mayo 20, 2019

¿Dónde está el feminismo boliviano?


Por José Galindo *-.


Razones para apoyar el feminismo no faltan, si sólo supiéramos que es exactamente y donde está exactamente. Es una cuestión de urgencia, y todos lo saben. Mujeres oprimidas, hombres y mujeres con identidades sexuales reprimidas, mujeres que no pueden decidir sobre sus propios vientres, cientos de mujeres asesinadas por ser mujeres. Los afectados son muchos, pero no se avizora un verdadero movimiento que dé al traste con éste injusto orden de cosas. Al menos no desde la esfera partidaria.

Nuevos tiempos implican nuevas preocupaciones y nuevos problemas para resolver. El siglo XXI ha sido claro hasta el momento y ha impuesto mediante sucesivas crisis una nueva agenda de discusión política para la humanidad, ahora más conectada y consciente de su interdependencia que nunca. Algunos de estos puntos de incuestionable y urgente importancia son el calentamiento global; la libre movilidad humana; y, por supuesto “el problema del género”. Es difícil definir con exactitud lo esencial en éste problema, pero la emergencia de un conservador movimiento contra “la ideología de género” indica con toda seguridad que las décadas venideras verán más batallas en torno a la libertad sexual de los individuos y las sociedades, con todo lo que ello implica. Un sujeto se descubre aquí de innegable importancia: el “feminismo”.

¿Qué es el feminismo exactamente? Una aproximación superficial podría definirlo como un movimiento que busca reivindicar los derechos de las mujeres dentro de la sociedad en todos sus niveles; o como una corriente de pensamiento que defiende la igualdad entre hombres y mujeres. Pero tales definiciones no pueden ser más que superficiales, pues dejan de lado luchas por reivindicar cuestiones tan esenciales como la libertad sexual, el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo cuando se trata de sus derechos reproductivos (nos referimos al derecho al aborto), la lucha por cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres, poner fin a la violencia en razón de género y un sinfín más de cuestiones. No podemos ofrecer aquí una definición si quiera germinal de lo que es el feminismo, pero no podemos negar su existencia ni la validez de sus demandas.

Pero, ¿Dónde está el feminismo hoy en Bolivia? ¿Qué es lo que busca? ¿Qué desafíos enfrenta? Muchos y muchas feministas encontrarán ofensivo que se escriba esto justamente unos días después del Día Internacional de la Mujer y que lo haga un hombre heterosexual sin ninguna formación en el tema. No obstante, las preguntas que hago aquí se sienten urgentes.

Del mismo modo que las nuevas derechas tienen hoy un repertorio de ideas mucho más amplio que durante los años de la guerra fría, el feminismo actual va más allá de reivindicar los derechos políticos y siquiera civiles de las mujeres; colectivos cada vez más amplios, como el LGTB, reclaman ahora que la sociedad y el Estado reconozca su identidad sexual, las mujeres se han dado cuenta que tienen derecho a decidir si quieren o no ser madres, y también que es inaceptable que sigan sufriendo diferentes formas de violencia sólo por el hecho de ser mujeres, entre otras cosas. En otras palabras, el feminismo abarca hoy mucho más de lo que hacía antes.

Una breve historia del feminismo en Bolivia

En su tesis de maestría, Movimiento Feminista y Derecho al Voto en Bolivia (1920-1952), la historiadora María Elvira Álvarez Giménez, narra el desarrollo de la corriente feminista en su lucha por lograr el sufragio femenino: una historia que ya desde entonces se veía atravesada por las diferencias étnicas y culturales propias de la sociedad boliviana.

Organizaciones como el Ateneo Femenino y la Federación Obrera Femenina, nacidas a partir de cambios socioeconómicos y políticos como la ampliación de la educación y los sindicaros en Bolivia, impulsaron ésta lucha pero con objetivos y métodos muy diferentes, que a la larga, significó su desencuentro y la postergación del alcance de éste objetivo hasta 1952, sin que por esto hubieran dejado de movilizarse y actuar en función de ello.

De hecho, alcanzaron importantes logros como incluir la posibilidad de introducir el voto femenino en las discusiones por reformar la Constitución Política de Bolivia en 1938 y 1945. No obstante, una cuestión dividía a ambas organizaciones: mientras el Ateneo Femenino buscaba ampliar el derecho al voto sólo para las mujeres que supieran leer y escribir en razón de su composición de clase, media y alta; las mujeres de la FOT buscaban que ese derecho se ampliara a todas las mujeres. La Guerra del Chaco no sólo había despertado la conciencia de que la oligarquía que gobernaba el país era obsoleta entre proletarios, militares e intelectuales, sino que también advirtió a las mujeres sobre su importancia para el funcionamiento de la sociedad como un todo.

Sin embargo, a pesar de su constante activismo, fue la nueva élite gobernante la que cedió esos derechos mediante la instauración del sufragio universal en 1952. El auge del nacionalismo revolucionario y la lucha de partidos marxistas terminarían por diluir éste feminismo dentro de varias organizaciones de éstas corrientes, supeditando las reivindicaciones feministas a la construcción del Estado Nacional o al programa de la revolución socialista.

