julio 23, 2019

¿Puede López Obrador causar una ola izquierdista en América Latina?

El actual Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en México podría causar un efecto dominó en América Latina y volver a darle fuerza a la izquierda en la región, consideró un analista político ruso.

Borís Kagarlitsky, director del Instituto de Globalización y Movimientos Sociales, analizó la situación política actual en América Latina y el posible efecto que puede tener AMLO en los otros países de la región en un artículo para el medio Vzglyad.

Kagarlitsky recordó que a principios de los años 2000, solía hablarse de un «giro a la izquierda» en América Latina. Después de llegar a la presidencia en Venezuela, Hugo Chávez estableció como meta la «Revolución bolivariana» y luego el «Socialismo del siglo XXI», prometiendo cambios radicales, libertad y prosperidad para todos los segmentos de la sociedad que no habían ganado nada con el crecimiento económico de las décadas anteriores.

La izquierda llegó al poder también en Bolivia, Ecuador y Uruguay. En Argentina, el representante del partido peronista, Néstor Kirchner, volvió a la Presidencia, pero esta vez el movimiento peronista estaba liderado por su ala izquierda, tradicionalmente centrada en los valores de la socialdemocracia, escribió el autor.

«Un factor particularmente importante fue el éxito del Partido de los Trabajadores en Brasil. El país más grande y la economía más poderosa del continente podría convertirse en un punto de encuentro para todos los demás y finalmente realizar un proyecto serio de integración regional», subrayó el columnista.

En este contexto, la situación en México parecía una disonancia, donde, a pesar de la fuerza tradicional de los movimientos de izquierda, el poder permanecía firmemente en manos de la derecha. Centrándose en Estados Unidos, este país, junto con sus vecinos del norte, trató de construir el proyecto de integración NAFTA, una realización de los principios del libre mercado.

Sin embargo, al observar el panorama político de América Latina una década y media más tarde, se ve una imagen completamente opuesta. El giro a la izquierda en el continente fue reemplazado por un ‘giro a la derecha’. Por ejemplo, en Argentina, los conservadores están en el poder y Brasil recién ha elegido un presidente de extrema derecha. Solo dos países, Ecuador y Uruguay, demuestran Gobiernos relativamente de izquierda que siguen ganando las elecciones. En este contexto, México ha dado un giro inesperado a la izquierda y eligió a López Obrador como su líder.

«Al analizar la historia reciente de los Gobiernos de izquierda de América Latina, llegamos a la conclusión de que ellos perdieron no debido a algunos experimentos radicales, sino más bien debido a su moderación», escribió Kagarlitsky.

Para el autor del artículo, si ignoramos la retórica revolucionaria-romántica, bastante natural para la cultura de esta región, queda claro que la tarea principal de estos Gobiernos era redistribuir recursos y mejorar la situación material de los segmentos más pobres de la sociedad. Esta tarea, por cierto, fue más o menos completada. Pero el estancamiento en la economía global en todas partes causó daños a las exportaciones, no hubo un estímulo interno de crecimiento, no se llevó a cabo una industrialización orientada al mercado interno. «No había nada que redistribuir y el experimento social-liberal terminó ahí», consideró.

¿Qué puede pasar en México en tales condiciones?

Paradójicamente, la elección de AMLO está estrechamente relacionada con el éxito de Donald Trump en Estados Unidos. Hasta hace poco, la economía de México estaba estrechamente vinculada a la de EEUU y a ella debía sus fortalezas como sus debilidades. Por un lado, había un gran mercado cercano, pero por otro, las compañías estadounidenses que trasladaron su producción al sur estaban interesadas en mantener barata la mano de obra. La producción creció rápidamente a lo largo de la frontera con Estados Unidos, pero se trataba de plantas de ensamblaje primitivas con trabajadores mal pagados y poco calificados, escribió Kagarlitsky.

Según el columnista, además de las exportaciones oficiales, de México llegaban a EEUU drogas e inmigrantes ilegales. Los intentos del Gobierno federal mexicano de poner orden en la frontera resultaron en una ‘guerra’ con miles de muertos, de la cual las autoridades salieron derrotadas.
Con la llegada de Trump al poder, quedó claro que la era de la integración neoliberal norteamericana llegaba a su fin. No importa tanto si el actual presidente estadounidense logrará construir un muro en la frontera con México, tampoco importa cómo será este muro. Lo importante es la reorientación de la economía estadounidense hacia el proteccionismo y la revisión de las condiciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

«Y esta no es solo la voluntad de Trump, sino un reflejo de la crisis objetiva del proyecto neoliberal. Crisis que el presidente estadounidense tuvo el coraje de admitir y con la que intenta, a la medida de lo posible, luchar», apuntó Kagarlitsky.

Aunque Trump no logre construir un muro, aunque llegue a ser reemplazado por el socialdemócrata Bernie Sanders, la situación a este respecto no cambiará. El proteccionismo en Estados Unidos ya ha ganado y la única pregunta es cuál será la escala y las consecuencias sociales de esta victoria.

No es una sorpresa que, en ese entorno, México necesite un presidente que pueda enfrentarse a los problemas internos. La grande y relativamente fuerte economía de este país tiene la oportunidad de crecer a expensas del mercado interno. La política de López Obrador prevé un aumento en los salarios y en las calificaciones de los trabajadores.
El trabajo legal y bien pagado debe ser una alternativa al tráfico de drogas o a la migración ilegal. El aumento de los salarios creará una demanda para el crecimiento de la producción, especialmente porque la industria mexicana es capaz de producir grandes cantidades de bienes de consumo. Finalmente, la inversión pública impulsará la modernización y el crecimiento de la economía.

«¿Tendrá éxito López Obrador? ¿Ocurrirá con su experimento de izquierda en México justo lo que sucedió en los países vecinos de América Latina? La respuesta a esta pregunta depende de cuán profundas y sistémicas sean las reformas iniciadas», ponderó Kagarlitsky.

Si López Obrador tiene éxito, entonces es muy posible que la izquierda regrese al poder en otros países de la región. Además, la cuestión de los conservadores en Argentina ya ha llegado a un punto crítico, y el próximo giro político está próximo a tener lugar, concluyó.

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