junio 16, 2019

El “me importa un bledo” del gobernador Costas


Por María Bolivia Rothe C. *-.


El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas dijo, en días pasados, al ser consultado sobre la acción legal que se le inició ante su negativa de firmar el Convenio intergubernativo con el Ministerio de Salud, “Me importa un bledo” implementar el SUS.

Me puse a investigar sobre el significado de la expresión y descubrí que el bledo es una planta, conocida en Bolivia como Amaranto o Kiwicha. O sea, al gobernador Costas le importa un amaranto —diminuta semilla con alto poder nutricional— que la población que votó por él, tenga salud gratuita en hospitales de tercer nivel de atención y todo esto, nada más porque al señor Costas le interesa, mucho más que la Salud y la vida de los habitantes de la hermosa Santa Cruz, su carrera política hacia la cima; la fama antes que cumplir con el derecho constitucional a la salud, expresado en la ley 1152.

Si la primera autoridad cruceña, entendería lo que significa su actitud, quizás la pensaría. Pero no. Este señor pertenece a la vieja estirpe política —afortunadamente en extinción— que hacen política para provecho personal, en lugar de entender, como entendemos los verdaderos revolucionarios, que la política se hace para servir a los menos favorecidos, sin perpetuar el viejo estilo de hacer política a costa del propio pueblo que honra con su voto. Es la manipulación más baja de una actividad tan noble, como el servicio público.

La ley 1152, contrariamente a lo que asevera Costas y sus ejecutivos departamentales, no pisotea la autonomía de la que se dicen defensores a muerte; más bien establece, en absoluta observancia para con la norma autonómica, que la Gobernación sigue siendo la propietaria de los Hospitales de tercer nivel de atención, pero que DELEGA la administración al Gobierno Central, en este caso, al Ministerio de Salud para que, en el marco del Sistema Único de Salud, se le garantice la provisión de lo necesario para asegurar atención de calidad, universal y gratuita, a todos los que la necesiten.

Yo, en mi calidad de integrante del equipo negociador, fui parte de las primeras conversaciones con el Secretario Oscar Urenda; viajé a la ciudad de Santa Cruz el 1ro. de enero de este año y por espacio de casi cuatro horas, intenté explicarle lo que estábamos diseñando. Le expresé con detalle que la Ley Marco sería respetada y le propuse varias alternativas de negociación. No fue la última reunión, hubieron un par más y en cada una de ellas, en lugar de abrir un camino al diálogo, la Gobernación de Santa Cruz a través de sus funcionarios, con la misma soberbia demostrada por Costas con sus alusiones al Amaranto —noble semillita andina— han mostrado de cuerpo entero su verdadera cara, que por supuesto, no es la del servicio al pueblo al que se deben y que votó por ellos esperanzada de lograr una vida mejor. Porque el SUS, si bien es el cumplimiento de un mandato constitucional y es para todas y todos, es siempre la gente más pobre, la menos favorecida, las poblaciones más vulnerables, las que más se benefician.

Afortunadamente, el Gobierno Municipal de Santa Cruz sí está cumpliendo con la ley, por lo que las atenciones en primer y segundo nivel de atención, están cubiertas. Me pregunto qué va responder Costas a sus votantes cuando, debido a la imposibilidad de acceder a salud gratuita en tercer nivel, alguien muera. Ahí, seguro que su peleíta personal e intrascendente con el Gobierno Central, se convertirá en la piedra que lo sepulte políticamente.

* Es médica salubrista.

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