agosto 20, 2019

Eduardo Galeano: Recuerdo y homenaje – Cumbre de las Américas: 20 años después

por: Eduardo Paz Rada

Hace tres décadas, un día de noviembre de 1985 en las oficinas de la AFP en La Paz, nos reunimos con Eduardo Galeano para conversar y escuchar sus reflexiones sobre lo que ocurría en nuestra América y nos decía: “Yo siento que América Latina es una región que ha venido sufriendo, desde fines del siglo XV un proceso incesante de saqueo y que en ese proceso le han ido secuestrando muchas cosas. Le han usurpado el oro, la plata, el cobre, el petróleo, el salitre, el caucho, pero también le han secuestrado la memoria. O por lo menos se ha intentado y hasta cierto punto se ha podido hacerlo, pero tengo una profunda fe en la capacidad de supervivencia de la memoria colectiva. Creo que la memoria colectiva sabe ser poderosa pese a las esponjas de alambre que se aplican para borrarla”.

Y añadía “el pasado, por la pura contemplación de lo que fue, la ofrenda floral al pié de la estatua de mármol o de bronce es una cosa que me aburre mucho, no me da pasión, me da sueño. Ahora, el pasado como clave de la realidad actual que me sirva y sirva a la gente con la que me siento identificado, que son los mal comidos, mal dormidos, los malditos de la tierra, para hacer una realidad diferente, para cocinar con esos barros de trabajadores y alfareros de la historia, cocinar con esos barros una realidad distinta, ahí sí que la historia me interesa y apasiona, me da aliento y enloquece”.

La conversación, que contó con la presencia de Andrés Soliz, Pedro Susz, Gonzalo Ruiz, Virginia González, Juan Ramón Quintana, Gonzalo Espinoza y quien escribe, se publicó en el número 4 de la Revista Patria Grande en enero de 1986, revista del Centro de Estudios de la Patria Grande (CEDEPAG) que salía impresa en esos años y ahora se edita de manera virtual (www.patriagrande.org.bo). En aquella ocasión Galeano nos contaba: “Estoy escribiendo una monografía llamada Memoria de Fuego en homenaje al proverbio que los esclavos de África trajeron a América y que enseña que ‘la hierba seca va a incendiar la hierba húmeda’. O sea que, hay un poder incendiador en el pasado. Un poder subversivo del tiempo que fue”.

Dos días antes de la muerte de Eduardo Galeano, en la VII Cumbre de las Américas realizada en Panamá, presidentes de varios países de América Latina (Rafael Correa, Raúl Castro, Evo Morales, Cristina Fernández, Daniel Ortega, Nicolás Maduro, entre otros) refrescaban la memoria al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con la historia de agresiones e invasiones de su país y criticaban su negativa expresa a conocer el pasado y el presente de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe.

Veinte años después de la I Cumbre de las Américas, 1994, orquestada por Estados Unidos para implementar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), han pasado muchas cosas. El rechazo total al ALCA encabezado por Lula Da Silva, Nestor Kirchner y Hugo Chávez en la IV Cumbre de Mar del Plata de 2005; la constitución de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) en 2008; la organización de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2011 y el avance del proceso de unidad de los pueblos y gobiernos de los 33 países de América Latina y el Caribe.

Un hecho simbólico y un mensaje fundamental se dieron en la V Cumbre de las Américas, realizada en Trinidad y Tobago en 2009, cuando el comandante bolivariano Hugo Chávez regaló “Las venas abiertas de América Latina” a Barack Obama, ante su sonrisa de asombro e incredulidad.


* Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.

eduardo.pazrada@gmail.com

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