julio 21, 2019

Chávez y el socialismo del siglo XXI (II)


Por Germán Sánchez Otero-.


Si el imperio ha decidido destruir esa original alternativa de emancipación, que en pocos años mostró su viabilidad y devino paradigma de nuestros pueblos, con más razón debemos exaltar los aportes de Chávez acerca del socialismo en nuestro tiempo, y sus demoledoras críticas al capitalismo.

Fuentes teóricas y políticas

Antes de hacer pública su convicción el 30 de enero de 2005, el líder de la boina roja ha madurado un núcleo de nociones –que enriquece después con libros recién leídos y opiniones del debate–, las cuales promueve en Venezuela y en varios países.

No lo atan dogmas ni camisas de fuerza doctrinales. Se mueve con holgura en el terreno del marxismo heterodoxo –aunque no conoce a todos sus exponentes, por ejemplo a Korch, Luckas, Althusser…–, y se nutre de antiguos pensadores y personajes célebres, v.g. Jesucristo o Aristóteles, y de otros modernos o contemporáneos, como los socialistas utópicos Fourier, Owen y José Inacio Abreu de Lima, este último un brasileño compañero de Bolívar, además de Eduardo Galeano y el teórico marxista húngaro Itsvan Mezarov. Y siempre interpreta con mirada crítica los principales procesos socialistas históricos.

Tal mixtura analítica de amplio espectro, la integra al legado bolivariano –Bolívar, Simón Rodríguez, Sucre…–, que considera raíz esencial del proyecto socialista en Venezuela. Y por supuesto domina las ideas matrices de Marx, Engels y Lenin, así como también las de Fidel, Che y Mariátegui.

Invita a estudiar las disyuntivas socialistas y al cruce respetuoso de criterios, y expone los suyos seguro de sí mismo y abierto a las reflexiones de los demás. Llama a experimentar acciones, en interacción constante con el quehacer teórico, y tensa al máximo su creatividad en ese laboratorio tan suyo que es la Revolución Bolivariana.

Necesario demoler el capitalismo

¿Cuáles son las ideas que expone durante 2005 y 2006, muchas pensadas antes del discurso en Rio Grande del Sur y otras engendradas en su feraz acometida? Su primera línea de argumentos a favor del socialismo, busca responder esta pregunta: ¿Por qué es necesario destruir al régimen burgués desde sus cimientos?

En el capitalismo, dice él, es imposible solucionar el drama de la pobreza, de la miseria y de la desigualdad (Discurso: 25/2/05). El capitalismo es perverso, pues enriquece a una minoría y empobrece a la mayoría, y es responsable de las desestabilizaciones de muchos países y de las guerras a nivel mundial y en espacios locales. Es además causante del atraso de la mayor parte de los pueblos, de la miseria de miles de millones de personas en el mundo, de la muerte de millones de niños todos los días, del hambre y la desnutrición. (Aló 215, 13/ 03/ 05).

El capitalismo se sustenta en la explotación del ser humano a través del capital. Lo que vale es cuánto dinero tiene cada quien, incluso vale más el dinero que las personas: “hablando como el vulgo, hay gente que es capaz de vender a su mamá por tener dinero, no le importa nada, robar, no le importa matar a alguien”. (Aló 216, 20/ 03/ 05)”. También es capaz de vender a la patria por la ganancia económica. (Discurso: 13/04/05).

Golpea fuerte los soportes éticos y morales del capitalismo: Es el reino de la injusticia, del egoísmo, del saqueo, del odio, del crimen y en él los valores humanos tienden a desaparecer. No solventa las necesidades verdaderas del ser humano y crea otras artificiales, a través sobre todo de los grandes medios de comunicación, de la publicidad y de la propaganda. (Discurso: 10/06/06).

El capitalismo está destruyendo al mundo. “¿Cuál es la causa de la destrucción de los bosques, de la contaminación de los lagos y los ríos?”, pregunta y responde: “El modo de explotación capitalista”. Las guerras mundiales han sido provocadas por la avaricia de grandes naciones de dominar el planeta. E igual la invasión de los Estados Unidos a Iraq, porque quieren el petróleo de los iraquíes, como también agreden a Venezuela con ese fin. (Idem).

Con ese telón de fondo definido, aborda la realidad venezolana. Dentro del capitalismo, afirma, es imposible construir la Patria. Antes de la Revolución Bolivariana “casi acaba con nuestro país” y ha saqueado y destruido a buena parte de las naciones de nuestra América. El sistema capitalista “es anti bolivariano, es anti cristiano, es el proyecto de Judas: vendo a mi Maestro por las monedas, vendo a mi Patria por el dinero, y luego termino quemándome yo mismo. Ese es el final de Judas, quemado y el Cristo crucificado. (Aló 222, 15/ 05/ 05). El capitalismo, concluye, “es un modelo extraño a nuestras raíces, por eso es que es importante conocer también nuestra historia”. (Discurso: 22/ 06/ 06)

¿Existe una tercera vía?

