marzo 24, 2019

Prosur, el primer paso contra el latinoamericanismo

La contraofensiva de Estados Unidos para retomar su hegemonía en América Latina se da en todos los terrenos: desde buscar terminar con los gobiernos de izquierda y progresistas hasta destruir los esfuerzos políticos, económicos e institucionales de integración de nuestros pueblos.

Desde el punto de vista regional es más que evidente la intención de clausurar el funcionamiento de los nuevos mecanismos de integración y concertación política que irrumpieron con fuerza en América Latina desde la primera mitad del siglo XXI con el nacimiento del ALBA, la constitución de la Unasur y la fundación de la Celac, cada uno con distintas características en dependencia de su composición, pero con el común denominador de reivindicar el latinoamericanismo.

Desde el último trimestre de 2018, los gobiernos de derecha se han propuesto interrumpir el funcionamiento de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), timoneados por los presidentes Iván Duque y Jair Bolsonaro, de Colombia y Brasil, respectivamente. Ahora, apenas comenzado 2019, han subido un peldaño más al proponer la conformación de Prosur. El argumento es que ese nuevo organismo será sin Venezuela, lo cual refleja una reflexión nada democrática ni mucho menos de pluralismo político, pues va contra el principio de la autodeterminación de los pueblos. Pero además se trata de un pretexto, pues ambos países, a los que se debe sumar Argentina, bloquearon Unasur a pocos días de que Bolivia asumiera la presidencia pro témpore.

En realidad, lo que busca alcanzar la estrategia conservadora es, lo volvemos a decir, boicotear y a la menor oportunidad destruir los esquemas de integración y concertación política que nacieron con la impronta de los gobiernos progresistas y de izquierda, bañados de principios distintos a los del viejo esquema: solidaridad, complementariedad, cooperación y reciprocidad. Es por eso que en la mira está la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), de la que Bolivia tiene la presidencia pro témpore desde la primera quincena de enero.

La Celac es un organismo que, sin Canadá y Estados Unidos, reivindica el latinoamericanismo legado por los grandes independentistas como Simón Bolívar, en contraposición del panamericanismo disfrazado desde 1948 como Sistema Interamericano, y del que la OEA es su máxima expresión. De hecho, hacer desaparecer la Unasur es parte del camino de destrucción de la Celac.

Esta ideologización de las relaciones internacionales y del comportamiento de los organismos de integración de parte de los gobiernos de derecha no le hace bien a los pueblos de América Latina. La integración debería ser respetuosa de las diferencias político-ideológicas y tener la firme convicción de que es necesaria la articulación de la región para enfrentar en mejores condiciones las exigencias de la globalización neoliberal que continúa en movimiento a pesar de la política proteccionista de Estados Unidos.

Pero la derecha no entiende la palabra democracia ni pluralismo. Por eso, está haciendo de todo para acabar con los procesos de integración.

Be the first to comment

Leave a Reply

%d bloggers like this: