junio 16, 2019

Con mirada de corto, mediano y largo plazo


Por Marcelo Caruso Azcárate *-.


Luego de varios años de estar analizando el sorpresivo ascenso al gobierno nacional de proyectos posneoliberales, sus avances, dificultades y errores tácticos y estratégicos (tarea que continuará por el tiempo que se requiera para reflexionar y apropiarnos de las enseñanzas), nos toca comenzar a analizar con mirada de corto, mediano y largo plazo, el retorno de los regímenes de derecha y extrema derecha que los están desplazando, caso Brasil, Argentina, Ecuador, Chile y Paraguay.

Como en un Jurassic Park donde son tas bestias los que los han creado y criado, como los genéticamente recuperados, su futuro es muy frágil y sólo puede ser asegurado si esa realidad se mantiene oculta frente al resto de los pueblos del mundo. Pero como vivimos en una sociedad de capitales y medios de comunicación mundializados, los fenómenos que estos gobiernos van prefigurando son hoy vividos y sentidos como propios por los distintos pueblos y comunidades del planeta, por lo que analizarlos, criticarlos y difundirlos es el arma revolucionaria más real y concreta que hoy pueden asumir quienes resisten por medio de luchas contrahegemónicas de gobierno y luchas antisistémicas en las calles y carreteras. Todos estos guardianes de dinosaurios han tomado medidas de recortes de derechos humanos en una forma tan acelerada y descarada, que podrían considerarse como un suicidio político, en tanto que con sus ajustes fiscales y recortes masivos de derechos, no sería de esperar que terminen sus mandatos. Ellos cumplen con el trabajo sucio encomendado de regresar las garantías de derecho a sus más bajos niveles históricos y recuperar el ritmo de acumulación del capital transnacional.

Donde la resistencia social crece, pero también donde persisten las batallas que toman formas electorales, es muy importante realizar campañas didácticas de difusión de los derechos humanos y de la naturaleza que están siendo cercenados y cómo lo están haciendo. Movilizar formando con un antes y un después, fortaleciendo las capacidades para actuar como sujetos sociales y políticos de derechos.

El problema de estos nuevos gobiernos, es que, más temprano que tarde tendrán que enfrentar crecientes movimientos sociales de rechazo, con impactos imprevisibles. Si bien la apuesta, ya definida, es frenarlos con represión, y para eso se preparan, se generará un fuerte escalamiento de la lucha de clases que en este momento histórico puede llevar a dos escenarios posibles.

En primer lugar, y es el plan del imperialismo y la ultraderecha con la complicidad de la derecha tradicional, apostar a duros y extensos regímenes dictatoriales, al estilo Pinochet, y al “milagro” de la inversión extranjera, la que con su saqueo de los bienes comunes y públicos aumentará las desigualdades, destrozará los equilibrios ecosistémicos, mientras anuncian un posible repartos de sobrantes con las capas medias. Caso muy probable en Brasil, pero también con posibles fracturas internas en sus aparatos de dominación, dígase militares e iglesias.

La segunda opción son las crecientes insurgencias sociales urbanas, indígenas, negras y campesinas, combinadas con gobiernos territoriales, que de no poder contenerlas con la represión, buscaran entretenerlas y desviarlas con gobiernos de transición seudodemocráticos, liberales, centristas, al mismo tiempo que reprimen la posibilidad que nuevos frentes amplios de izquierda lleguen a gobernar. Esto deberá ser acompañados con una fuerte revisión de la estrategia de construir poderes duales territoriales (que falló en el pasado), los que en momentos de crisis puedan llenar los vacíos de poder con una propuesta de poder popular más madura, reflexiva, participativa e incluyente, tanto de recuperación de las empresas públicas con procesos de cogestión, como de autogestión ecosocialista de grandes procesos productivos asociativos rurales y urbanos.

La dialéctica de la realidad y de la correlación mundial de fuerzas, nos ha enseñado que lo más probable es una combinación de todos estos escenarios y procesos, lo cual requerirá un sacudón en los liderazgos (colectivos), una amplia revisión autocrítica de lo ya vivido y una acelerada formación en la praxis de la juventud y las mujeres, que ya están al frente de las resistencias.


* Intelectual colombo-argentino.

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