octubre 19, 2018

Poderes imperiales


Por Oscar Silva-.


Puede considerarse ingenuo el pretender imaginar que en alguna actividad que se desarrolle sobre la faz de la tierra no pondrá sus manos el poder imperial. Absolutamente en todo está su presencia, pues esa es precisamente la razón de ser y de supervivencia como imperio. En el momento en que pierda el control sobre algún aspecto de la actividad mundial, estará dando paso a su decadencia, al final de su dominio imperial.

Eso es lo que han hecho a lo largo de la historia los distintos imperios desde la antigüedad y obviamente el actual imperio norteamericano no va a ser la excepción. Lo hemos visto durante los últimos ochenta años cuando menos, en la política, con intervenciones directas e indirectas en todos los países del orbe, en lo económico manejando discrecionalmente las finanzas mundiales, generando crisis cuando así conviene a sus intereses, saboteando las economías de los países que pretenden escapar de su control, desarrollando tecnologías de control y, finalmente, de manera cada vez más frecuente, con intervenciones militares directas bajo cualquier pretexto.

Bolivia, ingenuamente creo, apostó desde hace muchos años por la multilateralidad y desarrolló una importante participación en todos y cada uno de ellos, pretendiendo llevar las voces de los pueblos a esos escenarios en los que tradicionalmente solo se escuchaban las voces de los poderosos. Lo logramos en alguna medida, pero habíamos sido muy atrevidos, habíamos puesto en tela de juicio la supremacía imperial, la habíamos cuestionado, habíamos discrepado con sus determinaciones, estábamos revolviendo el corral y eso no era peligroso para el poder imperial, pero si podía sentar un precedente incomodo, pues algunos otros querrían hacer lo mismo y se tornaría incómodo para el establishment imperial.
Había que dar un escarmiento al país díscolo que se atreve a poner en entredicho la infalibilidad del imperio.

A Venezuela se le advierte a través del sabotaje económico, a Cuba con un bloqueo salvaje, a Nicaragua sembrando violencia, a Brasil y a Argentina a través de los poderes judiciales subordinados a los intereses imperiales igual que en Ecuador y así sucesivamente. Entonces, ¿qué hacer con Bolivia que levanta la voz a nombre de los humildes, de los explotados, de los ignorados del planeta? También darle un escarmiento.

Bolivia ha sido uno de los pocos países que con una política propia ha logrado niveles insospechados de estabilidad económica y política, nunca antes vistos en ningún país pequeño y atrasado y, con seguridad, para el imperio este es un mal ejemplo que no puede cundir.

El responsable del éxito boliviano sin duda, es el presidente Evo Morales. Su liderazgo indiscutible y su entrega decidida a trabajar por su país y por su gente, son la clave de estos logros. Entonces es a él a quien hay que dirigir los misiles del escarmiento, hay que inventarle historia, hay que vincularlo con actividades ilícitas, hay que generar desconfianza en la ciudadanía, hay que desprestigiarlo a través de la prensa transnacional acusándolo de dictador entre otras cosas. Pero si eso no es suficiente había que buscar algún otro elemento que le ocasionara un daño severo.

Queda entonces atacar al sentimiento del pueblo boliviano y que mejor que el tema marítimo, más que centenario, para pretender enfrentar al pueblo boliviano con su líder. Coincidentemente, Bolivia tenía en mesa de la Corte Internacional de Justicia una demanda contra Chile (el muchacho bueno de Sudamérica), pues bien, la comida estaba servida para el imperio, había que dar la orden para que el fallo salga en contra de Bolivia, sin importar la justicia de su demanda, para eso está el imperio para imponer su voluntad pese a quien pese o caiga quien caiga. Y así lo hicieron.

No contaba, sin embargo, el poder imperial de que el liderazgo de Evo Morales y la convicción antiimperialista del pueblo boliviano en lugar de debilitarse se ha fortalecido al descubrirse la forma manipulación imperial en este tema tan sensible para nuestra patria y para nuestro pueblo. Seguramente el poder imperial seguirá buscando otras formas para lograr sus propósitos en Bolivia.

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