noviembre 19, 2018

Siete preguntas incómodas (para algunos) sobre el golpe de Estado contra Salvador Allende

El 11 de septiembre de 1973 supuso un quiebre en la historia de Chile y de toda América Latina. El primer gobierno de izquierda electo democráticamente en el continente llegaba a su fin de la mano de un golpe de Estado impulsado por las Fuerzas Armadas, el empresariado local y con respaldo –reconocido años después– de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU.

El presidente de la Unidad Popular, Salvador Allende, murió resistiendo en el palacio presidencial de La Moneda mientras los aviones de la Fuerza Aérea chilena bombardeaban el edificio y los tanques avanzaban por las calles aledañas. Por su parte, Augusto Pinochet, el líder de la sublevación y futuro presidente durante los siguientes 17 años, aguardaba el desenlace en una base a varios kilómetros de Santiago, la capital.

A partir de ese día, se impuso en el país sudamericano un modelo económico neoliberal sostenido a partir de un régimen autoritario. Por eso, en esta fecha, vale hacerse varias preguntas sobre las causas, hechos y consecuencias de aquella jornada.

  1. ¿Que características tenía el Gobierno de Salvador Allende?

El presidente Salvador Allende había alcanzado ese cargo en las elecciones de 1970 gracias a una alianza de partidos de izquierda llamada Unidad Popular (UP). Este médico había sido previamente senador, diputado y hasta ministro de Salud. Si bien se impuso con apenas el 36,6% de los votos, dos años después en las elecciones municipales, la UP obtuvo el 49,73% y al año siguiente el 43,5% en las parlamentarias, ratificando así el rumbo de su Gobierno.

Allende propuso en su campaña, y llevó adelante durante su mandato, un programa de reformas estructurales que buscaban concretar lo que llamó la “vía chilena al socialismo“. Esta se contraponía con otros modelos comunistas vigentes en la época por desarrollarse dentro de los marcos de la democracia representativa.

Entre sus principales medidas estuvo la estatización de empresas, donde se destacó la nacionalización del cobre (el principal recurso natural de Chile); el impulso de una reforma agrariaaumentos de salarios de los trabajadores; y medidas de distribución de la riqueza.

  1. ¿Cómo actuó la oposición durante el Gobierno de Allende?

A pesar de que para llevar adelante su programa la UP utilizó leyes y herramientas legales preexistentes, los sectores opositores liderados por el empresariado y los medios de comunicación –con el diario El Mercurio como estandarte– acusaron de ilegales las medidas. De esa manera, comenzaron a construir un discurso que sostenía que Allende estaba quebrando el orden democrático.

Con acciones de sabotaje y desabastecimiento intentaron desgastar al Gobierno. La medida más fuerte se dio en octubre de 1972 cuando la Agrupación de Dueños de Camiones decidió iniciar un ‘lockout’, paralizando el transporte en todo el país y, por lo tanto, la economía.

  1. ¿Cómo se llega al golpe de Estado del 11 de septiembre?

Para 1973, la polarización de la sociedad chilena era clara. Incluso grupos con tendencias fascistas se mostraban en manifestaciones callejeras que eran contrarrestadas con movilizaciones de los sectores de izquierda. Tras las elecciones parlamentarias, consciente de esta situación, se intentó un acercamiento entre la UP y el partido de centro Democracia Cristiana (DC). Sin embargo, no se pudo lograr.

El 29 de junio de ese año se produjo el ‘tanquetazo‘, una sublevación militar que intentó derrocar al Gobierno pero fue derrotada por las fuerzas leales comandadas por el general Carlos Prats. Sin embargo, el saldo político de ese alzamiento derivó en la renuncia de Prats al frente de las Fuerzas Armadas y su reemplazo en el mes de agosto por Augusto Pinochet, un militar de carrera considerado hasta entonces ‘apolítico’.

Para principios de septiembre un nuevo ‘lockout’ de camioneros tenía al país desabastecido. Allende propuso entonces impulsar un plebiscito para reformar la Constitución luego de intentarlo y fracasar por la vía parlamentaria. Esta idea terminó de consolidar la idea de los opositores de impulsar un golpe para derrocarlo.

  1. ¿Quiénes participaron activamente del golpe de Estado?

