marzo 24, 2019

Liderazgo y empoderamiento de las mujeres para cambiar el mundo


Por Ibis Frade-.


Naciones Unidas .- A pesar de los avances en los últimos años, los niveles de participación de las mujeres en la esfera pública están lejos de las cifras deseadas y sobre ellas sigue cayendo el lastre de la discriminación.

Las mujeres y niñas son la mitad de la población mundial, sin embargo, están insuficientemente representadas en posiciones de liderazgo en todas las regiones del mundo, advirtió la presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa.

Al celebrarse esta semana la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, siglas en inglés) en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, llamó la atención sobre las dificultades que ellas enfrentan para insertarse en la vida pública, especialmente en la esfera política.

Todavía hoy en todo el orbe las mujeres están subrepresentadas en posiciones de liderazgo, pese a que la experiencia demuestra que cuando ellas están al frente, todos ganan, expresó la diplomática ecuatoriana.

‘Es hora de asegurar que más mujeres lleguen a posiciones de poder’, insistió y se refirió a la necesidad de contar con más científicas, investigadoras, ingenieras… y que su trabajo sea reconocido.

Actualmente, detalló, solo el cinco por ciento de todos los primeros ministros del mundo son mujeres y no más del cinco por ciento de los presidentes en el orbe son mujeres

De acuerdo con el secretario general de la ONU, António Guterres, todos pagan el precio de la inequidad y la opresión contra las mujeres.

La igualdad y la defensa de los derechos de ellas son esenciales para encarar numerosos retos globales como el cambio climático, el aumento de los conflictos y el debilitamiento del multilateralismo, dijo en el acto celebrado en Naciones Unidas por el Día Internacional de la Mujer.

Si bien vemos progresos en el liderazgo de las mujeres y avances en la defensa de sus derechos humanos, aún es escasa su participación en los parlamentos del mundo y en la esfera política, puntualizó Guterres.

Todavía sus opiniones no son tenidas en cuenta en muchos lugares y son dejadas atrás, denunció el máximo representante de la ONU.

La equidad de género es fundamentalmente una cuestión de poder, subrayó, pues seguimos viviendo en un mundo dominado por hombres donde la cultura imperante es el patriarcado.

Según recientes estudios, tomará dos siglos cerrar las actuales brechas en cuanto al empoderamiento económico de mujeres y hombres, pero no podemos esperar tanto y debemos hacer más, resaltó.

La cifras de la desigualdad

Unas 740 millones de mujeres actualmente se ganan el sustento en la economía informal con un acceso limitado a la protección social, los servicios públicos y la infraestructura que podría aumentar su productividad y seguridad de ingresos.

Así indican datos divulgados recientemente por ONU Mujeres, la entidad de Naciones Unidas para la igualdad de género y el empoderamiento femenino.

También señalan que las mujeres realizan 2,6 veces más trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres; mientras que a nivel mundial, sólo el 41 por ciento de las madres con bebés recién nacidos recibe prestaciones de maternidad.

En tanto, hay probabilidad de que una de cada tres mujeres se enfrente a la violencia a lo largo de su vida. Pero los servicios públicos, la planificación urbanística y las redes de transporte raramente se diseñan teniendo en cuenta la seguridad y la movilidad de ellas.

Más del 50 por ciento de las mujeres y niñas urbanas en los países en desarrollo viven en condiciones en las que carecen al menos de una de estas necesidades humanas básicas: acceso a agua potable, instalaciones de saneamiento mejoradas, viviendas duraderas y suficiente espacio para vivir.

El 23 por ciento de las escuelas del mundo no cuenta con infraestructura crítica como el saneamiento seguro, y esto afecta de manera desproporcionada a las adolescentes con necesidades de higiene menstrual, destaca ONU Mujeres.

Aunque los servicios de salud sexual y reproductiva ha mejorado, la calidad de la atención a menudo es deficiente.

Por ejemplo, el acceso de las mujeres rurales a la asistencia calificada en el parto es un 20 por ciento más bajo que el de las mujeres urbanas; mientras que el acceso de las mujeres pobres a los anticonceptivos modernos es 19 por ciento más bajo que el de las mujeres ricas.

Estos asuntos están en la agenda de la CSW, que sesiona en su 63 edición del 11 al 22 de marzo en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York.

‘Sistemas de protección social, acceso a servicios públicos e infraestructura sostenible para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas’ es el tema prioritario de este año.

Una buena política de protección social y una infraestructura bien planificada pueden hacer la diferencia para muchas, pero esto requiere inversiones y una visión de cambio para ofrecer lo que actualmente les falta, consideró la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka.

‘Este año, la CSW se centrará en temas centrales de lo que importa en la vida cotidiana de las mujeres y las niñas. Al establecer nuevos estándares globales para lograr la igualdad de género, estamos trabajando para empoderar a todas las mujeres y niñas para que alcancen su máximo potencial’.

Así expresó presidenta de la CSW, Geraldine Byrne Nason, quien explicó que buscan lograr en el foro un acuerdo ambicioso sobre protección social, acceso a servicios públicos e infraestructura sostenible.

La CSW puede tener un impacto transformador en las realidades que enfrentan las mujeres y niñas en todo el mundo al debatir sobre desafíos como el cuidado infantil asequible, la atención médica, la educación, la protección de la maternidad, las pensiones y el transporte seguro, consideró.

El foro proporcionará recomendaciones concretas sobre el camino a seguir, solicitando leyes más estrictas, inversiones en infraestructura sensible al género, expansión de servicios públicos de calidad y asequibles, mejoras en las oportunidades de empleo de las mujeres y sus condiciones de trabajo.

La CSW es considerada la mayor reunión sobre equidad de género en el mundo y al final de sus sesiones, se adopta una declaración que sirve como hoja de ruta para las políticas de Gobiernos e instituciones.

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