agosto 20, 2019

La Pachamama ante los nuevos desafíos

por: Gastón Núñez

Los festejos por el mes de la Madre Tierra se han transformado en una excelente ocasión para enfrentar al sistema capitalista industrial e impulsar soluciones para la crisis climática y medioambiental creciente.

Se aproxima la fecha de celebración del Día de la Madre Tierra -22 de abril-, ocasión que nos permite, una vez más, reflexionar en torno a las urgentes demandas y propuestas que hicieran los pueblos de esta parte de América para combatir los efectos del Cambio Climático, por su constante amenaza a los sistemas humanos y biofísicos de nuestro mundo.

Durante las dos últimas décadas a través del Sistema de Naciones Unidas se creó el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), se generó el Protocolo de Kioto y se han realizado casi una veintena de Conferencias de las Partes (COP) con el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a niveles seguros sin resultados positivos.

Es que un horizonte sombrío de degradación ambiental y catástrofes se cierne sobre la humanidad. Los temas como mitigación, adaptación, riesgo, incertidumbre entre otros, y las consideraciones acerca de qué es mejor para los países subdesarrollados y en vías de desarrollo son parte del debate en las altas esferas de la política internacional.

El contexto actual

Resulta que los países industrializados, principales responsables de las emisiones de gases nocivos, parecieran no tener la voluntad política para alcanzar acuerdos globales. El Protocolo de Kyoto es una triste muestra de lo anterior, ya que no cuenta con la participación de Estados Unidos ni de los países en desarrollo. Por el contrario, posturas alternativas a las anteriores comparten la idea que el ‘statu quo’ mercantil no es una opción, pues estamos sufriendo una crisis climática y medioambiental creciente, que requiere de soluciones urgentes.

Para algunos la crisis climática y medioambiental se inscribe en una crisis capitalista sistémica y global, en pleno desarrollo, que compromete al conjunto del planeta y la supervivencia de la humanidad. Es decir, se trataría de una crisis de un patrón civilizatorio de crecimiento supuestamente infinito.

Esto coloca a la humanidad ante una situación radicalmente nueva: o se responde con una transformación profunda de tales patrones dominantes, con su concepción de la riqueza y del progreso, patrones científico-tecnológicos, concepción de los bienes comunes, de su uso, preservación y distribución, o seguimos avanzando hacia la barbarie global.

Ante este dilema histórico, el Cambio Climático pasa a convertirse en el examen final para las políticas públicas. Claro que no de cualquier política pública si se quiere aprobarlo, sino de una que supere su construcción de mera formalidad legal, encarnada en la figura del Estado neoliberal.

Las diversas convenciones o tratados internacionales sobre el cambio climático que han suscrito los Estados, además de las legislaciones nacionales sobre la materia, son una clara muestra de esta formalidad. De allí la necesidad de recuperar la discusión de lo público, que permita abrir un posible camino para que los pueblos y la ciudadanía sean capaces de hacer valer sus derechos e intereses colectivos.

En definitiva, esta dramática situación de crisis exige un cambio sustancial en la forma como concebimos el cambio climático y las formas de pensar nuestras acciones individuales y colectivas.

Capitalismo nocivo

Los testimonios a continuación revelan el permanente malestar y por ello, desde la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático el 2010 en Bolivia, hasta la última en diciembre en Lima, Perú, se han expresado estas denuncias y se ha interpelado así al capitalismo depredador.

“El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y, los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son”. [1]

“La vida en este planeta está amenazada, porque acá estamos hablando de dos grandes proyectos en disputa: por un lado el proyecto del capital, el imperio, que significa el saqueo, que significa la muerte, que significa todas las falsas soluciones que rechazamos completamente; por eso nos sumamos a las bases, que dicen que es preciso cambiar el sistema, ese sistema capitalista de muerte, que para ese sistema significa lucro, ellos no tienen compromisos con los pueblos, no tienen compromiso con la vida de la tierra y de la naturaleza, por eso nos sumamos porque es preciso cambiar el sistema”. [2]

“Graves daños nos han hecho y nos siguen haciendo, la inflación palabraria, que en América Latina es más nociva que la inflación monetaria y también sobre todo estamos hartos de la hipocresía de los países ricos que nos están dejando sin planeta, otros dicen que la hipocresía es la única prueba de la existencia del infinito y el discurserío de la llamada Comunidad Internacional, es el club de banqueros y guerreros prueba de dos definiciones que están bien correctas, yo quiero celebrar en cambio la fuerza de verdad que irradian las palabras y los silencios que nacen de la comunidad humana con la naturaleza”. [3]

