La militancia de las mujeres en Bolivia


Por María Bolivia Rothe C. *-.


El Órgano Electoral Plurinacional ha dado a conocer recientemente un estudio sobre el estado del arte de la militancia de las mujeres en partidos políticos, que no es mas que un reflejo de los niveles de participación política y el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres bolivianas.

Bolivia es un país con importantes avances en este tema; somos el segundo país que ha alcanzado la paridad en su representación parlamentaria y ya no es raro ni difícil, que los gabinetes ministeriales estén formados por prácticamente la mitad de mujeres.

El informe es muy revelador; saca a la luz una serie de datos muy interesantes para el análisis que no son el objeto de este artículo, demostrando claramente cómo partidos políticos, agrupaciones ciudadanas y otras organizaciones políticas son herederas de un sistema político excluyente de corte patriarcal, que muestra un déficit de democracia en relación a la participación de las mujeres.

Sin embargo, no todo es malo en el informe; las cifras muestran que en el ámbito local, existe una mayor participación que en el ámbito nacional, ya que al interior de los partidos y agrupaciones ciudadanas en el ámbito territorial, hay una mayor militancia de mujeres, que en algunos casos llega a ser paritaria. Sin embargo, esta participación no incluye las estructuras de las instancias directivas o los espacios de toma de decisiones políticas. La participación e incorporación de las mujeres a la vida política partidaria se produce en un contexto que determina una institucionalidad inundada de prácticas patriarcales y discriminatorias hacia ellas. Por lo tanto, el haber conquistado la paridad, no es garantía de una participación efectiva y real de las mujeres al interior de los partidos políticos.

Esta constatación es una alerta que nos está mostrando la urgente necesidad de la profundización de todas las formas de democracia intercultural en Bolivia; es crucial que los partidos políticos reconozcan y admitan a la mujer como sujeto político, con capacidad de tomar decisiones e influir activamente en la vida partidaria. La Constitución Política del Estado reconoce ampliamente estos derechos y la realidad nos muestra que aún queda mucho por hacer.

En el tema de la paridad existen espacios nebulosos por lo que esta no logra ser totalmente asumida, debido a una serie de barreras de tipo estructural, que reproducen la exclusión en razón de género y origen étnico, tanto en lo formal como en lo simbólico; esta situación se expresa diariamente en la exclusión, discriminación, acoso y violencia política que viven las mujeres militantes en las diversas esferas de su participación política.

Aún la memoria está fresca y recuerda los casos dolorosos de mujeres que, en pleno y legítimo ejercicio de sus derechos políticos, habiendo sido democráticamente electas, han sufrido acoso, violencia e incluso la muerte por el solo hecho de hacer política.

En un Estado como el boliviano que ha reconocido plenamente los derechos de las mujeres es muy importante que al interior de las organizaciones políticas se abra un diálogo sincero de reconocimiento del papel de la mujer en las acciones políticas que han permitido la recuperación de nuestra democracia y se las incluya en un diálogo fructífero junto con los compañeros varones, como parte de los espacios de decisión, en la construcción de una Bolivia democrática e inclusiva.


*                      Médica feminista


 

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