diciembre 6, 2019

Memoria del fuego

por: Eduardo Galeano

1952

La Paz

El Illimani

Aunque no lo mires, él te ve. Te metas donde te metas, él te vigila. No hay rincón que se le escape. La capital de Bolivia le pertenece, aunque lo ignoren los cuatro señores que hasta anoche se creían dueños de estas casas y estas gentes. El Illimani, erguido rey, se limpia de niebla. A sus pies, amanece la ciudad. Se van apagando las fogatas, se escuchan las últimas ráfagas de ametralladora. Los cascos amarillos de los mineros se imponen a las gorras militares. Se desploma un ejército que nunca había ganado contra los de afuera ni perdido contra los de adentro. El pueblo baila en cualquier esquina. Al lindo viento de la cueca, flamean pañuelos y ondulan trenzas y polleras. En la profunda azulidad del cielo, fulgura la corona de tres picos: desde las cumbres de nieve del Illimani, los dioses contemplan la alegría de sus hijos en armas, al cabo del largo combate palmo a palmo por las callecitas.

1978

La Paz

Cinco mujeres

-El enemigo principal, ¿cuál es? ¿La dictadura militar? ¿La burguesía boliviana? ¿El imperialismo? No, compañeros. Yo quiero decirles estita: nuestro enemigo principal es el miedo. Lo tenemos adentro.

Estito dijo Domitila en la mina de estaño de Catavi y entonces se vino a la capital con otras cuatro mujeres y una veintena de hijos. En Navidad empezaron la huelga de hambre. Nadie creyó en ellas. A más de uno le pareció un buen chiste:

-Así que cinco mujeres van a voltear la dictadura.

El sacerdote Luis Espinal es el primero en sumarse. Al rato ya son mil quinientos los que hambrean en toda Bolivia. Las cinco mujeres, acostumbradas al hambre desde que nacieron, llaman al agua pollo o pavo y chuleta a la sal, y la risa las alimenta. Se multiplican mientras tanto los huelguistas de hambre, tres mil, diez mil, hasta que son incontables los bolivianos que dejan de comer y dejan de trabajar y veintitrés días después del comienzo de la huelga de hambre el pueblo invade las calles y ya no hay manera de parar esto.

Las cinco mujeres han volteado la dictadura militar.


* Textos tomados del libro Memoria del fuego de Eduardo Galeano.

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