septiembre 18, 2019

El alcance de los modelos regionales de industrialización del litio y su relación con el avance hacia la soberanía energética

por: Iván Aranda Garoz

Las baterías de litio, por su amplia difusión y rango de aplicaciones, su creciente demanda y el rápido decrecimiento en sus costos de producción, se han consagrado como el sector más dinámico de la economía del litio. En América Latina, por sus cuantiosas reservas, tiene especial interés el subsector de almacenamiento energético a gran escala. Ello, por tratarse de un sector litio-intensivo con capacidad tractora sobre la producción de commodities de litio. Pero también porque las aplicaciones de los acumuladores litio-intensivos están vinculadas al cambio de matriz energética. En este sentido, la industrialización de los recursos evaporíticos en Bolivia, y otros países de la región, constituye una oportunidad para profundizar en la integración regional, al tiempo de transitar hacia un nuevo paradigma energético que priorice la soberanía energética.

Actualmente, existe una gran polémica en torno al futuro energético del planeta, la cual abarca múltiples dimensiones que engloban desde la problemática de la sostenibilidad medioambiental o el inexorable agotamiento de los combustibles fósiles, hasta el problema de la producción eléctrica centralizada, entre muchos otros. Por ello, cada vez con más argumentos, se están levantando voces desde diversas esferas de la sociedad en favor de un modelo energético basado en la descentralización de la producción y en la autogeneración. Este nuevo paradigma requiere de sistemas de generación renovable (eólica, solar, etc.) acoplados a dispositivos de almacenamiento, capaces de acumular la energía generada y estabilizar los picos de oferta y demanda energética.

Por consiguiente, estando el futuro de las energías renovables indisolublemente ligado al de la acumulación, la posesión real de recursos naturales –como el litio- transformables en dispositivos para el almacenamiento energético, sumado a la capacidad de, efectivamente, transformarlos en estos dispositivos, implica: 1) el dominio de un commodity capaz de generar flujo de caja a través de la comercialización en el mercado internacional y 2) disponer de una de las claves hacia la soberanía energética.

Sin embargo, el concepto de soberanía energética es controvertido. Porque apela a la propiedad y el control sobre los recursos naturales, lo cual genera tensiones entre el significado del propio concepto y la actual dinámica de acumulación del capital, en tanto que la estricta aplicación del uno, contrapone los intereses del otro. Si la soberanía es el derecho exclusivo de ejercer la autoridad política sobre un determinado territorio, la soberanía energética será el derecho exclusivo de ejercer la autoridad del Estado sobre los recursos y fuentes energéticas existentes en el territorio sometido a tal soberanía.

No obstante, pensar que es sólo el control de los recursos lo que llevará a la soberanía energética es olvidar que la dependencia de los países periféricos para el aprovisionamiento de insumos críticos, bienes de capital y tecnología, desde los países del centro, es la base sobre la que se perpetúa el subdesarrollo (Cardoso y Faleto, 1969). De esto, el concepto de soberanía energética, en su dimensión material, incluye tanto al régimen de propiedad sobre los recursos naturales, como a las capacidades tecnológicas con que cuentan los estados para transformarlos.

En este sentido, y sin olvidar los alarmantes niveles de pobreza energética de la región, los tres países que conforman el triángulo del litio y cuentan con más de dos tercios de la reserva mundial – Argentina, Bolivia y Chile- responden al reto de la industrialización de modo diferente. Así, a diferencia de Argentina y Chile, donde la explotación de los salares funciona bajo régimen concesional privado, Bolivia se constituye como el único país del Cono Sur en prohibir las concesiones sobre sus reservas y refundar una empresa pública que busque su industrialización, en base a un proceso autónomo y soberano, en función de las propias necesidad sociales (Nacif, 2012).