Podemos darle continuación a ésta historia a través del artículo de Virginia Ayllón Debates en el feminismo boliviano: de la Convención de 1929 al “proceso de cambio”, donde la autora señala que después de los periodos revolucionario nacionalista, de las dictaduras militares y la exacerbación de la lucha anticomunista, el feminismo volvió a emerger después de los 80s de la mano de ONGs y fundaciones que adscribieron muchos de los objetivos del feminismo a los objetivos desarrollistas elaborados por las Naciones Unidas, que recién a mediados de la década de los 90s comenzó a reconocer la problemática de la situación de opresión de la mujer. Sin embargo, la deconstrucción del patriarcado aún no formaba parte de la agenda del movimiento feminista, hasta que despuntó en ésta historia una organización que hasta el día de hoy sigue siendo una referencia ineludible cuando se habla de feminismo: Mujeres Creando con María Galindo, que no sólo elevó una voz discordante en medio del concierto desarrollista de ésta década, sino que señaló la necesidad de enfrentarse al Estado como institución patriarcal.

La llegada de Evo Morales a la presidencia traería nuevamente cambios, disyuntivas y crisis existenciales al feminismo boliviano como un todo, con nuevas propuestas como el Feminismo Comunitario, y la necesidad de deconstruir el patriarcado mientras se descoloniza la sociedad, con exponentes como Julieta Paredes abogando por ésta nueva línea de feminismo. Ésta corriente, como la de Mujeres Creando, puede ser considerada como un feminismo de izquierda, ambas con programas demasiado complejos como para ser abordados acá, pero que se diferencian ambos ya demasiado del feminismo de mediados y finales del siglo pasado.

El feminismo en Bolivia hoy

Como dijimos, la era plurinacional de Bolivia que se inauguró con la promulgación de su nueva Constitución trajo cambios que alcanzaron la composición de género en los más altos círculos del poder, con una cantidad mucho mayor de mujeres en cargos de crucial importancia política como ministerios, asientos legislativos nacionales, departamentales, municipales y demás. No obstante, se trató más de una situación de mujeres en cargos de poder que de una mayor influencia del feminismo sobre las políticas de Estado.

Aunque hoy tenemos mujeres concejalas, ésta enfrentan obstáculos y agresiones políticas por el sólo hecho de ser mujeres, como muchas investigaciones lo han demostrado hasta el momento, e incluyendo varias víctimas fatales de ésta perversa dinámica de poder, y sólo en el nivel sub nacional. Al mismo tiempo, 2018 cerró con 111 feminicidios, de la más grave brutalidad, dando paso a que muchos analistas califiquen ésta situación como una verdadera crisis de violencia contra la mujer. También se registraron más de 2.141 denuncias de violación a mueres ese año, y otros tantos casos de violencia física y emocional ejercida contra mujeres.

Por otra parte, episodios que involucraron a personajes políticos del oficialismo y la oposición en escandales de violencia ejercida contra mujeres se hicieron cada vez más recurrentes en la última década; o de políticos haciendo comentarios sumamente machistas, desde el presidente Morales al diputado Arturo Murillo, hacen claro que en Bolivia el feminismo no sólo no ha calado hondo en la conciencia de las personas, sino que tiene ante sí un escenario repleto de desafíos e injusticias.

Y no sólo en cuanto a comportamientos condenables como actos de violencia contra mujeres: las declaraciones del ex Defensor del Pueblo haciendo gala de su habilidad con las mujeres le agregaron ya un tono cómico a una situación dramática como la que acabamos de describir. Las anécdotas son muchas, una más reveladora que la anterior. El “Estado Proxeneta” que Mujeres Creando denuncia parece haberse mantenido incólume durante todo lo que va del periodo plurinacional.

El fetiche del poder va muy de la mano con la fetichización de la mujer como objeto sexual: un proxeneta en la calle intercambia mujeres por dinero, el Estado lo hace por poder: Objetos.

Las mentalidades conservadoras respecto a las mujeres, la identidad sexual, la libertad de decidir sobre sus propios cuerpos, no sólo se muestran persistentes, sino que parecen haber entrado a la ofensiva, con movimientos contra “la ideología de género” siendo defendidos por candidatos a las próximas elecciones, como lo demostró hace poco Víctor Hugo Cárdenas. En otras palabras, muchos hombres siguen creyendo que tener poder político los hace, de hecho, irresistibles; mientras otros tantos aún se indignan por la existencia de homosexuales, transexuales y demás en el seno de la sociedad boliviana; y otros tantos más creen que pueden exigirle a una mujer que deje de ocupar un cargo público.

¿Dónde está el feminismo boliviano hoy?

Ante éste escenario, ¿Dónde está el feminismo en Bolivia el día de hoy? ¿Quiénes defienden su programa? ¿Cuál es su programa? ¿Será un feminismo anarquista, comunitario, clasemediero, pop? ¿Es un partido? ¿Una ideología? ¿Una identidad política? ¿Una filosofía de vida? Sea el que sea, aún debe tratar con otros problemas, como la intersección entre sexo y color de la piel, o la famosa brecha salarial de género, que es de 47% a favor de los hombres (y en contra de las mujeres); pero también debe enfrentar retos como la discriminación contra identidades sexuales diferentes a la clasificación hombre/ mujer, debe tratar con la persistencia de la ilegalidad del aborto, o con otros ya hasta naturalizados como el fetichismo sexual hacia las mujeres desde el propio Estado, y ejercido nada menos que por autoridades políticas. Pero no se puede ver un partido que defienda éstas luchas como parte de su programa electoral, ni tampoco grandes movilizaciones que persistan hasta logran por lo menos una concesión del Estado. El feminismo en Bolivia ciertamente existe, y razones sobran para su existencia. Pero, ¿Dónde está exactamente?


* Es politólogo.


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