abril 25, 2019

El narcotráfico: pretexto para inhabilitar a Evo


Por Fernando Rodríguez Ureña *-.


A lo largo de su vida primero como sindicalista y luego como dirigente político, Evo ha sufrido intentos de ataque en un amplio abanico de hechos que buscaban y probablemente siguen buscando, desprestigiarlo y denigrarlo como dirigente y persona, sin negar incluso la posibilidad de eliminarlo físicamente.

Son conocidos los testimonios de personal policial que participaba de las Fuerzas de Tarea Conjunta que cuando Evo era dirigente sindical, señalaron que había planes para matarlo. Este personal exponía que además, las fuerzas combinadas de entonces, eran dirigidas por la DEA, siendo quienes, junto a oficiales bolivianos protegidos por esa fuerza de ocupación, organizaban dichos operativos.

Tampoco debemos olvidar el grupo separatista de Rózsa, que incluía entre sus planes, atentar contra la vida de Evo y los miembros de su primer gabinete.

De entonces ahora, han cambiado actores y escenarios, pero una cosa sigue incólume: la incomodidad que genera Evo a los norteamericanos.
Igual que los intentos fallidos de magnicidio de entonces, cerca de 20 años después, la conspiración continúa, con nuevas metodologías y tecnologías.

Si hace 20 años los UMOPARES de entonces tenían como doctrina “La guerra contra las drogas”, lo que implicaba acciones de terreno en las sendas, comunidades y carreteras del Chapare; hoy, la guerra no es contra un dirigente cocalero, sino, contra un estadista, que en doce años ha transformado un país que en más de ciento cincuenta años, desde su consolidación como República, no había siquiera terminado de construir su propia institucionalidad estatal, y como consecuencia había llevado a su población a una condición de pobreza que lo situaba junto a Haití en América y al lado de varios países africanos, sumidos en la pobreza generada por el colonialismo y el neocolonialismo.

Para la doctrina imperialista, esas acciones de soberanía constituyen un mal ejemplo y por tanto no dudaran en intentar erradicarlas.
Son varias las oportunidades, en que se pretendió instalar la matriz del Narcoestado, como un concepto que deslegitime a Evo y lo acuse en la agenda internacional, por supuestamente contribuir con “la dictadura castrochavismo” y el narcotráfico.

Para el efecto en varias oportunidades y con el concurso de los organismos de inteligencia imperiales, han montado tramoyas ampliamente difundidas por grandes redes informativas de las que por ejemplo son parte la Revista Veja y la cadena televisiva O Globo en el Brasil y otras como CNN sin excluir a otros grupos de medios de comunicación de gran influencia en la opinión pública de Bolivia y la región.

Bajo el mismo concepto de los “Narcoarrepentidos” de la época de Jaime Paz, que terminaron acogiéndose a programas de protección de testigos en territorio norteamericano, hoy agentes infiltrados como el Gral. Sanabria “prestigioso policía antidroga” detenido en una millonaria operación de tráfico de cocaína, pretenden involucrar al gobierno de Evo, en acciones ligadas al narcotráfico.

Ante la inviabilidad histórica de la oposición para generar una alternativa política y al no haber prosperado recursos de orden jurídico y electoral con el mismo objetivo, todo indica que se ha iniciado un nuevo ciclo de ataque contra Evo para inhabilitarlo como candidato, usando como pretexto el narcotráfico.

Nuevamente vuelven a aparecer “narco-avionetas” que usan caminos y carreteras como pistas de aterrizaje; se vuelve a instalar en la agenda, la discusión sobre los mercados legales de la hoja de coca; se hace manifiesto el enfrentamiento entre productores de hoja de coca de Yungas y el Chapare; se vuelve a poner en agenda la “territorialidad” de las zonas de producción tradicional y excedentaria de la hoja de coca.

La matriz de opinión implantada desde el norte, a esos hechos, le pone un nombre y un apellido: Evo Morales.

Sin embargo, curiosamente en esta nueva arremetida, ya no se ataca al conjunto de su gobierno, sino a él, individualizándolo como el sujeto que hace posible que el fenómeno del narcotráfico “se extienda y afecte la seguridad interna de algunos países”.

Por eso, vuelven a aparecer viejos hechos en nuevos formatos, pero, siempre con la misma receta: desprestigiar, atacar la moral del dirigente para finalmente entregarlo a la justicia internacional con pruebas prefabricadas.

Dice un adagio popular: Cuando el rio suena es porque piedras trae. Las noticias relacionadas a narcotráfico que están surgiendo en estos días, en dosis cotidianas que lentamente envenenan a la opinión pública, sin duda, son el inicio de una nueva campaña para ligar a Evo con acciones relacionadas al narcotráfico, con el objetivo final, de inhabilitarlo como candidato en las elecciones de octubre de este año y además ponerlo en bandeja de plata, ante organismos “de la justicia internacional”.

Así empezó el caso Zapata, que impactó profundamente en el referéndum del 21 de febrero. Si aprendimos la lección, debemos entender que el imperio se trae algo “gordo” entre manos para golpear a Evo esta vez individualmente, y producir un escenario de chantaje político, que pondrá a prueba la lealtad de quienes lo rodean, en esa vieja pero permanente dinámica de dividir para reinar, bajo el modelo de la implosión interna, que viene enfrentando y dividiendo a pares, en todos los escenarios.

Análisis estratégico y prognosis para develar las acciones del nuevo ataque del enemigo principal, es la tarea inmediata e insoslayable para el gobierno nacional.

Unidad en la reflexión y unidad en la toma de decisiones para la acción, serán la garantía de continuación exitosa y profundización del proceso de cambio, hacia el Socialismo Comunitario.


* Sociólogo. Militante Guevarista.


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