julio 23, 2019

Amenaza de ex militar a Bolivia antecede reunión de Piñera y expresidentes chilenos a 6 días de fallo de la CIJ

La Paz y Santiago.- La amenaza militar por escrito a Bolivia de un ex alto jefe de las Fuerzas Armadas de Chile antecedió el llamado a la unidad que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, reunido con 2 de sus predecesores en La Moneda, formuló el martes, a 6 días de que las Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya falle sobre el juicio marítimo instaurado por Bolivia.

«Todo indica que no habrá sorpresas, que la posición de Chile es sólida», mantuvo el expresidente (2002-2006), Ricardo Lagos, al salir de la reunión con Piñera y también el ex mandatario Eduardo Frey Ruiz Tagle (1998-2002) en que, según medios locales, se analizó sin requiebros el abanico de las posibilidades de que Chile obtenga o no una victoria legal el lunes en la ciudad holandesa de La Haya y no tenga que negociar, por obligación, la cesión de una salida soberana al mar con Bolivia.

El optimismo de Lagos y las promesas de Piñera y la clase política chilena a sus ciudadanos de que la soberanía territorial chilena no está en cuestión, mande lo que mande la CIJ, parecieron cerrar el tiempo de las declaraciones y el fuego verbal oficial de Santiago.

Esto una semana después de que Morales se entrevistara en la Casa Grande del Pueblo, en La Paz, con 4 de sus predecesores, Carlos Mesa, Jorge Quiroga, Jaime Paz y Guido Vildoso y 6 excancilleres para prospectar el terreno que Bolivia pisará después del lunes.

Tras aquella reunión en que Morales recibió el espaldarazo de sus opositores, el mandatario indígena de izquierdas llamó a esperar el día del fallo sin exitismos, triunfalismos y, por el contrario, con fe y esperanza.

Mientras Morales confirmaba su asistencia a la lectura del fallo, el lunes que viene en La Haya, su antecesor (2003-05) y vocero internacional de la causa marítima boliviana, Carlos Mesa, afirmaba, en declaraciones a un medio chileno, que Bolivia espera un fallo, no una sugerencia de diálogo bajo la premisa que el Tratado de 1904, que sentenció a Bolivia a la mediterraneidad por imperio de las armas, y cuya intangibilidad Santiago alega como garante de la integridad territorial chilena, dejó inconclusa la amistad de ambos países.

La CIJ «no sugiere», el alto tribunal de justicia mundial «falla definitivamente en una u otra dirección», dijo Mesa en declaraciones telefónicas a CNN Chile.

Si la CIJ obligara a Chile, en su fallo, a sentarse a negociar de buena fe y efecto vinculante es, «de hecho, un triunfo histórico incuestionable por parte de Bolivia», significó Mesa.

Así Chile se niegue a conceder a su vecino andino amazónico una salida al mar, como lo hizo recurrentemente en 20 ocasiones desde 1920 tras incentivar un diálogo y luego desahuciarlo invariablemente entre 1920 y 2010 de manera unilateral, el fallo acabaría «el encapsulamiento de la bilateralidad».

Chile se opuso a lo largo del último siglo a que el enclaustramiento geográfico boliviano sea tema multilateral y se avino a conversar a solas con Bolivia, sin nada resolver.

«Eso tiene que ver con algo fundamental: rompe el encapsulamiento de la bilateralidad, rompe la discrecionalidad de Chile de aceptar o no la negociación, rompe la posibilidad de que Chile la interrumpa cuando le parezca conveniente o no, establece un carácter obligatorio y de cumplimiento por supuesto vinculante que Chile en función de su propia lógica internacional debiera cumplir, quiero subrayar este último punto», mantuvo Mesa.

Y sobre el fondo del juicio boliviano a Chile, Mesa subrayó que «Bolivia no ha pedido simplemente que Chile se siente a negociar con nuestro país», sino que «el fallo de la Corte sea sentarse a negociar para otorgarle a Bolivia un acceso soberano al mar».

Al cabo del encuentro con Piñera, Lagos y Frei, el excanciller de Chile, Heraldo Muñoz, resumió que la reunión suscribió una «señal de unidad nacional».

Muñoz, que reemplazó en la reunión a la expresidente Michelle Bachelet, fuera del país en momentos en que el país parece centrar su actividad en la decisión de la Corte, y en que, cual si se tratara de un partido de fútbol, Karen Rojo, la alcaldesa de Antofagasta, llamaba a seguir por la televisión el lunes que viene la lectura del fallo de la CIJ, pareció parafrasear a Piñera y en otras palabras dijo que diálogo sí y territorio no, no obstante lo que decida el alto tribunal.

