mayo 20, 2019

“Jefe indio del sur” y la incapacidad de propuesta opositora


Por Oscar Silva-.


Ya ni siquiera se puede atribuir a una conducta colonial y racista, que evidentemente la tiene y persiste con mucha fuerza, la desaforada reacción de la oposición boliviana ante la llamada del presidente venezolano a su par boliviano, como “Jefe indio del sur”, sino a un problema mucho mas complejo para ellos, la falta total de un componente político propositivo de cara a los comicios de octubre.

No esta por demás, sin embargo, recordar el significado de la palabra “indio”, para que no quede duda de naturaleza alguna y se deje de manipular la mente y el sentimiento de la gente, pretendiendo hacerlo ver desde una óptica que nada tiene que ver. Con ese fin nos remitimos al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, palabra autorizada en el idioma español y allá encontramos que la palabra indio tiene los siguientes significados: “1) adj. Natural de la India, país de Asia. U. t. c. s. 2) adj. Perteneciente o relativo a la India o a los indios. 3) adj. Dicho de una persona: De alguno de los pueblos o razas indígenas de América. U. t. c. s. 4) adj. Perteneciente o relativo a los indios de América. Traje indio. Lengua india. 5) adj. Perteneciente o relativo al indio (grupo de lenguas). Léxico indio. 6) adj. despect. Bol., Col., Guat., Nic. y Ven. inculto (de modales rústicos). 7) m. Grupo de lenguas indoiranias del centro y norte de la India y de Sri Lanka, entre las que destacan el hindi, el urdu, el cingalés, el bengalí y los extintos sánscrito y prácrito. 8) m. Cuba. Sol. El indio”.

Es obvio que la expresión “jefe indio del sur” se encuadra en el concepto mencionado en el punto 3), aunque si, para la mentalidad colonial y racista de la derecha reaccionaria de nuestro país, cuya expresión política más clara la vemos en la oposición al gobierno, siempre entenderán y pensaran como señala el inciso 6).

Queda claro que este tema como tal no merece mayor aclaración y menos debate. Con la anterior basta y sobra.

Lo que si debe llamarnos la atención una vez más que ni antes de las primarias, ni después, con candidatos definidos, no se conoce hasta ahora ninguna propuesta será ni consistente, que pueda constituirse en alternativa al modelo de gobierno. Todo el discurso opositor se basa en cuestiones absurdas, sin sentido, como el tema anterior, o un auto de lujo que ingresa Bolivia, o cualquier tema banal que pueda llamar la atención, sea referido al presidente o a su equipo de administración gubernamental, y se pretenden a partir de estos hechos generar debate, establecer polémica y, supuestamente, descalificar o desacreditar al Movimiento al Socialismo.
Mientras la oposición sigue naufragando en su discurso mediático del 21F, no logra siquiera proponer una alternativa general en temas de actualidad como el Sistema Único de Salud, la industrialización de nuestros recursos naturales, el modelo económico, las inversiones, los bonos, en fin, todos esos temas que en realidad son los que interesan para los años que vienen.

Todo ello se ve reflejado en las encuestas, incluso en las que elabora la propia oposición, en una paulatina, pero continua, subida en la preferencia electoral de los actuales mandatarios y en el surgimiento de pugnas internas en las coaliciones opositoras que ven cada vez más reducidos sus posibles espacios de poder, casi exclusivamente legislativos, lo que hace que la pelea interna sea más dura entre ellos por asegurarse esos pocos espacios.

Y esto no es casual. Es producto de trece años de transformación histórica que ha vivido el país y que la ciudadanía desea que continúe porque sus condiciones han mejorado y evidentemente hay aún mucho por hacer, porque es inimaginable suponer que una oposición como la que tenemos ahora, con candidatos ya fracasados en su historial político, puedan continuar conduciendo al país por una senda de desarrollo, dignidad y soberanía.

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