noviembre 18, 2018

Entre La Haya, Bolsonaro, Macri y Abya Yala


Por Ariel Basteiro *-.


Sobre llovido mojado, decía mi abuelita, cuando algo parecía que se complicaba aun más. y en mucho es lo que pasa hoy en nuestra región. Es preocupante, doloroso ver como en poco más de dos años, todo cambio y el avance del neoliberalismo, de la derecha más extrema se viene adueñando de la historia de este presente de América Latina.

Se preveía que el fallo en La Haya, ante el pedido boliviano, sería el que existe en la naturaleza de esta corte, que es dialogar. Lo inimaginable era que ese estamento judicial no fuera ecuánime, responsable y que no actuara según derecho. Nadie suponía que la reunión entre Donald Trump y Sebastián Piñera, 2 días antes del fallo fuera un mensaje intimidatorio para los 12 jueces que fallaron, cerrando la posibilidad de una negociación seria entre Bolivia y Chile. Ese tribunal que hace de la ecuanimidad, del equilibrio su marca más distintiva, para fallar en diferentes partes del mundo, nunca fue tan taxativo, tan administrativista, como en la demanda presentada por Bolivia. Sin ir lejos y tomando los dos últimos ejemplos dentro de Latinoamérica, el fallo de la disputa entre Nicaragua y Colombia, fue salomónico, le dio la Isla de San Andrés a Colombia y la mayoría de la plataforma marítima a Nicaragua. En la disputa entre Perú y Chile, donde se reclamaba un nuevo límite marino, con una perpendicular de 90 grados y otro de 45 grados, el tribunal lo resolvió con un nuevo trazado que dividió el territorio marítimo en disputa en forma proporcional.

A partir de ahora quedara insistir con otros métodos, ante otros organismos, por la salida al Mar para Bolivia, algo que el presidente Evo Morales ya comenzó a trabajar.

Y sobre llovido mojado, 6 días después de la resolución en Holanda, se confirma la peor de las sospechas: el candidato fascista en Brasil, se alza con un 46% de los votos en la primera vuelta para elegir presidente en el país más poderoso de la región. Este capitán del ejército Brasileño Jair Bolsonaro, apelando a lo peor del discurso político que se pueda escuchar en estos días, con su característica xenófoba, machista, racista, discriminador captó el apoyo de la mayoría del electorado brasilero, y ahí nace otro problema para Sudamérica. En primer lugar, envalentona a las derechas vernáculas, por otro lado, dibuja un nuevo panorama en el intercambio comercial de Brasil con la región. Bolsonaro descalifica el Mercosur, descalifica a la región, habla de cerrar acuerdos por si solo con los EE.UU., 30 años de política de integración y construcción de organismos regionales tirado a la basura por la postura de Bolsonaro que encuentra en Macri a un aliado para allanarle la tarea.

Una de las curiosidades es que Jair Bolsonaro fue visto por el electorado brasilero como el candidato antisistema, convirtiéndose esta situación en el motivo fundamental de su triunfo. Hasta ahora los personajes políticos que aparecían como antisistemas eran candidatos más volcado a la izquierda del firmamento político de nuestros países, antisistema, pudo ser Chávez en Venezuela, el mismísimo Evo en sus albores, nunca habíamos visto un antisistema que corriera por derecha, y con ese discurso extremo.
Lo único que queda por delante es comprobar que Bolsonaro haya llegado con su 46% a su techo, y que Fernando Haddad contenga al voto de los otros candidatos que participaron en la elección y que tenga la capacidad de recuperar los votos en blancos y ausentes del último domingo. De no ser así, influirá en un futuro oscuro, triste, y de padecimiento para los latinoamericanos.

Por lo pronto, para que tengan en cuenta, las derechas trajeron a nuestros países crisis e inestabilidad económica y política. El ejemplo de Argentina debería ser un espejo donde mirarse los pueblos de la región. Macri llegó a la presidencia utilizando mentiras y prometiendo hambre 0, inflación 0, lluvia de inversiones, más trabajo, respeto e independencia del poder judicial. En apenas dos años generó, un crecimiento de la pobreza de 10 puntos, devaluación catastrófica de la moneda, una inflación que va a cerrar cercana a los 50% a fin de año, nada de inversión ni crecimiento, una desocupación en aumento que es la más alta de los últimos 15 años y degradación de la justicia como nunca se vio en la historia de Argentina. Todos esos antecedentes hacen pensar que la experiencia neoliberal en Argentina tiene poco futuro, a no ser que como en Brasil, el poder más concentrado utilizando a la justicia y los medios, logren montar un escenario, donde poco importe las formas, con el solo hecho que la derecha siga gobernando. Será tarea de los pueblos luchar, insistir en volver a Gobernar.

Por último, y haciendo una comparación con nuestra actualidad, no olvidemos que un 12 de octubre, hace 526 años, la invasión europea a nuestra Abya Yala (hoy América) encontró un territorio desconocido para ellos, pero habitado por millones de seres humanos a los cuales no se les reconoció como tales, y a los que masacraron, acallaron, violaron, intentaron borrar, enterrar. Como ayer, hoy la historia se repite, ya no vienen en antiguos barcos y tan desinformados de lo que encontraran, pero vienen con las mismas intenciones. Los actuales habitantes de estas tierras descendientes de aquellos masacrados, de los acallados, de los violados, de los borrados, de los enterrados, hemos ganados en experiencia de cómo enfrentarlos. Ya no estamos tan desinformados de quienes son, y a sus intenciones, le antepondremos nuestros deseos de ser soberanos, libres, artífices de nuestros propios destinos…


* Exembajador argentino en Bolivia y dirigente sindical.


 

Be the first to comment

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: