La “dictadura” de Evo Morales


Por María Bolivia Rothe C.-.


Aquellos que hemos vivido en carne propia las dictaduras que se produjeron en Bolivia hasta el año 1982, sonreímos cuando la oposición afirma que el gobierno de Evo Morales es una dictadura, porque de verdad, tal aseveración es un tremendo disparate. En esta “dictadura”, todo el mundo dice lo que se le antoja. Sin embargo, en una verdadera dictadura como la que yo viví con García Meza, ya hubiese muchos encarcelados y desaparecidos por exhibir su intolerancia y racismo.

Ejemplo de lo que digo, es el artículo escrito el día domingo 15 de julio en Página Siete por Martín Lanza intitulado “Reflexiones y sugerencias para un descanso en la Casa del Pueblo”. Se trata de un mamotreto lingüístico que deja traslucir el odio incubado en los más profundos recovecos del alma de los señoritos que nunca van a aceptar que la primera autoridad sea un indio y, fieles a su mentalidad colonizada, dan por sentado que tienen el derecho de maltratarlo y desvalorizarlo, ignorando exprofeso que Bolivia es hoy en día, el país que ellos jamás pudieron construir en casi medio siglo de poder.

Lanza escribe como si su público fuera, cuando menos, retrasado mental. Él afirma muy mentirosamente, cuando habla del sauna que supuestamente está en construcción, que el agua potable es un lujo para la mayoría de los bolivianos y bolivianas; convendría que este señor se ilustre un poco y se entere, que hoy por hoy en Bolivia, 8 de cada 10 personas tiene acceso al agua potable y que, además, una ley del Estado, ha declarado al agua derecho humano fundamental. Pero su ridiculez llega muy lejos aún, cuando quiere hacer parecer que el hidromasaje es un dispositivo exclusivamente erótico, al escribir que fue el fundador de Playboy, Hugh Hefner, quien lo popularizó al utilizarlo en compañía de las famosas conejitas. Peca de nuevo este señor de ignorancia, porque no conoce que el hidromasaje es una terapia que se utiliza en casos de lesiones osteoarticulares y que es un gran relajante de los nervios.

Pero lo que es imposible de soportar, es el desparpajo con el que se hace la burla del presidente al sugerirle, que, dado el “enorme tamaño de su piso privado” en la Casa del Pueblo, el ministro de la Presidencia debería conseguirle unos patines para que no se canse al trasladarse de un lado a otro, aludiendo que es un gasto que no llega a los 100 dólares.

Si esta fuera realmente una dictadura como los afirman los nostálgicos neoliberales, las afirmaciones de Martín Lanza le hubieran valido unos cuantos meses encarcelado, puesto que, le guste o no, Evo Morales es el presidente de Bolivia y merece respeto. Tiene una investidura que ha ganado por cuatro veces consecutivas en las urnas; nadie le ha regalado el cargo; ha llegado donde está, gracias a toda una vida de lucha y liderazgo que hoy es reconocido mundialmente.

Estaría ya de buen tamaño que, en lugar de querer denostar, Lanza se ocupara de cultivar su mente, leyera un poco y pudiera, junto con sus adláteres, presentar a Bolivia una alternativa de gobierno y de país para que en el 2019 ganen limpiamente las elecciones y demuestren que están preparados para conducir a Bolivia hacia mejores destinos.

Francamente, si la oposición va a utilizar un espacio periodístico para protestar contra la existencia o no de un sauna o un jacuzzi (absolutamente merecidos para un hombre que trabaja desde hacen 12 años, 14 horas por día), en lugar de presentar al país propuestas serias de gobierno, entonces, realmente, tenemos una oposición de juguete que debe ser tratada como tal.

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