agosto 20, 2019

La neo-lengua del MAS en Tarija

por: Franco Sampietro

Luego de las elecciones regionales llevadas a cabo el último 29 de marzo en nuestro país donde, en los caso de Beni, Chuquisaca y Tarija, ninguna de las fuerzas políticas alcanzó el 50 por ciento o más de los votos, ni obtuvo 10 puntos porcentuales de diferencia sobre el resto, se espera una segunda vuelta, mientras el debate se suscribe en la interna del MAS.

Sin embargo, las apuestas del partido oficialista siguen generando desconcierto, tal es el caso de Tarija, ¿cómo es posible que el candidato a gobernador, Pablo Canedo, haya perdido con Adrián Oliva, un típico personaje de la derecha esclerótica de antaño y en teoría finiquitada?, ¿tan atrasada y conservadora es Tarija, para ir a contramano de la historia? Una respuesta posible –a lo Sócrates- podría ser otra pregunta, ¿por qué Canedo es elegido como candidato?

Los que, más o menos, conocemos al postulante oficialista de Tarija, podríamos afirmar que es casi imposible encontrar a alguien más en la antípoda de lo que representa el MAS, incluso de la política en general. En efecto, creemos que lo fueron a buscar como a un salvador; un salvador de la derecha ligth (sin pasado militante ni experiencia política). Podría decir que pertenece al fundamentalismo tarijeñista más recalcitrante, incluso es autor de una canción anti-colla y separatista, el Blues de Tarija, que puede verse en youtube y que hasta marzo se cantaba de pié como un himno solemne en un conocido local fascista de la hermana de Jaime Paz Zamora. (Recordemos que, según el numeral 3, del parágrafo 1, del artículo 124 de la Constitución Política del Estado, atentar contra la unidad del país -como en esta apología- está tipificado con treinta años de cárcel).

Esta elección no deja de sorprendernos, es casi de realismo mágico pensar que un partido “indigenista” y“revolucionario” como el que nos preside, elija a un candidato como Canedo. Es como si el Evo, hace una década, se hubiera ido a trabajar para Podemos o a la Embajada de EE.UU. La analogía que transmite es la de la novela de Orwell 1984: El gobierno habla una neo-lengua donde las palabras significan punto por punto lo contrario de su significado textual.

Entonces me pregunto: ¿es falta de inteligencia o tan maquiavélico que cuesta asimilarlo? Sin duda se decanta por lo segundo (porque lo otro es demasiado alevoso). Es decir, campea la noción de que el partido no quiere a un gobernador inteligente, idealista, responsable, preparado, valiente, con experiencia, sino a un engranaje para usar de marioneta, alguien que haga lo que le ordenan sin traer complicaciones. (De hecho, el mismo Evo debe despreciar a estos candidatos, dispuestos a acostarse con el que más les paga y sin siquiera necesidad real de fondos. Sin embargo, debería imaginar Evo o quien sea que también cualquier hijo de vecino se da cuenta de eso).

De esta interpretación personal, se desprende otra peor, porque no habla de la elección de los candidatos sino de la estrategia de fondo. Este gobierno funciona de arriba hacia abajo y no al revés, como se supone que sería en un sistema de verdad democrático (que en el caso de Tarija se agrava porque va de afuera hacia adentro, para manejar nuestros recursos), de lo contrario no se explica la presencia de estos anacronismos en el seno de un proceso de cambio.

Los tarijeños olvidan que por la gobernación también pasó Mario Cossío, que huyó al Paraguay para no ir a la cárcel, o el mismo alcalde actual, Oscar Montes, que lleva en su haber más de cuarenta denuncias graves en quince años de manejar al pueblo como un si fuera parte de una monarquía. Los dos cien por ciento chapacos. O mejor dicho: en el imaginario chapaco, es casi peor un funcionario colla, que trabaje para La Paz, que un funcionario ladrón, pero tarijeño.

La culpa de la derrota es muy simple: el MAS en Tarija ha sido copado por la antigua oligarquía terrateniente de siempre, aliada con la nueva burguesía masista emergente. No es que esta gente haya experimentado una suerte de epifanía indigenista o populista, sino que lisa y llanamente decidió subirse al carro de los tiempos porque resulta más conveniente para sus intereses privados. Inútil mencionarlos, pero los que ahora manejan el partido en la llamada Andalucía boliviana son los mismos que manejaban al Comité Cívico hace diez o quince años. Podríamos repetir el famoso refrán kurdo sobre la clase política: “¿Crees en los lobos vegetarianos?”. Son la rosca de toda la vida, que antes hacía negociados a la sombra de Mario Cossío y ahora lo hace a la sombra del MAS, cada vez más envalentonados y con la máscara en la mano, como en la canción de Carlos Puebla: “Sin cuidarse ni las formas”.

Mientras los indígenas y campesinos se jugaban el cuero para que Evo llegar a la presidencia, los “Canedo boys” hacían lo imposible desde una impoluta oficina para evitarlo. De hecho, hace rato que la situación se ha reciclado, alcanzando un “consenso” que en verdad da asco. Simplemente esta vez se les fue la mano en la subestimación del electorado.

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