“Necesitamos entender que el cambio climático es solo un síntoma de un sistema malo; Ustedes saben que el capitalismo es la causa del cambio climático, así como la extracción de recursos de la Madre Tierra para enriquecer a solamente unos pocos; eso es lo que está causando muchos problemas en nuestra sociedad y el cambio climático es solo uno de ellos”. [4]

“Porqué el sistema, el mundo capitalista, destruye la naturaleza y genera el cambio climático, porque hemos construido con el capitalismo, con el mercado este artefacto que se ha insertado en el mundo, que ha arraigado el planeta tierra en nuestras conciencias en los modos de producción, en las formas de construir nuestros mundos de vida y que no es un organismo, un artefacto que no sabe cómo equilibrarse”. [5]

“La crisis del cambio climático es entonces, un síntoma, no es un problema, es un síntoma del modelo de desarrollo imperante en el mundo, del sistema capitalista y de su lógica, de las relaciones destructivas poco armoniosas y poco democráticas entre sociedad, economía, política y naturaleza eso es lo que debemos cambiar… Combatir el cambio climático no sólo es un tema de recursos económicos, no queremos que nos sigan diciendo, cuánta plata necesitan para la adaptación y para la mitigación en sus países, para entregarles esos recursos”. [6]

Evo Morales: Acabar con el sistema capitalista depredador

Son muchos los fundamentos teóricos prácticos que se plantean para desafiar al sistema capitalista, y así como el Presidente Morales identificó como la causa de los principales males, de muerte y destrucción del planeta, es también urgente que, para salvar a la Madre Tierra tenemos que acabar con el sistema capitalista.

“Si queremos salvar al planeta tierra para salvar la vida y a la humanidad, estamos en la obligación acabar con el sistema capitalista. Si no acabamos con el sistema capitalista, es imposible de pensar que va a haber igualdad, que va a haber justicia en este planeta tierra, que los graves efectos del cambio climático no son producto de los seres humanos en general, sino es del sistema capitalista vigente, inhumano, con su desarrollo industrial ilimitado, (…) Si queremos salvar de verdad el planeta hay que terminar, acabar, erradicar, si es el término más exacto al modelo capitalista, y lograr que el Norte pague la deuda ecológica en vez de que los países del Sur paguen la deuda externa, y no solamente del Sur sino con todos los países del mundo”. [7]

“Hay que cambiar el sistema, este sistema capitalista que hace a unos pocos muy ricos a costa de la pobreza de la mayoría, un sistema que ataca directamente a la naturaleza, que mantiene una actitud absolutamente depredadora ante la naturaleza”. [8]

“Tenemos que aprovechar de esta época y de este momento y desafiar a la globalización que ha sido empujada y promovida por el sistema capitalista industrial y nosotros nos hemos inspirado en esta conferencia sobre cambio climático y los derechos de la Madre Tierra de una manera tal que va a vigorizar a todos nuestros movimientos y nuestros pueblos”. [9]

Las alocuciones del primer mandatario nos recuerdan a las declaraciones y denuncias que se hicieran con contundencia, en aquella ceremonia de inauguración de la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático, las conclusiones de la misma en el que los participantes condenaron las acciones del imperio y el capitalismo frente al cambio climático.

“Éste es el siglo de la batalla por el reconocimiento universal de los derechos de la Madre Tierra en toda la legislación, tratados y acuerdos nacionales e internacionales para que los seres humanos empecemos a vivir en armonía y equilibrio con el Cosmos. No podemos vender a nuestra sagrada Madre Tierra solamente con las falsas ilusiones de que los mercados van a promover algún financiamiento para nuestros pueblos. Nuestros pueblos y la Madre Tierra no pueden venderse al capitalismo ahora ni nunca”. [10]

Cumbre de los Pueblos: La deuda histórica y ecológica con los países del Sur

En Lima, en diciembre de 2014 la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático, el evento alternativo a la vigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP20), se discutieron aspectos como: La crisis civilizatoria y los modelos alternativos de vida social, el calentamiento global y el cambio climático y la agricultura y la soberanía alimentaria como ejes temáticos que se de debate.

“Nuestro objetivo, con este encuentro paralelo, es desenmascarar esas falacias sobre los cambios climáticos y la preocupación de los grandes grupos capitalistas, que en realidad son los responsables por la agudización de las condiciones degradantes de la naturaleza”. [11]

“La Cumbre de los Pueblos cuestiona la captura corporativa de la COP20. Las grandes transnacionales acompañan a los gobiernos en las negociaciones globales para acordar medidas que tienen como único fin limpiar de responsabilidades a los países industrializados”. [12]

El documento, que recoge las conclusiones de los debates de la Cumbre de los Pueblos, solicita a los países desarrollados “considerar las responsabilidades históricas y la deuda histórica y ecológica que mantienen con los países del sur”. Además, exige que los pagos por servicios de la deuda externa e interna se destinen a hacer frente a la crisis climática, “porque de ello depende la supervivencia de la humanidad y de las especies vivas del planeta”.

