noviembre 20, 2018

Reflexiones en torno al 3er Seminario América Latina en disputa, la ofensiva imperialista y el ciclo progresista


Por Paula Klachko-.


Como todos los encuentros internacionales que se generan en el Estado Plurinacional de Bolivia, al igual que los que se realizan en la República bolivariana de Venezuela y en la República de Cuba, este ha sido un verdadero espacio de internacionalismo de la izquierda latinoamericana comprometida con las transformaciones reales en Nuestra América.


Un encuentro de la intelectualidad orgánica a estos procesos, de varias de nuestrxs mejores representantes y referentes políticxs de fuerzas y gobiernos populares y de la militancia masista, bolivariana, chavista y solidaria con todas las luchas.

El seminario concluyó el 9 de agosto con un hermoso acto en donde proclamamos esa fecha cargada de horror como el Día Internacional de los crímenes de EE.UU. contra la Humanidad, pues hace 73 años EE.UU. perpetraba el mayor acto terrorista de la historia arrojando la bomba atómica sobre niñxs, mujeres y adultxs mayores en Nagasaki, matando a más de 200.000 personas solo en la primera semana. Este terrible número se puede incluir en los más de 10.000.000 de muertos que dejaron las incursiones militares del imperialismo estadounidense en el siglo XX, que ya suman más millones en este nuevo siglo, y que aumenta cada día de manera directa o indirecta, por ejemplo, con el asesinato de líderes sociales en Colombia, solo por mencionar un caso trágico de nuestra región.

Junto a las organizaciones de base del proceso de cambio en Santa Cruz de la Sierra, el MAS, Azules del Oriente, Central Obrera Boliviana y otras, pudimos escuchar la palabra soberana de su pueblo al cierre del acto en la voz del Canciller Fernando Huanacuni Mamani y el ministro de gobierno Carlos Romero Bonifaz, al tiempo que todxs gritamos fuerte: ¡mar para Bolivia! Grito que se escuchó también en la voz del compañero Pablo Sepúlveda Allende, nieto del gran Salvador Allende y coordinador de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, coorganizadora del evento.

En este tercer seminario hemos podido aprender, intercambiar, debatir y profundizar el diagnóstico sobre la cruda realidad que nos impone el imperialismo hoy en esta fase agresiva, dado que desde su punto de vista y la multipolaridad que puso en jaque su hegemonía, le es inadmisible que se sigan desarrollando, en lo consideran su patio trasero, Nuestra América, políticas de estado favorables a los intereses populares. Hoy el interés estratégico principal del imperio esta puesto en obturar el ciclo progresista que se inició con el siglo XXI en nuestra región de la mano de las luchas y los gobiernos populares a cuya vanguardia estuvo el de Hugo Chávez. Realmente habían perdido las “relaciones carnales” -como decía un presidente neoliberal argentino- con las que sometían a todas las jóvenes democracias formales de la región. En el año 2009 el 60% de la población de nuestra América estuvo bajo gobiernos progresistas.

La estrategia del imperialismo estadounidense presenta tres objetivos principales:

  1. hacer caer a los gobiernos populares en pie, y desarticular los avances en la unidad latinoamericana,
  2. anular los liderazgos constituidos que pudieran ser referencias electorales para la vuelta de gobiernos populares allí donde los han logrado destituir mediante golpes de estado institucionales o estafas y fraudes electorales pre o post electorales, e incluso destruir la referencia moral e histórica de aquellos líderes que ya no están, y
  3. generar las mejores condiciones posibles para la concentración del capital en manos trasnacionales y sus socios locales en aquellos países con nuevos gobiernos de derecha, al tiempo que preparar el retorno de la doctrina de la seguridad nacional, para garantizar disciplinamiento social en sociedades con un creciente activismo social y político.

El panorama es delicado porque el imperialismo agudizó y diversificó en estos últimos años dicha estrategia en múltiples tácticas que hemos analizado en detalle en el seminario. Aquellas tácticas que tienen en el centro de la operación a los medios de comunicación corporativos y que tienen por finalidad la manipulación de nuestras conciencias y conductas es transversal a los tres objetivos. Pero se agudiza con una proyección y coordinación internacional en el primero, reforzada a través del avance de la militarización con la presencia del Comando Sur mediante bases militares, diversas operaciones y la IV flota de los EE.UU. en toda la región. Sobre todo, en los puntos estratégicos en los que se encuentran importantes reservas de recursos naturales. Este objetivo estratégico ha dado un nuevo paso con el intento de magnicidio sobre el presidente Nicolás Maduro Moros y toda la plana mayor del gobierno revolucionario el 4 de agosto. Al tiempo que avanzan en la destrucción de los ámbitos supranacionales construidos en común como UNASUR, CELAC, volviendo al MERCOSUR neoliberal y desde el grupo de Lima orientándose a reflotar el ministerio de colonias de los EE.UU.: la OEA. Tenemos el caso patético de Colombia pasando de la UNASUR a la OTAN.

En el caso del segundo objetivo estratégico, la táctica se centra en la ofensiva leguleya y jurídica con sus periodistas, fiscales y jueces compradxs y preparadxs hace tiempo, que avanza sin pausa creando causas judiciales estúpidas contra las y los líderes de nuestra América, con las que logran perseguirlxs y encarcelarlxs.

Para lograr el tercer objetivo han avanzado en destruir conquistas sociales, consolidar leyes y preparar privatizaciones exigidas con el desembarco del FMI al timón de las economías, y se profundiza el terror de la población preparando el terreno jurídico y legal para aumentar la represión que ya vienen desplegando hacia las organizaciones y movilizaciones populares.

Todo esto se complementa con la construcción por abajo que vienen desplegando hace años las ONG’s, fundaciones e instituciones religiosas financiadas desde los EE.UU.

