales, mejor calificación”, asestó Auad.

Ruptura de paradigmas: Quedaron atrás en América Latina los años neoliberales, de ajuste estructural. Ahora se están rompiendo algunos paradigmas y se dice: “Van a ahuyentar a inversores”. Pero el sector financiero boliviano nunca antes había tenido tan buenos resultados como en estos años de gestión “populista”.

Nueva ley de bancos en Bolivia: Con la nueva ley probablemente cambien algunas cosas. “Pero tenemos que tener paciencia y mostrar capacidad para acomodarnos y de hacer lecturas correctas del contexto político”, dijo Auad. “Estamos en un país donde todavía imperan tasas muy altas de pobreza y desigualdad”, con alto déficit de financiamiento en el sector productivo y vivienda social.

El ejecutivo de Crecer admitió que la nueva ley fortalece la participación de la banca del estado como actor en el sistema financiero. Y que además reconoce a nuevos actores, como las entidades financieras comunales. Sin embargo, “las instituciones financieras de desarrollo encontramos en la ley oportunidades que nunca antes habíamos tenido”, aseguró.

Y castigó el fanatismo liberal y cierto infantilismo dogmático de The Economist que baja puntos a Bolivia por innovaciones de una ley recién sancionada al momento del cierre del Microscopio: “No califiquemos de negativo algo que todavía no conocemos”.

Algo ha cambiado, como vemos.

Si los pragmáticos en los ’90 eran los gobernantes, hoy quienes se muestran dispuestos a adaptarse a los vientos de cambio son empresarios y financistas como el director de Crecer; si aquel pragmatismo renegaba de lo ideológico, este pragmatismo reconoce que no hay neutralidad ideológica y “todo depende del cristal con el que se mire”; si aquellos pragmáticos ponían en primer plano lo económico, estos pragmáticos ponen en el centro las deudas y los déficits sociales.

Una admirable frase de Auad ilustra perfectamente este nuevo pragmatismo latinoamericano:

“Si no entendemos nuestra política, nunca entenderemos nuestros mercados”.

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