Por último, los participantes de la Cumbre reclaman en su Declaración el “reconocimiento de la propiedad territorial de las comunidades indígenas” y se niegan a aceptar “el control externo de los territorios ni los procesos de negociación e implementación de las falsas soluciones al clima”. También pidieron un “impuesto global a las transacciones financieras internacionales, que brinde fondos suficientes para garantizar la transición justa hacia un modelo inclusivo de justicia social”.

A partir de este momento y ya finalizada la Cumbre de los Pueblos, las organizaciones y movimientos sociales pondrán su mirada en el próximo año para continuar sus movilizaciones, con especial referencia a la COP21 que se celebrará en el mes de noviembre en París y en donde los Estados deberán firmar un acuerdo universal vinculante que reemplace al Protocolo de Kyoto.

“Seguiremos fortaleciendo la articulación de nuestras luchas de forma activa, y desde ya los movimientos sociales del mundo nos preparamos para dar continuidad a las luchas desde nuestros territorios, en defensa de la vida, hasta que nuestras exigencias sean atendidas. Seguiremos en la lucha hasta cambiar el sistema y no el clima”. Con esta advertencia concluía la Declaración de Lima y la Cumbre de los Pueblos frente al Cambio Climático de 2014.

Posición boliviana para el COP 21 de París

Bolivia sigue su apuesta a dar batalla frente a los nuevos desafíos que plantea el Cambio climático y para ello, ha ido construyendo una serie de aspectos que deberán considerarse en la próxima Conferencia de Partes, COP 21, que se realizará en París el 30 de noviembre de este año.

Las propuestas van desde que se constituya un “Tribunal Internacional de Justicia Climática” con un régimen de control y monitoreo, pasando por una distribución equitativa de las obligaciones de mitigación entre los países considerando que el límite acumulado de emisiones hasta el 2050 para no sobrepasar los 1.5 grados es de 640 Gigatoneladas de dióxido de carbono. Los países desarrollados deben reducir más por su responsabilidad histórica. Bolivia planteó un índice de distribución de obligaciones.

Pero también propone la no mercantilización de las soluciones a la crisis climática con la no aprobación del nuevo mecanismo de mercado. Bolivia ha tomado el liderazgo para detener la aprobación de mercados y lo ha logrado por tercer año consecutivo con respaldo de otros países.

También exige el apoyo a los países en desarrollo para realizar sus contribuciones con el Cambio Climático a través del fortalecimiento de mecanismos internacionales de cooperación como el “Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación para el Manejo Integral y Sustentable de Bosques alternativo a REDD+”. Toda vez que este enfoque ya ha sido aprobado en la COP19 como un enfoque alternativo a REDD+, Bolivia está impulsando para conseguir una decisión sobre los aspectos metodológicos de esta propuesta que permita facilitar el financiamiento para mitigación y adaptación en bosques.

Finalmente se ha planteado la propuesta de creación de un “Mecanismo internacional de Resiliencia Climática y Desarrollo Sostenible” para el apoyo a los países con financiamiento y provisión de tecnología en la implementación de sus estrategias nacionales de cambio climático e incremento significativo en reducción de emisiones con enfoques no basados en el mercado de carbono.


* Comunicador y educador boliviano

1 Acuerdo de los Pueblos, CMCC, abril de 2010.

2 Edelvina Masioni, Representante Latinoamérica, CMCC, abril de 2010.

3 Eduardo Galeano, escritor uruguayo, mediante Carta a la CMCC, abril de 2010.

4 Jihan Gearon, Miembro del Comité Directivo de la Justicia Ambiental y Cambio Climático, CMCC, abril 2010.

5 Enrique Leff Zimmerman, Director del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-México) -Profesor de Medio Ambiente (Universidad Autónoma de México), CMCC, abril 2010.

6 María Fernanda Espinosa, Investigadora Ex Ministra del Patrimonio Cultural de Ecuador, CMCC, abril de 2010.

7 Evo Morales, ante el VII Periodo del Foro Indígena de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Diez mandamientos para salvar al mundo, la vida y la humanidad.

8 Willy Meyer, Representante de Europa, Vicepresidente de la Asamblea Interparlamentaria Euro-Latinoamericana, abril, 2010

9 Summa Gupta, Representante de Asia (India). CMCC, abril de 2010.

10 Manifiesto de la Isla del Sol, 21 de diciembre de 2012.

11 Lourdes Huanca, de la Federación de Mujeres de Perú (Femucarinap).

12 Declaración de Lima, entregada al ministro peruano de Ambiente y presidente de la COP20, Manuel Pulgar-Vidal. 2014.

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