abril 19, 2019

No al Machismo y No a la Xenofobia


Por Soledad Buendía Herdoíza *-.


Ante los últimos acontecimientos que han conmocionado a la República del Ecuador, a escala nacional e internacional, remito este artículo llamando a la reflexión del lector.

Diana no pidió que la mataran ni que, con estupor, el mundo viera su cuerpo expuesto públicamente por quien fuera su pareja, que quiso debilitarla y logró silenciarla, apagando su voz para siempre con un arma blanca, frente a la falta de diligencia de los agentes de la Policía Nacional del Ecuador. Martha tampoco pidió que la violaran de una manera tan atroz ni que las agresiones sexuales desgarraran su cuerpo y su alma, ejerciendo contra ella aberraciones ajenas a la razón humana.

Estoy segura que nadie viene al mundo a someterse a un “patriarcado” donde imperen la violencia, la humillación y el maltrato, hechos que nos obligan a reflexionar hacia dónde vamos como sociedad, hacia donde va América Latina y la región en materia de igualdad de género.

Estos macabros acontecimientos nos dejan un mensaje claro y contundente: el feminismo y la lucha por el respeto a los derechos de la mujer es una actitud política orientada a la reivindicación de los derechos que se nos quieren arrebatar día a día; y, también, es una acción pública que nos visibiliza y vuelve hacia nosotras la mirada de la sociedad.

Llamo a esta reflexión como ciudadana, como madre de familia y como actora política, al tiempo que elevo mi voz con indignación frente a los hechos, posteriores a tan terribles sucesos, protagonizados por una turba indignada que quiso hacer justicia por mano propia atacando a la comunidad de hermanos Venezolanos en la ciudad de Ibarra, en un hecho deplorable que linda con la xenofobia.

Debemos tener presente que la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belem Do Para” dispone, en su artículo 1, que la violencia contra la mujer es “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”.

Los hechos repudiables contra Martha y Diana y los comportamientos desatinados de tinte xenofóbico solamente incitan a la violencia y a la incertidumbre. Las acciones de “venganza” social no expresan el verdadero sentir de nosotras las mujeres, ni representan a todas y todos los actores de esta incansable lucha por generar espacios de igualdad en Nuestra América. Los latinoamericanos somos uno solo… Que los comportamientos despreciables de individuos aislados no estigmaticen a toda una comunidad.
Que ningún abrazo sea el último en la vida de una mujer, y menos que la violencia y el destino así lo decidan.


* Asambleísta ecuatoriana.


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