«Cualquier decisión de la Corte que implique el pedirle a las partes que se pongan a conversar, es consistente con lo que ha sido la política tradicional de nuestro país, y sería, de hecho, un respaldo a la postura que Chile ha tenido durante más de un siglo, de conversar en el marco del respeto», dijo.

Bolivia apeló en 2013 a la CIJ para que obligue a Chile a sentarse, de buena fe, a una mesa de negociación que redunde, de manera vinculante, en la cesión de una salida soberana al mar Pacífico, infinitamente inferior a los 400 km lineales de costa y 120.000 km2 preñados de riqueza mineral en la desembocadura del Pacífico que resignó como consecuencia de la invasión militar chilena a su territorio marítimo en 1879.

El excanciller evitó referirse a la posibilidad de que Chile se retire del Pacto de Bogotá, que prescribe la solución pacífica de controversias en tribunales de la implicancia de la CIJ, talvez recurso último para evitar la resolución del fallo.

«Hemos concordado que no es oportuno debatir si permanecer o no, eso no es un tema de ahora. Lo que estamos esperando es un fallo sobre la decisión de la Corte (…) en su momento, más adelante, como es típico de nuestra democracia, se podrá conversar sobre ese tema».

Muñoz pareció saltar las afirmaciones del ex comandante en jefe de la Armada Edmundo González que en su cuenta de Twitter le mostró los dientes y el seño fruncido a Bolivia.

«Sea cual sea el fallo de La Haya, Bolivia, por mandato constitucional, nunca renunciará a la salida al mar con soberanía. Entonces, mis queridos hermanos bolivianos, solo nos dejan 2 caminos: renunciar al Tratado de Bogotá, por la razón o aplicar la fuerza. Ustedes decidan», escribió González.

Los dichos del militar provocaron la incomodidad de la clase política chilena.

El senador Iván Moreira dijo que «no corresponden declaraciones de esa naturaleza. Parece que el almirante en su retiro está muy dedicado a ver películas de ciencia ficción».

Su colega, Ricardo Lagos Weber, que calificó al presidente boliviano Evo Morales de personaje odioso en su país, señaló que «el uso de la fuerza en un régimen democrático como el nuestro hay que tratarlo con mucha responsabilidad».

Las advertencias de González se registraron 5 años después que el ahora senador chileno Andrés Allamand, entonces ministro de Defensa, resaltara que su país tenía unas Fuerzas Armadas lo suficientemente capacitadas para hacer respetar los tratados firmados con su país, en suerte de mensaje tácito a Bolivia que ese año había anunciado su decisión de llevar a Chile a los estrados de la CIJ.

El canciller chileno Roberto Ampuero, que ha insistido que su país no entregará «un centímetro» de soberanía a Bolivia, también sintió la incomodidad que provocó el tuit del militar.

Mesa también expuso su punto de vista sobre las afirmaciones de Piñera y Ampuero, respecto del fallo de la CIJ.

«Sorprende mucho de un país como Chile, que se jacta de ser un país democrático, que respeta las instituciones internas, y que además dice ser un país respetuoso del derecho internacional como elemento fundamental de la convivencia democrática entre los pueblos, si esto es así no entiendo por qué el Presidente Piñera y su canciller ahora dicen que dependiendo del tamaño del fallo, de su consistencia, de su consideración, de la lógica subjetiva de Chile, lo acatarán o no lo acatarán», hizo notar el vocero boliviano.

Perú, que viene de librar un proceso judicial con Chile en La Haya (2010-2015), sobre aguas pesqueras en el límite marítimo de ambos países y, lo que es más, de ganarlo, posó su atención en el asunto boliviano chileno en La Haya.

«Ese día sabremos si la Corte obligará a Chile a sentarse en una mesa a negociar, lo que así y a secas podría serle muy holgado, o si decidirá que el resultado de dicha negociación sea la salida al mar para Bolivia, lo que lo pondría entre la espada y la pared», dice un editorial del diario El Correo de Lima.

El Tratado de 1929 firmado por Lima y Santiago, que los historiadores llaman el candado a las aspiraciones marítimas de Bolivia, por la prescripción de que necesariamente Perú deberá conocer cualquier asunto que implique la cesión de un espacio por territorios que antes de la denominada Guerra del Pacífico sur pertenecieron a su jurisdicción territorial, hacía que el Palacio de Pizarro no pierda de vista el asunto de sus vecinos.

El tratado de 1929 repartió Arica para Chile y retornó Tacna a la soberanía peruana.

Ambas provincias fueron peruanas antes de 1879, cuando se desató la guerra que envolvió inicialmente a Bolivia y Chile y que por efecto de un tratado de mutua defensa, involucró a Perú. que peleó hasta 1883.

Be the first to comment

Leave a Reply

%d bloggers like this: