Bibliotecas curiosas y singulares en Bolivia


Por Luis Oporto Ordóñez *-.


El anhelo de leer se ha generalizado en todos los estratos sociales. Los libros son apetecidos con diversas motivaciones: dominar una materia del conocimiento, informarse, distraer la mente o el simple hecho de disfrutar la lectura. El libro es una poderosa herramienta que puede liberar a un pueblo de las cadenas de sometimiento y pobreza. Por esa razón la usan todos los sectores de la sociedad que han ido formando bibliotecas de uso colectivo. Es sorprendente la diversidad de bibliotecas que se han generado en el territorio nacional: tiflotecas, bibliotecas gastronómicas, anarquistas, sindicales o penitenciarias. Muchas son curiosas y la mayoría de las que citamos en esta nota, son singulares. Es apenas una muestra de las sorprendentes bibliotecas existentes en el territorio nacional.

Biblioteca del Instituto Boliviano de la Ceguera

La Biblioteca especial del Instituto Boliviano de la Ceguera, está conformada por una tifloteca con un centro de grabación de audio-libros, “que permitirá a las personas con esta discapacidad oír los libros de formación y literatura que los ayuden en su desarrollo”. [1] Sus 308 títulos “lo han convertido en la Biblioteca para ciegos más completa del país”, entre ellos Borrachera verde (Raúl Botelho), Tempestad en la Cordillera (Wálter Guevara); Mi compadre el ministro de Raúl Salmón de la Barra y El tesoro de los Chullpas (Antonio Díaz Villamil) [2] y el primer Diccionario Dactilológico (en lenguaje de señas) herramienta para promover la educación inclusiva de los discapacitados auditivos del país, un compendio de 500 palabras (entre números, pronombres personales, objetos, expresiones faciales, alfabeto), palabras extraídas de la experiencia del Centro Arca Maranata de Riberalta (Beni), que trabaja diez años en experiencias pedagógicas para personas sordas. “El objetivo es fortalecer la educación para la persona sorda. Buscamos que se formen profesionalmente y no caigan en la mendicidad por falta de educación” (Calle, 2013). [3]

Biblioteca de Gastronomía de la Escuela de Hotelería y Turismo

La Biblioteca de Gastronomía de la Escuela de Hotelería y Turismo que dirige el Chef Guillermo Iraola Mendizabal fue (re) inaugurada el 27 de septiembre de 2013. La Biblioteca lleva el nombre de Carmen Rosa Mendizábal “Madame Carmiña” (mujer visionaria, cochabambina, falleció en 1992), única y primera en su género en Bolivia, reúne 5.000 volúmenes sobre Gastronomía, entre “libros y recetas valiosas del siglo XIX y XX, pero también colecciones hojitas y volantes que presentan recetas y libros de toda Iberoamérica” y “recupera los conocimientos y saberes de nuestros pueblos y las conferencias e investigaciones de los Foros Gastronómicos, y de investigadores importantes”, que permitirá al interesado o estudioso conocer “qué comían nuestros ancestros en la época de Tiwanaku, en la Colonia y en la República”, así como podrán informarse sobre “el aporte boliviano con productos propios o domesticados en nuestras regiones”, desde papas y quinuas hasta camélidos y ajíes. El salto a las TIC’s es otra de sus características pues forma parte de la red Perii-Inaspi que impulsa el Viceministerio de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Educación, que le permite incorporarse al Sistema de la Biblioteca Virtual de la Organización Internacional de Turismo. La Biblioteca está equipada con computadoras y acceso a Internet. En la sala de consultas flanqueada por sobria estantería de madera se encuentran las publicaciones.

Otras bibliotecas curiosas

La Fundación danesa Meltin Pot, fundadora de la Escuela de Comida Gustu en Bolivia, está formando una biblioteca gastronómica destinada a proporcionar material didáctico a sus alumnos. [4] Otro ejemplo son los libros selectos del siglo XV, en bella encuadernación de la época, que colecciona Paul Stach, propietario del Restaurante “Viena”, en la ciudad de La Paz, desde hace 20 años, adquiriéndolos compulsivamente de anticuarios y colecciones. Además dispone al uso de sus comensales, una colección de revistas de actualidad, como Cosas, hecho que le da un singular detalle a la mesa. El Restaurante Japonés de la ciudad de La Paz, cuenta con colecciones de manga (comics), con amplia variedad de títulos que se van actualizando periódicamente, para gente adulta, jóvenes y niños, ejemplares impresos en idioma japonés, dispuestos en una antesala con sitios de lectura.

