Bolivia, la Patria que conquistamos

Bolivia fue fundada hace 193 años, en el contexto de las guerras independentistas contra el imperio español. Grandes y extraordinarias fueron las proezas que las tropas libertadoras comandadas por Simón Bolívar, Antonio José de Sucre y otros protagonizaron en la primera cuarta parte del siglo XIX, para liberar a las colonias de la dominación.

Bolivia nació a la vida independiente de la metrópoli española en 1825, luego de cerca de 16 años de constante lucha de hombres y mujeres patriotas. Entre las fuentes de esa guerra contra la opresión europea estaban la revolución francesa y la propia estadounidense, aunque en la necesaria y urgente tarea de reconstruir la historiografía latinoamericana está la influencia que la revolución haitiana tuvo sobre el propio pensamiento y acción de Bolívar.

Pero, debido a una temprana injerencia de los Estados Unidos en América Latina, producto de la doctrina Monroe de 1824, el proyecto político independentista de forjar la Patria Grande latinoamericana tuvo que resignar posiciones tras el fracaso del Congreso Anfictiónico. De ahí que sea importante recordar el presagio de Bolívar cuando en una carta dirigida al coronel Patricio Campbell el 5 de agosto de 1829 afirmaría: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”.

A pesar de los deseos de Bolívar y otros, la independencia de Bolivia no logró modificar las relaciones de colonialidad interna. La independencia solo fue para criollos y mestizos, mientras la inmensa mayoría indígena tuvo que seguir enfrentando viejas y nuevas formas de dominación señorial. Como muestran varios casos de la historia mundial, los sectores conservadores se apropiaron de la dirección del proceso y con traje republicano y con caricatura liberal mantuvieron la exclusión y discriminación de la mayor parte de la población.

No importaba si eran gobiernos civiles o militares, la república era el disfraz en que se ocultaba el proyecto de sometimiento externo y de dominación interna. Salvo contadas excepciones, la mayor parte de los gobiernos siempre ha estado alineada al imperialismo estadounidense, cuya forma de intromisión en Bolivia ha sido distinta a la de su dominio en Centroamérica, pero finalmente intromisión. Cuánta razón tenía Bolívar.

Mucho es lo que se ha tenido que luchar para abrir la condición de posibilidad de conquistar la verdadera independencia. Ahora, desde enero de 2006, cuando Evo Morales llega a la Presidencia como resultado de la lucha de los movimientos sociales, Bolivia abre la posibilidad de alcanzar su verdadera independencia económica y soberanía política.

Como ocurriera a pocos años de la fundación de Bolivia con los nobles ideales de los libertadores, la reacción conservadora arremete hoy bestialmente contra el gobierno de Evo Morales. Lo hace vestida de traje liberal y demócrata, pero la esencia de su proyecto es la de restablecer los hilos ocultos de la colonialidad, que es la única manera en que las oligarquías y fracciones de clase media se sienten seguras.

Por eso, mucho es lo que está en juego. Como en toda guerra, hay errores que se cometen, por lo que la oportuna rectificación de errores le cerrará las puertas a la reacción conservadora. Hay mucho en juego y la celebración del día de la patria, es un buen motivo para reflexionar y retomar energías para desarrollar exitosamente las próximas batallas emancipadoras.

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