En el primer discurso que pronuncia después de definirse por el socialismo, esta vez en Caracas el 25 de febrero de 2005, explica por qué no existe una tercera vía y recuerda cómo él estuvo confundido en la etapa inicial de la revolución. El 10 de abril de 2005 reitera el tema con la obvia intención de excluir tal posibilidad: “Yo llegué a creer en eso que estaba planteando el Primer Ministro Británico Tony Blair como una tesis. Incluso pensé que el capitalismo podría humanizarse”. Mas en poco tiempo arriba a la conclusión, ya de Presidente, que el capitalismo no es posible humanizarlo, “porque el capitalismo se basa en el egoísmo (…), en la ganancia financiera”. El capitalista busca la riqueza personal y pone en último lugar el interés humano, “entonces entre el capitalismo y el socialismo no hay nada que pensar compatriotas, es el socialismo el camino”.

Tres días después, el 13 de abril de 2005, precisa: “una vez me confesé seguidor de una tesis que resultó ser una farsa, aunque nunca la seguí a fondo, sólo hice un comentario, nunca me inscribí en ella, ni participé en evento alguno, pero si leí algo, la llamada tercera vía”.

No habla más del asunto hasta que el 29 de setiembre de 2006, en una entrevista por televisión, dice que en los años 1994 y 1995 él llegó a pensar en la posibilidad de un “capitalismo con rostro humano como algunos lo llamaban, o el capitalismo renano, el capitalismo social, una cosa así, una tercera vía entre socialismo y capitalismo”. Pero “el paso de los años” lo fue convenciendo que eso es imposible: “un capitalismo humano es una contradicción en sí misma, una antinomia”. Y el 30 de noviembre de 2006 le expresa a un periodista de Telesur: “Un capitalismo humano es como decirle al diablo que sea bueno. (…) No, no, no, el capitalismo es malo intrínsecamente, destruye la sociedad y tiende a la destrucción de la vida humana incluso”.

Necesario promover el debate sobre el socialismo

Así pues, ni el capitalismo ni la llamada vía intermedia permitirán alcanzar las metas de la Revolución Bolivariana. Por eso, en ese primer discurso en Venezuela donde defiende la ruta socialista formula dos preguntas: ¿Qué es socialismo? ¿Cuál de tantos? Y afirma: “Pudiéramos pensar incluso que ninguno de los que han sido”. Reconoce que existen experiencias, logros y avances del socialismo “en muchos casos”, mas considera necesario “inventar el socialismo del siglo xxi”. Es así, por primera vez en público, que emplea el término “socialismo del siglo xxi”. (Discurso: 25 /2/ 2005).

Utiliza el escenario del xvi Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Caracas, para expresar el 13 de agosto de 2005: “Hemos hecho un llamado a iniciar el debate y nos sentimos muy fortalecidos y optimistas, (…) se ha desatado un debate por todas partes, aquí en Venezuela, en la América Latina, en el mundo, han comenzado a surgir escritos, trabajos, investigaciones, seminarios, foros, talleres, publicaciones, sobre el socialismo del siglo xxi”.

Recuerda que casi nadie en el mundo se ha atrevido a hablar de socialismo en estos últimos años, con pocas excepciones, dice, como “la Cuba revolucionaria y socialista”. Y precisa que Venezuela puede contribuir al debate acerca de la teoría del socialismo y aportar “en la construcción del camino hacía ese socialismo del siglo xxi; las dos tareas las hemos asumido, y cada día tengan la certeza que la asumiremos con mayor rigor”.

Es urgente, reitera, salir de la actitud defensiva en la que cayeron los movimientos revolucionarios y por extensión casi todos los pueblos del orbe: “Hay que iniciar en el mundo entero una gran ofensiva hacia el socialismo, hay que decirlo por todas partes”.

Ya terminó el tiempo de la defensa después de “la caída soviética terrible, y además inevitable”, y de “la caída por los barrancos del llamado campo socialista en la Europa Oriental”. Tales hechos desmotivaron y congelaron numerosos debates y luchas, y “mucha gente se rindió” y pensó que era el fin. Y concluye: “14 años después de la caída de aquel campo socialista, aquí estamos en plena batalla. ¡El socialismo ha resurgido! ¡Ha resurgido! Podemos decirlo hoy, con Carlos Marx y Federico Engels, el fantasma vuelve a recorrer el mundo. ¡Ha vuelto el fantasma! ¡Ha vuelto!”.

En su opinión “habrá muchas variantes del socialismo, habrá que acoplarlo a las circunstancias de cada país, de cada región; creo que fue una de las tragedias del socialismo del siglo xx, el intentar copiar modelos”.

También critica la postura del determinismo histórico. El socialismo no es un camino prefigurado e ineluctable, “porque si aceptáramos una especie de determinismo histórico, habría que cruzarse de brazos, era lo que decía el Che, y Fidel por supuesto lo ha dicho muchos años”. Eso no es automático, “sino ya estaríamos en un mundo socialista y he allí el fracaso del siglo XX, en el empuje hacia el socialismo, fracaso cuya excepción heroica, infinita y gloriosa es la Cuba socialista” (Discurso: 12, 06, 2006).