Las organizaciones anarquistas, propias de las primeras décadas del siglo XX, formaron bibliotecas de las que no tenemos rastros. Un hallazgo casual permite afirmar la existencia de la Biblioteca formada por la Sociedad Cooperativa y Beneficencia de Ebanistas y Carpinteros, gremial fundada el 10 de mayo de 1918. En 1925, la Cooperativa recibió una donación de libros del Ministerio de Instrucción Pública de Chile, “con motivo del centenario de Bolivia”, en agosto de 1925. Entre los ejemplares cedidos estaba la obra de Luis Orrego Luco [5] Escenas de la vida en Chile. Un idilio nuevo editada en 1892. La Biblioteca ordenaba sus volúmenes por orden alfabético de títulos. En sus fichas impresas, llevaba un membrete en la parte superior izquierda, con una escuadra invertida que cobijaba a dos manos solidarias entrelazadas, encima de un serrucho y un martillo, rodeado todo de dos ramos de laurel unidos por una cinta. [6]

Un hecho sorprendente se verificó en 1946, en ocasión de la fundación del Sindicato de Fotógrafos de Minuto de La Paz, el 10 de febrero de ese año. En sus estatutos aprobados en 1946, mencionan la “Creación de una biblioteca para el mejoramiento intelectual, moral y cultural de sus sindicalizados”. En el Estatuto reformado de 1961, señalan como obligación del Sindicato “Fomentar el desarrollo del deporte entre todos los sindicalizados y sus hijos, llevar a cabo las veladas teatrales, conferencias, creación de bibliotecas y otras, para el mejoramiento intelectual, moral y cultural de sus sindicalizados”. A diferencia del Estatuto de 1946, en ésta nueva versión mencionan que “son deberes del secretario de Cultura: a) Fomentar la culturización de los sindicalizados, b) Incrementar a la organización de Biblioteca para los afiliados y sus hijos; c) Auspiciar conferencias de carácter social y sindical”. [7]

Las bibliotecas también llegaron a los penales penitenciarios. En junio de 2011 se creó una biblioteca en el Penal de máxima seguridad de Palmasola que alberga a 3.200 personas privadas de libertad (Santa Cruz de la Sierra), a la que se denominó Biblioteca “Antonio Anzoátegui”, personaje costumbrista conocido como el “Camba Florencio”, [8] a la que en 2015 la Embajada de España realizó una donación importante. Por su parte el escritor Homero Carvalho Oliva entregó al Centro de Rehabilitación de Mujeres de Palmasola, un lote de libros que incluyó la biblioteca particular del padre de Pilar Castedo. [9] En la Cárcel Modelo de Villa Busch, en Cobija (Pando), la Mesa Redonda Panamericana, realizó la donación de 200 volúmenes de diverso género y temática (literatura, historia, ciencia, tecnología, educación) y autores diversos, con los que se procedió a la creación de la Biblioteca del Penal de Villa Busch, “para beneficio de niños, jóvenes y adultos”, en presencia del Procurador Jurídico, el Director de Régimen Penitenciario y un representante de los internos. [10]


*            Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas. Docente de la Carrera de Historia de la UMSA. Presidente del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco-Mowlac.

1           “Ciegos anhelan implementar la sala de grabación de libros”, en: La Prensa, 26.1.211: A23.

2           “El Instituto de la Ceguera consolida su biblioteca y elabora textos en braille”, en Página Siete, La Paz, 13.05.2012: 28.

3           Calle, Guiomara: “Presentarán el primer diccionario para sordos. Sistema. Son 500 palabras en lenguaje de señas”, en: La Razón. La Paz, 24.9.2013.

4           “Apoyando la Biblioteca Gastronómica Gustu”, en La Razón, 31.5.2013: A21.

5           Luis Orrego Luco (Santiago de Chile, 18 de mayo de 1866-3 de diciembre de 1948). Diplomático, político, abogado y novelista. Colaborador en más de 11 periódicos. En 1899 era redactor político del diario radical El Sur de Concepción, Chile. En su obra retrata a la clase alta chilena.

6           La citada obra fue adquirida de la Feria “16 de Julio” de la ciudad de El Alto. El estado del ejemplar denota que fue leída íntegra, infinidad de veces y que luego perteneció a “R. Starzeski”.

7           Estatutos de 1946: Capítulo Primero. Programa Social. Inciso Tercero. Libro de Actas del Archivo del Sindicato de Fotógrafos de Minuto.

8           “Inauguran biblioteca en el penal de Palmasola”, en: El Deber, 11.6.2011: A13.

9           Homero Carvalho Oliva: “Origen y destino de mis libros”, en Fuentes, Revista de la BAHALP, 9 (36): 52-56.2015.

10         Acta de creación de la Biblioteca del Penal de Villa Busch, suscrito ante notario de fe pública, el 12 de julio de 2014.


 

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