abril 19, 2019

Todo lo que no se sabe sobre Venezuela


Por Alfredo Serrano Mancilla * -.


En estos tiempos de dictadura de la coyuntura, afloran los expertos en todo, lo que equivale a decir especialistas en nada. Sin embargo, la mayoría de ellos no aprobaría el más mínimo test de conocimiento del objeto en cuestión. Con salvadas excepciones, de aquellos que escriben o hablan sobre Venezuela, ninguno tiene la más remota idea de si Lara es una ciudad o un estado, y mucho menos dónde queda geográficamente. Es decir, falta un poco de base para aventurarse a dar lecciones.

En aras de subsanar ciertos errores de bulto que condicionan los análisis y comentarios, si me lo permiten, he aquí algunos datos “desconocidos” para contribuir a la mejor salud del debate global sobre Venezuela:

Juan Guaidó fue electo diputado por el mismo órgano electoral con el cual se eligió al presidente Maduro. Guaidó obtuvo 97.492 votos por la circunscripción del estado de Vargas en las elecciones legislativas del año 2015.

La Organización de los Estados Americanos no ha reconocido a Guaidó como presidente de nada. Lo ha hecho su secretario general por su cuenta y riesgo, pero no sus estados miembros como bloque.

Naciones Unidas tampoco ha reconocido a Guaidó; y así lo ha dejado saber claramente en una carta publicada por su secretario general, António Guterres, quien dio su visto bueno a facilitar ayudar humanitaria en tanto fuera solicitado por el actual Gobierno.

El Papa Francisco tampoco se sumó a lo propuesto por Trump sobre Guaidó ante una pregunta explicita por parte de una periodista en el vuelo de regreso de Panamá. Países de cierta importancia geopolítica, tales como China, Rusia, Turquía, Irán, México y Sudáfrica, tampoco validan la opción de otro presidente que no sea Maduro.

No todos los países de la Unión Europea se suman al desconocimiento de Maduro. Hasta el momento no lo han hecho Italia, Grecia, Rumanía, Irlanda, Bulgaria, Chipre, Malta y Eslovaquia.

Otro dato: la jefa de la diplomacia europea, la italiana Federica Mogherini, estuvo ayer en Montevideo para iniciar el dialogo en el seno del grupo de contacto internacional sobre Venezuela promovido por México y Uruguay.

Por su parte, el Parlasur, el parlamento del Mercosur, tampoco ha considerado de ninguna manera la existencia de otro presidente que no sea Maduro. Y no olvidemos que Caricom tampoco lo ha hecho.

Venezuela es el primer país del mundo en reservas de petróleo y el octavo en gas; el valor de sus reservas en oro supera el PIB de Chile o Dinamarca; en hierro, el valor supera al PIB de México o España; en diamantes, la cifra es mayor al PIB de Paraguay o Bolivia… Y para colmo, recientemente se ha demostrado que hay cantidades ingentes de coltán en su territorio, un mineral esencial para los millones de teléfonos celulares que a diario se producen en el mundo.

En términos de propiedad, el 98,5% de las empresas constituidas en Venezuela son privadas, 0,5% son mixtas y un 1%, completamente públicas. Y otro dato: el 80% de los medios de comunicación en Venezuela son privados.
Según un artículo publicado en The New York Times, de acuerdo con las estimaciones del Gobierno de Donald Trump, las nuevas sanciones le costarán a la economía venezolana 11.000 millones de dólares de pérdidas en ingresos petroleros.

Y esto se suma a los efectos ya consumados de decretos previos. El primero fue promulgado por Barack Obama el 9 de marzo de 2015, estableciendo las primeras sanciones contra Venezuela en base al “riesgo extraordinario” para la seguridad de Estados Unidos. Luego vinieron muchas más, ya con la Administración Trump.

En el siglo XXI, Venezuela ha diversificado sus relaciones económicas y políticas. Y China se convierte en uno de sus principales socios. Por ejemplo, Venezuela representa el 40% de la financiación que Beijing concede a toda América Latina. Rusia y Turquía también son claves en estas nuevas alianzas.

A veces se nos olvida que Venezuela tiene frontera con Estados Unidos regulada por el Tratado de Límites Marítimos de 1978, que fija la línea divisoria entre las islas venezolanas en el Mar Caribe y los territorios de dependencia estadounidense (Puerto Rico e Islas Vírgenes).

Son algunos elementos significativos que debemos considerar a la hora de enjuiciar lo que está pasando sobre Venezuela. A partir de ahí, hacer análisis hacia delante se convierte en un ejercicio altamente complejo. Lo único cierto es que cada vez que Estados Unidos habla de ayuda humanitaria, la cosa no termina bien. Ojalá en esta ocasión todo se quede en la misma guerra que Trump declaró contra Corea del Norte o en el muro que jamás se pudo construir en la frontera mexicana.


* Director de Celag.


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