septiembre 22, 2019

La oposición y el temor a las primarias

Este domingo 27 de enero unas inéditas elecciones primarias se llevarán a cabo en el país, con las que se podrá medir, más o menos precisión, el nivel de movilización de la militancia de todas las organizaciones políticas del país, y se tendrá una idea de cómo se configuran las relaciones de fuerza hacia los comicios generales de octubre.

Esta fiesta democrática, que contará con una misión de observadores electorales de la Organización de los Estados Americanos (OEA), será administrada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y tiene dos características distintas a la de actos electorales anteriores: primero, el voto es voluntario, y, segundo, no se interrumpirá el tráfico vehicular urbano y rural. El resto de las restricciones, como el consumo de bebidas alcohólicas y otros, se mantiene.

La oposición, que por lo general tiene el argumento recurrente del respeto al Estado de derecho y no obstante que participó en el proceso de redacción de la Ley de Organizaciones Políticas promulgada en septiembre de 2018, ha anunciado que no asistirá masivamente a las mesas de sufragio por dos razones principales: porque es un acto destinado a legitimar la candidatura del binomio Evo Morales-Álvaro García Linera, por un lado, y debido a que no habrá elección de postulantes pues todos los partidos presentaron un solo binomio.

Como siempre, los líderes de la derecha colocan de cabeza lo que debería estar de pie. Formulan lo aparente y no van al fondo de la situación. La legalidad y legitimidad del binomio del Proceso de Cambio no está dada por la Ley de Organizaciones Políticas. Su legalidad está apoyada por la aplicación rigurosa de la Constitución Política del Estado y la Convención Americana de Derechos humanos que, como lo establece la CPE, forma parte del bloque de constitucionalidad, lo que el Tribunal Constitucional Plurinacional supo leer correctamente. Y la legitimidad está dada por el respaldo electoral a Evo Morales desde los comicios de 2005 y por el nivel de aprobación de la gestión, principalmente.

En cuanto a que el domingo 27 no se elegirá ningún binomio, la oposición se niega a reconocer que las primarias son la forma más efectiva que después usarán para determinar cuál de los binomios debe aglutinar a los demás con miras a las elecciones de octubre, en la línea señalada por la Embajada de Estados Unidos y defendida a gritos por varios medios de comunicación de la derecha. Y tiene un factor adicional: mostrará geográficamente la presencia de las organizaciones políticas y marcará el punto de negociación de las candidaturas para diputados y senadores.

Los comicios internos, como se puede observar, sí tienen razón de ser. No es ningún gasto insulso de recursos, más aún cuando las principales fuerzas políticas han renunciado a la propaganda. Y es otra de las formas efectivas de ampliación de la democracia y de los derechos individuales y colectivos.

Las primarias sirven y sus lecciones serán ricas para fortalecer la democracia, pues, a pesar de que la oposición adelantó que tendrá una votación simbólica, sí permitirá mostrar el nivel de convocatoria de militantes de los partidos, el arraigo de sus líderes, su presencia en todo el territorio nacional o apenas parcial, y su capacidad de movilización. A todo eso le teme la oposición.

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