Socialismo venezolano

¿Cómo imagina al socialismo venezolano? Ante todo, debe nutrirse de la historia patria y con las tradiciones comunitarias de los indígenas que han poblado sus tierras; es bolivariano, cristiano, indoamericano, afro descendiente, caribeño y debe sumar a todos los ciudadanos y sectores sociales que acepten los principios de libertad con igualdad, solidaridad, justicia, democracia revolucionaria y la defensa de la soberanía y la auto determinación de la patria.

Cita con frecuencia y en versión libre a Eduardo Galeano, para conectar la idea del socialismo con el modo de vida indígena: “No hay nada menos extraño a estas tierras de América nuestra, que el socialismo”. Y añade Chávez: “porque América nació en socialismo, luego nos impusieron a punta de plomo y de destrucción el capitalismo. Y aquí estamos a 500 años después rescatando el socialismo autóctono, originario de Tupac Catari, de Tupac Amaru, de Guaicaipuro, de Tiuna, de todos aquellos y aquellas que dieron su vida en la resistencia (…) y cuyas enseñanzas y siembras están vivas (…) en nuestras comunidades aborígenes a lo largo y ancho del continente”. (Discurso: 8/ 09/ 2006).

En su opinión, por ende, cuando llegó la conquista europea los indígenas aztecas, los mayas, los caribes, los guaraos, los incas, los aymaras, los guaraníes, los mapuches y los demás, “vivían en socialismo, ellos no conocían la propiedad privada”. (Discurso: 8 /11 /2006).

Aclara que el socialismo de los aborígenes no era ni podía ser siquiera el utópico, pero insiste en que aún en la actualidad muchas de esas comunidades viven de tal modo. Lo sabe por sus contactos personales con ellas en Venezuela y por ser, dice, de origen indígena. Por ejemplo, todavía los cuibas y los yaruros –con los que ha convivido–, “desconocen la propiedad privada, para ellos todo es de todos, una propiedad colectiva, es su cosmovisión”. (Entrevista: 29/ 9/ 2006)

Argumenta que las ideas y acciones de Bolívar lo conducían hacia el socialismo utópico, corriente de pensamiento que surge pocos años después de él morir en 1830. Expresa, por ejemplo: “Si nosotros buscamos los decretos de Bolívar y de Sucre, ahí podremos conseguir, así lo digo, señales de un pre socialismo. ¡Claro! Era muy temprano. (…) Ellos hablaban de la libertad con igualdad, la una sin la otra no tendría sentido; reparto de tierras en iguales proporciones a los indios, a los campesinos; escuelas públicas para todos, niñas, niños; escuela de ciencias y de artes; favorecer a los más débiles: señales de un socialismo originario”. (Discurso: 23/1/2006)

Bolívar, dice el barinés, sigue “lanzando las líneas fundamentales” del rumbo socialista venezolano, junto a Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora, Sucre y muchos otros próceres y pensadores nuestro americanos y del mundo. (Discurso: 8/9/2006). Entre estos últimos menciona en diferentes ocasiones a Abreu de Lima, Martí, Marx, Engels, Lenin, Mariátegui, Fidel, Che, Varsavsky, Galeano, Itsvan Mezarov, entre otros.

Alude a Oscar Varsavsky, un autor argentino que estudiara durante su postgrado universitario en 1989 y luego en la cárcel, quien defiende la idea de un “socialismo nacional creativo” en su obra Proyectos Nacionales, planteos y estudios de viabilidad. Varsavsky tiene una postura semejante “a lo que ya había dicho Simón Rodríguez siglo y medio antes, cuando hablaba de la necesidad de crear, de inventar: ‘inventamos o erramos’, tenemos que crear nuestros propios modelos”.

Chávez retoma ese clamor de Robinson y lo une con el famoso apotegma de Martí, que gusta citar: “injértense en nuestros países, el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestros países”. Y concluye con esta idea clave: “la columna vertebral debemos ser nosotros mismos, no podemos desfigurarnos tratando de copiar modelos”. (Discurso: 8/2/2006).

En su objetivo de exaltar el sentido nacional y creativo que debe tener el socialismo en Venezuela, acude al gran Amauta: “A través del socialismo –decía Mariátegui– hay que peruanizar al Perú”. Y basándose en ese criterio, enfatiza: “A través de nuestro proyecto socialista, nacional, cristiano, bolivariano, vamos a venezolanizar a Venezuela” (Discurso: 15/7/2006).

El socialismo es el camino que conduce a la redención de la patria, dice el 10 de agosto de 2006, y se le ve ufano porque “cada día el pueblo venezolano lo va asumiendo en mayor profundidad” y se incorpora “con mayor grado de conciencia (…) a la vía venezolana hacia el socialismo”.

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