Están avanzando fuertemente, pero también hemos considerado unánimemente que el ciclo progresista no ha llegado a su fin, como algunxs pseudointelectuales sostienen haciéndole el juego a las derechas, lo que se puede verificar viendo los importantes espacios que les otorgan desde los medios corporativos del establishment.

¿Por qué decimos que no hay tal fin de ciclo?

Pues porque la República Bolivariana de Venezuela, epicentro y vanguardia del cambio de época progresista en nuestra América, está en pie, golpeada por un asedio multifacético y atravesando grandes sacrificios a pesar de los cuales su pueblo sigue construyendo la revolución desde abajo y sigue apoyando a su gobierno revolucionario.

Porque está en pie el proceso de cambio del Estado Plurinacional de Bolivia y la dignidad de su pueblo y sus naciones sojuzgadas por tantos siglos. No les será fácil volver a someterlos. Las naciones aimaras, quechuas, guaraníes y otras expresiones del pueblo atraviesan un fuerte proceso de descolonización, han levantado sus cabezas y han dado sobradas muestras de que van a luchar por resistir a los embates del imperialismo y sus derechas lacayas.

Porque siempre estuvo y estará presente desde el año 59 la Revolución cubana como faro de la independencia y del socialismo.

Porque están Nicaragua y El Salvador aún con enormes dificultades, la primera resistiendo a una ofensiva imperialista brutal.

Porque recientemente ha triunfado una opción electoral progresista en la segunda economía de nuestra América, en México, frontera sur estratégica para el imperio norteamericano, que si bien será un gobierno en disputa -como lo es el de Uruguay actualmente y como lo fueron también los gobiernos progresistas de Argentina y Brasil-, acaba con 36 años de entreguismo y plantea retomar una senda soberana, de frenar la militarización para acabar con la tragedia social y lograr cierta redistribución de la riqueza. Al tiempo que en Brasil frente a este retroceso grotesco de la democracia, con la reformas neoliberales, la militarización y el encarcelamiento del máximo líder popular va reactivándose la movilización popular y hay grandes perspectivas de volver al gobierno en octubre aun con Lula encarcelado.

En el plano de la representación institucional y electoral van creciendo diversas herramientas políticas que ponen en tensión a los gobiernos de derecha en países que no han disfrutado de la ola progresista. Es el caso del crecimiento de la Colombia Humana y del Frente Amplio en Chile.

Y por otro lado están aumentando resistencias, luchas y movimientos sociales con diversidades, y con mayores grados de articulación o menores en las diversas realidades nacionales.

Es relevante mencionar el movimiento de mujeres en Argentina, repleto de jóvenes que luchan masiva, audaz y creativamente por nuestros derechos como mujeres, pero ligándolos a los de todo el pueblo avasallados por el macrismo.

Este es un momento de cierto reflujo del cambio de época progresista en nuestra América, pero de ninguna manera es un fin de ciclo.

Así en este seminario hemos pulido las herramientas para conocer mejor cómo se desarrolla esa ofensiva imperialista y cómo enfrentarla. La pregunta sobre el ¿qué hacer? retomada históricamente en las distintas oleadas de lucha, en los momentos de auge y en los momentos de repliegue también, volvió a emerger con fuerza. Mel Zelaya, presidente constitucional de Honduras, derrocado por un golpe de estado en 2009, así como Hugo Moldiz nos alertaban acerca de no apostar solo a las estrategias electorales para mantener o conseguir gobiernos populares, sino que frente a la ofensiva imperialista que se profundiza ante nuestros ojos, debemos incentivar otras formas de lucha, construcción, organización y disputa del poder, desde abajo. Si a la salida de las dictaduras cívico militares, las oligarquías apelaron a la democracia formal o procedimental para imponer sus políticas de concentración del capital bajo cierta legalidad, al profundizarse los procesos democráticos hacia formas más participativas y populares se constituyen en una amenaza para sus privilegios y ellas mismas las desechan. Es particularmente demostrativo el caso del fraude perpetrado en Honduras y la continuidad de un estado de sitio de hecho contra la militancia popular y sus referentes. Como anécdota Zelaya relataba que no lo habían dejado salir de su país para tomar el avión rumbo a Bolivia y que él le había contestado al agente oficial que lo retenía por “falta del certificado de vacunación contra la fiebre amarilla”, que no le habían pedido ese papel cuando en junio de 2009 lo sacaban por ese mismo aeropuerto en pijamas para tumbarlo de la presidencia. Otra anécdota que podemos relatar de este seminario, es la de nuestro héroe anticolonialista y antiimperialista portorriqueño, Oscar López Rivera, quien fue retenido también toda la noche en el aeropuerto de la colonia yanqui de hecho de Panamá aduciendo su condición de exconvicto del imperio, que nos puede causar risa solo de pensar que podrían amedrentarlo después de haber estado 36 años preso en las mazmorras del imperio, 12 de los cuales estuvo en completo aislamiento. ¡Ese compañero nos llenó de amor y fuerza a todxs con su temple revolucionario de hierro y esperanza!

Como señala permanentemente Stella Calloni, podemos caracterizar a esta ofensiva como un intento de recolonización de América por parte de los EE.UU. análogo a aquel que enfrentaba Bolívar con el expansionismo estadounidense. O en palabras de la cubana Miriam Rosa Elizalde: el colonialismo 2.0. Por ello se hace indispensable profundizar la trinchera en la batalla de ideas poniendo al desnudo la estrategia de nuestros enemigos que configura los escenarios de las luchas por venir. En este seminario nos hemos pertrechado un poco más preparándonos para el reimpulso que sin duda tomará el ciclo progresista en Nuestra América.

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