En Bolivia, la industrialización del litio contempla el desarrollo completo de la cadena de valor. De manera que los diferentes productos comercializables -carbonato de litio, material catódico y de electrolito, baterías de litio- se corresponden con las coordenadas de los eslabones de la cadena, en la que aquellos no sólo son mercancías, en cuanto valor de cambio comercializables en los mercados internacionales. Además, cumplen el rol de valor de uso, pues servirán como insumos de producción para el eslabón siguiente de la cadena. Este enfoque de desarrollo de la cadena de valor -actualmente acotada en sus dos extremos: carbonato de litio – baterías de litio, en la escala piloto y en desarrollo de sus eslabones intermedios-, refleja una estrategia de industrialización sugerente a diferentes niveles.

El tránsito por una etapa de I+D – pilotaje sobre los eslabones principales de la cadena (carbonato de litio, cátodos y baterías), con anterioridad a la etapa industrial, pone de manifiesto un diseño del proyecto que responde a criterios técnicos. Es decir, un enfoque de gradualidad de la inversión permitirá a Bolivia adquirir una mirada integral del negocio del litio y competencias para la selección de tecnologías a escala industrial. También servirá para testar capacidades y compatibilidades culturales con los diferentes socios, así como evaluar diversas modalidades de ejecución de los proyectos –desarrollo propio, asociación, “llave en mano”, etc-. Además, esta diversificación de socios y estrategias es especialmente relevante porque restringe la dependencia tecnológica sobre un socio concreto, a la vez que fortalece el control soberano a lo largo de toda la cadena de valor.

En este sentido, bajo una lógica de pilotaje integral y de desarrollo de capacidades técnico-organizativas, la planta piloto de baterías de litio (PPB) –proyecto con el que arrancó la Fase III (industrialización)-, fue diseñada priorizando las posibilidades de desagregación del paquete tecnológico y el régimen de propiedad intelectual –libre de licencias, patentes y royalties-. Por otro lado, la producción de un bien de consumo final, clave para avanzar hacia la soberanía energética, como son las baterías de litio, puede operar como mecanismo de apalancamiento de mercados internos y externos (Rodríguez-Carmona y Aranda, 2015), permitiendo una evolución paulatina y equilibrada entre las esferas de la producción y la comercialización. En este sentido, la PPB abre la posibilidad de ligar la acumulación energética con la generación en la dimensión piloto, pero no sobre la base de un modelo tecnológicamente dependiente, sino desde las capacidades científico-tecnológicas propias.

De esta forma, mientras que en Argentina y Chile la explotación del litio atiende a un patrón primario-exportador privado, tecnológicamente dependiente y vagamente vinculado a una estrategia de industrialización “aguas arriba o abajo”. En Bolivia, a pesar de encontrar de dificultades, fundamentalmente relacionadas con una burocracia estructural que en demasiadas ocasiones obliga a anteponer lo administrativo a lo técnico. A pesar de ello, se está siendo capaz de desplegar un enfoque sistémico de industrialización. Un planteamiento, que prioriza el control de la cadena de valor, desde la salmuera hasta la batería, inspirado en la lógica de combinar el desarrollo autónomo de ciencia y tecnología, con la adquisición de esta última como paquetes desagregables. Todo ello en la búsqueda de un fin concreto: el desarrollo integral de sus recursos evaporíticos. Para, en última instancia, afrontar con soberanía el cambio de paradigma energético, cuyo origen está teniendo lugar en nuestros días. Y al mismo tiempo, dar respuesta a la acuciante necesidad social de erradicar la pobreza energética.

Bibliografía

• Cardoso, Fernando H. y Faleto, Enzo (1969) “Dependencia y Desarrollo en América Latina: ensayo de interpretación sociológica”, Siglo XXI, México, D.F

• Nacif, Federico (2012) “Bolivia y el Plan de Industrialización del Litio. Un reclamo histórico” en Revista del CCC (Buenos Aires: Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini) N° 14/15, enero/agosto, en: www.centrocultural.coop/revista/articulo/322/

• Rodríguez-Carmona, Antonio; Aranda, Iván (2015) “De la Salmuera a la batería. Soberanía y cadenas de valor”.


* Iván Aranda Garoz, ingeniero especialista en temas de industrialización del litio, co autor del libro: “De la Salmuera a la batería. Soberanía y cadenas de valor” (2015).

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