febrero 18, 2019

La CIDH y los logros del Gobierno

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que ayer comenzó su 171 Período de Sesiones en la ciudad de Sucre, comprobó en el terreno las profundas transformaciones políticas, económicas y sociales que lleva adelante el Gobierno en los 13 años del Proceso de Cambio.

El ministro de Justicia y Transparencia Institucional, Héctor Arce Zaconeta, y el canciller Diego Pary detallaron los logros conseguidos, entre los que destaca la redacción y promulgación de la Constitución Política del Estado (CPE) que respeta la vida, la libertad, la dignidad y reconoce a los pueblos indígenas, originarios y campesinos.

Bolivia logró los mayores avances en la reducción de la pobreza gracias a las políticas económicas y sociales como la nacionalización de los recursos naturales y la redistribución de la riqueza. Se fortaleció la democracia porque hoy se cuenta con mecanismos de mayor participación como el referendo, la revocatoria de mandato y otros. Antes, los bolivianos se limitaban a emitir su voto en las urnas.

Presididos por Esmeralda Arosemena, los comisionados trabajarán en Bolivia hasta el viernes y recibirán a representantes de la sociedad civil de los Estados denunciados por supuestas contravenciones a los derechos humanos, pero también a delegados de los gobiernos involucrados.

Hay que destacar que la celebración del 171 Período de Sesiones se lleva a cabo en Bolivia a invitación hecha por el Gobierno boliviano en el primer semestre del año pasado, tras una visita a la sede de la CIDH por parte del Canciller, el Ministro de Justicia y el Procurador.

Se hizo bien en tomar esta iniciativa, sobre todo para dar testimonio de lo equivocados que están quienes sostienen criterios alarmistas y alejados de la realidad, en una coyuntura política que estará marcada por una larga campaña electoral hasta octubre, cuando los bolivianos y bolivianas elegirán al presidente y vicepresidente del Estado Plurinacional, así como a diputados y senadores de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

La presencia de la CIDH —un organismo de la Organización de los Estados Americanos (OEA)— es una constatación de la plena vigencia de la democracia en el país, del total sometimiento del Gobierno al Estado de derecho que caracteriza a sociedades democráticas y una negación de las tesis en sentido contrario que al calor de la lucha política sostienen algunos. Pero también es un reconocimiento de que en democracia se puede disentir, incluso con tonos elevados, en la línea de buscar lo mejor en el cumplimiento de derechos humanos de los pueblos.

Es tan así que, aunque no figura en la agenda oficial de la CIDH, los comisionados recibirán a algunos representantes de la oposición boliviana, quienes seguramente volverán a insistir en sus posiciones políticas y su cuestionamiento a la sentencia constitucional del 28 de noviembre de 2017 que habilita la reelección sin límites como derecho humano.

Y si bien esta no es una audiencia propiamente dicha, pues por norma de ese organismo no se tratan temas del país anfitrión, es altamente probable que dirigentes de los movimientos sociales también le muestren a los comisionados el otro lado de la medalla.

Para que las reglas estén claras desde el principio, Arosemena ha sostenido que se escuchará todo lo que tengan que decir, pero que pronunciamientos no se los puede hacer.

Los comisionados viven, aunque en pocos días, la realidad en la que se desenvuelven los bolivianos. Arosemena expresó de forma tajante: una verdadera democracia permite las protestas para demandar sus derechos, por lo que no hay lugar a dudas o discusiones sin sentido: Bolivia vive y practica la democracia.

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