Economía argentina en emergencia, más ajustes y recortes

Buenos Aires-. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, admite que la economía del país está en emergencia, achica el Gabinete y recorta ministerios en un solo día, pide un esfuerzo más, mientras en las calles crece el descontento popular.

Argentina está ardiendo y las preocupaciones en los hogares aumentan por la megadevaluación del peso, lo cual ha puesto más leña al fuego a una convulsa economía que obligó al Gobierno a regresar al Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de un préstamo de 50 mil millones de dólares en junio y que ahora busca adelantar lo más rápido posible.

Mientras desde el Gobierno se culpa a la gestión anterior una y otra vez, a las décadas de continuos problemas económicos, a factores externos que hicieron que la megadevaluación estallara y a los presuntos escándalos de corrupción del kirchnerismo, en los hogares las familias sienten directamente el impacto y sufren por cuanto ya saben se avecina: más ajuste.

Precedido de una rueda de prensa del ahora ministro de Economía, Nicolás Dujovne, Macri anunció una serie de medidas para contener la situación: nuevos impuestos a las exportaciones, reducir la estructura del Estado con menos ministerios y reforzar los programas sociales para que el impacto de la devaluación no se sienta tanto en quienes menos tienen.

El mismo presidente reconoció que habrá más pobreza. ‘Con esta devaluación la pobreza va a aumentar, pero vamos a estar ahí para quienes estén más expuestos’, dijo en su mensaje grabado del 3 de septiembre, seguido atentamente sobre todo en los mercados financieros.

Creímos con excesivo optimismo que era posible ordenar las cosas de a poco, pero la realidad nos mostró que debía ser más rápido. Y ahora nos toca reconocerlo y asumirlo, resaltó Macri tras añadir que ‘en estos meses se desataron todas las tormentas juntas, pero no por eso vamos a perder las esperanzas, debemos madurar como sociedad’.

Pero nada ha podido contener al dólar que sigue escalando y mientras muchos desempleados dan la pelea porque se les devuelvan sus trabajos como sucede en el Ministerio de Agroindustria, ahora convertido en Secretaría -donde fueron cerradas más de 500 plazas-, o como en el caso de la agencia de noticias Télam, paralizada aún por medida de fuerza de trabajadores despedidos, las protestas hacen crecer la efervescencia social.

Después de escuchar la alocución presidencial siento una total desesperanza, apuntó en declaraciones a Prensa Latina la joven Mónica García, quien desde hace meses da la batalla porque se le devuelva su trabajo tras ser despedida de la Casa de la Moneda en uno de los tantos recortes estatales.

Estamos devastados. Sabíamos lo que venía al resultar electo un gobierno neoliberal, con sus anuncios de ajuste, de recortes, con el estandarte de la transparencia y la anticorrupción pero que le salta corrupción por cada costado, dijo.

Qué podemos esperar cuando el FMI se posa nuevamente sobre cada habitante de Argentina; no se pueden concebir medidas populares ni beneficiosas, señaló esta madre nacida en la provincia de Formosa y que hace meses busca desesperadamente le regresen el trabajo a ella y a otros colegas echados a la calle de la noche a la mañana.

Soy una trabajadora despedida de Casa de la Moneda y además formoseña, y en gobiernos anteriores el FMI había declarado a mi provincia inviable. Hoy que están sobre nosotros vienen más ajustes y recortes, más pobreza para esta provincia y para toda la República, remarcó.

En el paquete de medidas, el Gobierno anunció algo que era casi voz cantada por varios medios y que ya había generado fuerte rechazo por parte de varios productores: la vuelta a las retenciones eliminadas en 2015, a la llegada de esta gestión.

Tras cuestionar duramente el mensaje presidencial, Diego Montón, líder del Movimiento Nacional Campesino Indígena, apuntó en exclusiva a Prensa Latina que en el caso del campo, ya de por sí un área vulnerada, se presentan más problemas.

Todo esto impacta en el costo de vida de todos los días y en el de los insumos requeridos, y la preocupación más importante es que no se hizo ningún anuncio sobre cómo acompañar y sostener la producción agraria de los pequeños y medianos productores que son las mayorías, dijo.

Para Montón, el discurso del mandatario fue retórico, en tanto las medidas concretas no han sido ni alentadoras ni positivas. Por un lado, apunta, se eliminan ministerios fundamentales como el de Salud, el de Cultura, el de Agroindustria, y todos pasan a hacer secretarías, lo cual impactará en algunas políticas concretas, sobre todo en los territorios.

Son áreas clave, algunas para el desarrollo y otras con prestaciones que ya venían en una situación deteriorada. Se han dejado de distribuir vacunas importantes como para la meningitis, todo el sistema de salud está sobresaturado por el aumento del desempleo, que ha dejado a muchos sin obras sociales; ‘la salud está colapsada y el campo vulnerado’, alertó Montón.

Para el campesino el panorama de su país no es nada halagüeño, sobre todo el área que más conoce, la del campo.

Las medidas, dijo, impactan en el costo de vida desde los constantes aumentos de las tarifas que han hecho que el pago de las perforaciones de agua, por ejemplo, sea imposible y en el anuncio presidencial se adelantan más incrementos de precios, principalmente en la electricidad y el combustible.

Todo esto sumado a la importación que hace que sean los productos competitivos incluso en el mercado interno. No se anunciaron medidas sobre el control del flujo del capital financiero, lo cual está haciendo más daño en el campo, ni tampoco sobre la problemática de la extranjerización de la tierra que este Gobierno pretende profundizarla, señaló.

La economía vemos que está comandada directamente por el FMI, en un contexto donde la democracia se encuentra vulnerada a nivel regional, y todos los líderes populares están siendo perseguidos, agrega el dirigente campesino quien advierte una situación compleja.

Hoy muchos proveedores de insumos no están vendiendo por la situación del dólar, han congelado la venta hasta esperar cierta estabilización y esto complica aún más a la agricultura familiar ya que septiembre es muy particular, se preparan y se siembran muchos de los cultivos, remarcó.

Mientras que los titulares de noticias resaltan la situación económica inquietante, algunos ahorristas han ido en busca de sus fondos en el banco por miedo a que suceda la debacle económica de 2001.

Los oportunistas se aprovechan para añadir más números a los precios y en el Gobierno se intenta calmar las aguas pero en la mayoría de los argentinos se siente la angustia y muchos vuelven a sacar sus calculadoras.

Y, por si fuera poco, comienzan las alzas en los combustibles. Mientras que las petroleras Shell e YPF subieron los precios en 72 horas, ahora Axion hará lo mismo.

Todo esto trae más complicaciones en un contexto social difícil, con sindicatos aun peleando por mejores salarios, con paros de los docentes universitarios y con otros tres que se avecinan: el 12 de septiembre, la Asociación de Trabajadores del Estado; otro de 72 horas de las dos Central de Trabajadores (CTA), y el 24 y el 25 de la Confederación General del Trabajo (CGT).

Restan tres meses con vistas a que finalice un movido 2018 para Argentina que, por demás, tiene el reto por delante de acoger por primera vez los juegos olímpicos juveniles en octubre y un mes después la Cumbre de líderes del G20, en la cual participarán, entre otros, el presidente estadounidense, Donald Trump.

Habrá que ver qué sucede y cómo marcará la economía a las elecciones presidenciales del año entrante.

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