octubre 14, 2019

El costo del enclaustramiento


Editorial Cambio-.


Bolivia ratificó ayer su disposición a reanudar el diálogo bilateral con Chile, tal como sugirió la Corte de La Haya, con el objetivo de reencontrarse con el mar y disminuir los altos costos de acceso al océano Pacífico que perjudican el crecimiento económico y el desarrollo de nuestro país.

En octubre de 2018, la Corte desestimó la demanda boliviana para obligar a negociar a Chile sobre una salida soberana al océano Pacífico, pero dejó establecido que “la conclusión no debe entenderse como un obstáculo para que las partes continúen su diálogo e intercambios, en un espíritu de buena vecindad, para abordar los problemas relacionados con los países sin litoral, situación de Bolivia, solución a la que ambos han reconocido como una cuestión de mutuo interés”.

En esa línea, el presidente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Abdulqawi Ahmed Yusuf, expresó en su informe anual ante la ONU que el fallo de La Haya “no debía entenderse como algo que impidiera a las partes continuar con su diálogo y sus intercambios en un espíritu de buenos vecinos para tratar las cuestiones relativas a la falta de acceso al mar de Bolivia, cuya solución debía considerarse por ambas partes como algo que era de interés mutuo”.

La sentencia de la CIJ también dejó en claro que “Bolivia nació con mar y que el Tratado de 1904 no resolvió su enclaustramiento luego de la invasión chilena de 1879; por tanto, existe un tema pendiente”, dijo el ministro de Justicia, Héctor Arce, en un conversatorio organizado el año pasado por la Universidad Andina Simón Bolívar.

En ese contexto, el presidente Evo Morales ratificó la voluntad del país de buscar un diálogo bilateral con Chile y proseguir con los intercambios, además de tener un rol activo en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), disminuir los altos costos de acceso y las trabas al comercio boliviano en los puertos chilenos.

Sobre este último aspecto, los costos económicos del encierro geográfico de Bolivia se generaron tras la invasión de 1879. Chile se apropió de recursos naturales que estaban en suelo boliviano, como el salitre, guano, plata, cobre (cuya explotación es el sueldo del país vecino) y de la riqueza marina.

Además, pusieron restricciones al libre tránsito establecido en el Tratado de 1904, privatizaron los puertos por los cuales Bolivia comercia y limitaron la autonomía aduanera en Antofagasta y Arica. A ello se suman los frecuentes paros fronterizos (hasta de varias semanas) que afectaron a miles de transportistas bolivianos (que sufrieron por el racismo y discriminación de funcionarios del país vecino).

Esta situación que se arrastra por más de 100 años perjudica el desempeño económico y el desarrollo de Bolivia.

Según Jeffrey Sachs y otros especialistas, la condición de los países sin costa marítima reduce las tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto a través de su impacto negativo sobre el volumen del comercio internacional.

La facilidad de acceso al mar y la distancia respecto de los mercados mundiales tienen un fuerte impacto sobre los costos de transporte, los que a su vez influyen en las exportaciones de productos manufacturados y en el crecimiento económico, indica el estudio de Sachs, citado en el documento El desarrollo de las economías sin costa marítima, de la Cepal.

Por ejemplo, en América Latina los costos de transporte de Bolivia y Paraguay son significativamente superiores a los de aquellos socios comerciales del Mercosur con acceso al mar, agrega el documento. En 1997, Sachs estimó que un país sin litoral pierde aproximadamente 0,7 puntos porcentuales de su crecimiento anual debido a su condición de enclaustramiento.

Por esto, todos nos hacemos eco de las palabras del presidente Evo Morales, que afirmó que el pueblo no renunciará nunca al retorno soberano a las costas del océano Pacífico.

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