octubre 21, 2018

El quintacolumnismo chileno y la política oligárquica boliviana


Por Fernando Rodríguez Ureña *-.


El proceso de cambio en Bolivia sin duda alguna a generado impactos tanto en el plano nacional como internacional.

No quepa duda que Bolivia se ha transformado en lo político, lo económico y social, y sin haberse producido aún una revolución socialista clásica, el proceso de cambio va generando las bases para producirla.

La lucha de clases, motor de la historia, sigue sin embargo generando contradicciones entre lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que no acaba de nacer.

Entre lo viejo que no acaba de morir se encuentran aún presentes, aunque sin el poder político que antes detentaban, las viejas elites oligárquicas republicanas, que para su existencia precisan de alianzas internacionales pues son su garantía de pervivencia.

A lo largo de la historia, las elites mineras tuvieron íntimas relaciones con intereses chilenos. Su arquetipo es Arce, que no tuvo ningún escrúpulo para ser parte de una de las principales traiciones a Bolivia cual fue la firma del tratado de 1904, que a cambio de un ferrocarril que transitaba por sus minas, sellaba la mediterraneidad de Bolivia.

Esa conducta se fue repitiendo desde entonces, y fue muy bien aprovechada por la inteligencia chilena, que inoculó no solamente sus intereses, sino que, a cambio de pequeñas dádivas, fue generando círculos de adherentes que, insertados en niveles claves de gobierno, no solamente trasladan información, sino que también hasta llegan a dictar políticas que favorecen los intereses chilenos.

Estos quintacolumnistas se han insertado en lugares claves no solamente de las instituciones estatales, especialmente la Cancillería boliviana, sino que también su radio de acción ha penetrado estratos de la sociedad civil, donde a lo largo de la historia, han llegado a ser referentes sociales y culturales.

No es ninguna casualidad, que así como ocurriera en noviembre de 1979, cuando Bolivia lograba su más importante victoria diplomática después de 1904, en momentos en que la Asamblea de la OEA sentenciaba que el diferendo marítimo boliviano, no era bilateral sino que era un problema regional y convocaba a la comunidad de naciones americanas a tratarla como un problema de carácter multilateral, se produjera el golpe de estado liderado por Alberto Natusch Busch, que terminó con la huida obligada de los representantes internacionales, escenificando una situación de crisis estatal que ponía sombras sobre la victoria diplomática lograda.

Detrás de este hecho político, manipulaban desde las sombras los intereses chilenos y sus aliados quintacolumnistas bolivianos, que cumplieron sincrónicamente sus tareas, logrando un notable retroceso en el tema, como se reflejó en las siguientes décadas en los debates de este tema, en las Asambleas de la OEA.

Hoy, nuevamente los quintacolumnistas empujan sus nuevas estrategias de contención del avance de la demanda marítima en el plano internacional, cuando el gobierno de Evo Morales y su equipo jurídico nacional e internacional, viene logrando consecutivos éxitos en La Haya, donde el tribunal penal internacional, máxima instancia jurídica del planeta cuyos fallos son inapelables, además de haber aceptado la demanda boliviana, está en puertas de dictar sentencia que a todas luces, parece que favorecerá la demanda boliviana.

El actual caballo de batalla de los quintacolumnistas es el respeto por la justicia y el debido proceso en en el sistema judicial boliviano, al que han calificado como funcional a los intereses políticos del partido de Evo Morales.

Bajo este argumento, vienen sugiriendo mediante sus voceros sitiados en la oposición política de Morales, que Evo debería primero cumplir con la justicia en Bolivia, para tener la “moral” de exigir el cumplimiento de un fallo de la justicia internacional.

Para este efecto, levantaron el sensible caso del bebé Alexander, que conmovió a la sociedad boliviano por la crueldad que implicó el deceso del menor.

Mediante este caso, el quintacolumnismo chileno, pretende mostrar las debilidades de la justicia boliviana, acusándola de manejo político y desprestigiando a los administradores de justicia, especialmente del Ministerio Publico, instancia que en varias oportunidades actuaron develando las acciones contra el proceso de cambio, en manos de quienes tuvieron desde su inicio el interés de cortarlo y suprimirlo por ser contrario a sus intereses económicos y políticos.

El accionar de las plataformas ciudadanas, fuertemente influenciados por la inteligencia chilena especialmente en los departamentos de La Paz, Santa Cruz, Potosí y Tarija, para confrontar al gobierno de Morales, permitirá constatar cual será su velado accionar, cuando una vez producida la sentencia de La Haya, produzcan con cualquier pretexto político, accionar en contra el gobierno de Bolivia, igual como ocurriera con el golpe de Natusch Busch.

Como diría Marx, la historia se repite, una vez como comedia y otra vez como tragedia.

Esperemos que la tragedia esta vez le corresponda al quintacolumnismo y la propia inteligencia chilena, y permita que la historia de Bolivia, hoy escrita con caligrafía indígena, inicie un nuevo ciclo histórico que consolide en nuestra patria su cualidad marítima y a partir de ese posicionamiento, actuar en el marco de nuestros valores constitucionales, inaugurando un nuevo proceso de integración latinoamericana.


*         Sociólogo y Guevarista.


 

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