Además de las Fuerzas Armadas, que fueron los actores protagónicos del derrocamiento de Allende, respaldaron la medida partidos de la oposición, incluida la propia Democracia Cristiana, baluarte del régimen democrático chileno. De hecho, el expresidente Eduardo Frei redactó una carta el 8 de noviembre en la que señaló que “la responsabilidad íntegra de esta situación –y lo decimos sin eufemismo alguno– corresponde al régimen de la Unidad Popular instaurado en el país”.

A esto se sumó el apoyo explícito de los EE.UU. a través de su embajada en Santiago pero por directivas expresas del presidente Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger. Así lo reconoció Washington con la desclasificación de documentos de la época y el embajador estadounidense de aquel entonces, Edward Korry, en el documental ‘Allende’, de Patricio Guzmán.

  1. ¿Cómo fue la represión bajo el Gobierno de Pinochet?

Como era habitual en aquellos años en América Latina, los golpes de Estado venían acompañados de una persecución masiva a opositores políticos. En el caso de Chile, tuvo el triste mérito de convertir el Estadio Nacional de Santiago en el campo de concentración más grande del continente. Allí, personas detenidas de manera ilegal, pasaban el día en las tribunas y por la noche eran recluidos en improvisadas celdas. Entre ellos se contaba el famoso cantautor Víctor Jara, que fue asesinado en ese lugar apenas cinco días después del golpe.

Según los informes oficiales de la Comisión Valech I y II (creada en la década del 2000), se han contabilizado más de 40.000 víctimas del régimen dictatorial entre personas desaparecidas, ejecutadas y torturadas. Sin embargo, estimaciones extra oficiales dan cuenta de números mucho más elevados al que hay que sumar también las miles de personas que debieron exiliarse ante la persecusión gubernamental.

  1. ¿Cómo se implantó el modelo económico de Pinochet?

Tanto para partidarios, como detractores, no hay dudas que la dictadura instalada a partir de 1973 implicó un cambio radical del modelo económico. Este fue el primer laboratorio del neoliberalismo que buscaba reemplazar el llamado ‘Estado de Bienestar’ surgido en las principales potencias del mundo occidental tras la Segunda Guerra Mundial.

Los impulsores más conocidos de esta nueva doctrina eran los ‘Chicago boys‘, economistas liderados por Milton Friedman. Como señala un artículo del Diario de la Universidad de Chile, fue el propio Friedman quien señaló que tanto en tierras chilenas como en su propio país “el mayor error” fue “concebir al Estado como el solucionador de todos los problemas, de creer que es posible administrar bien el dinero ajeno”.

Sin embargo, este modelo de desregularización total y reducción al mínimo de la intervención del Estado no se hubiera podido implantar sin una fuerte represión. “Es impensable la destrucción de los derechos sindicales, y la implantación del Plan Laboral, sin la destrucción del movimiento sindical chileno”, explicó Ernesto Águila, académico de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile en el artículo antes mencionado.

“El vínculo entre represión, violación a los derechos humanos e implantación de un modelo económico social con el grado de profundidad y radicalidad neoliberal, son dos fenómenos tremendamente vinculados. La Constitución fue hecha para proteger el modelo y está pensada para que la soberanía popular no pueda afectarlo, porque se dan cuenta de que no es muy popular”, añadió.

  1. ¿Por qué sigue habiendo defensores de Pinochet en Chile?

Una característica llamativa del caso chileno, es la continuidad que hubo entre dictadura y democracia. A diferencia del caso argentino, por ejemplo, donde los militares dejaron el poder fuertemente repudiados y fueron juzgados por sus crímenes, Pinochet logró una “transición ordenada“. De hecho continuó siendo el jefe de las Fuerzas Armadas hasta 1998 y durante unos meses ejerció el cargo de senador vitalicio.

Esto implicó un cambio en la forma de Gobierno pero un sostenimiento del modelo económico y un freno a las políticas de memoria y justicia. Además de una implantación generalizada de la idea de que la dictadura fue, en todo caso, un “mal necesario” ante los descalabros provocados por la UP. Al funeral de Pinochet en 2006 asistieron incluso 60.000 personas.

En la cuarta parte de la película ‘La Batalla de Chile’, también de Patricio Guzmán, se da cuenta del desconocimiento que había en la sociedad chilena de los años ’90 de lo que había sucedido. Allí el cineasta entrevista a sobrevivientes de la época y muestra a jóvenes, las tres primeras partes de su obra que cuentan las transformaciones logradas por Allende durante su presidencia.

La imagen de los espectadores debatiendo y llorando ante el descubrimiento de los hechos, resultan conmovedoras.

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