agosto 26, 2019

Lo peor aún no ha llegado: narcotráfico y escenario electoral


Por Fernando Rodríguez Ureña *-.


Como le venimos anunciando desde hace un par de meses, algo grande se traen la CIA y la DEA entre manos, pues sus operaciones psicológicas en torno al agendamiento del narcotráfico en la mente de los bolivianos y bolivianas, ya ha sido posesionado.

No hay hogar, especialmente en la clase media y los sectores protoburgueses de nuestra sociedad, donde no existieran gestos mirando al cielo y juzgando al Estado Plurinacional y en el caso, a una de sus instituciones fundamentales, la Policía, como instancia de protección del narcotráfico internacional.

Y esta afirmación, no pretende santificar, exculpar, ni en absoluto apelar a la inocencia de quienes pudieron ser “instrumentalizados”, a quienes aparecen como actores centrales del acto que acaba de concluir, que por supuesto, no será el que baje el telón de la obra.

Consideramos que la baja de los dos oficiales de Policía, debía ser expuesta por un tribunal disciplinario de la Policía el que después de un proceso investigativo y con una sentencia, exponga el hecho y sus conexiones, pues en un futuro mediato, podría ser apelada por los imputados, en una suerte de “derecho al pataleo”, entre bambalinas y sobre cuyo resultado, no especularemos.

Lo evidente, es que este acto de corrupción y narcotráfico, constituye parte de una acción típica de los organismos del gobierno norteamericano, que en su política de injerencia y control sobre los gobiernos de la región, usan en el marco de las acciones políticas en contra o a favor de sus intereses.

Lo anunciamos desde hace dos meses, y hasta ahora acertamos, no por aprendices de brujo ni por tener una bola de cristal, sino porque sencillamente, los libretos del imperio se repiten, haciéndolos previsibles en sus resultados.

Por eso, consideramos que el episodio de los últimos días, no es el acto final porque el timming político, no es el apropiado para ello. Prevemos se viene otro escándalo de aún mayores proporciones, que afectará a otras instituciones centrales de la estructura del Estado Plurinacional, pringando también a instancias de alguno de los cuatro poderes del Estado.

Porque la CIA, en su vieja labor de protección del narcotráfico, incubó en el seno de nuestras instituciones la corrupción, produciendo entre sus cooptados, una seguridad y confianza en la que les demostraron por años, la protección y fidelidad indiscutible que les otorgaba poder y dinero, que a la vez beneficia económicamente a la CIA para sus “tareas sucias”, a lo largo y ancho del planeta (no olvidemos que no pueden usar recursos de los contribuyentes norteamericanos para estos fines).

Pero el tema no es solamente promover la protección de “dinero oscuro”, sino también hacer uso político del “señuelo de la protección”, protección que en el momento político adecuado, deja de ser tal, entrando en escena el otro brazo de interdicción: la DEA norteamericana.

Reitero, este no es un accionar novedoso, sino que ya se ha dado en otras oportunidades, donde sus protegidos, son “desgraciados” una vez que cumplieron su función, convirtiéndolos en “desechables”: simplemente recordemos el caso Noriega en Panamá.

Siguiendo ese modelo de actuación y comportamiento, haciendo la respectiva prognosis, podemos prever para las próximas semanas podría destaparse otro escándalo de proporciones, que afecte a otra de nuestras instituciones tutelares, por lo que será preciso que los organismos pertinentes desactiven esta conspiración, resguardando a su institución y a nuestro presidente Constitucional.

¿Porque consideramos “pringará” a uno de los cuatro poderes del Estado? Para así hacer aparecer ante la opinión pública nacional e internacional, con que el Estado Plurinacional de Bolivia, es un Narco Estado, que promueve, protege y es socio de esta actividad delincuencial, escondiendo una vez más, detrás de una cortina de humo, las responsabilidades de la CIA en la incentivación de esta ilícita actividad.

Desde esta columna, alertamos a quienes corresponda, a redoblar esfuerzos ante esta hipótesis, que ojalá sea desechada, pues consideramos que, de materializarse, consolidará la matriz comunicacional de Estado Narcotraficante, que desde hacen años se viene trabajando en Estados Unidos, y con ese argumento, afectar no solamente la candidatura de Evo Morales para una nueva gestión de gobierno, sino también hasta su seguridad jurídica y personal.

Reiteramos, que la metodología de esta medida activa, es la misma que la usada en el caso Zapata cuyo blanco era el referéndum del 21 de Febrero.
Hoy, la apuesta de la CIA y sus ingenuos “partners” locales, es mucho más grande, y su objetivo es la inhabilitación electoral de Evo colocándolo además en el banquillo de los acusados de la opinión pública mundial, buscando la destrucción de su imagen pública internacional, afectando a su prestigio, moral, consideración y admiración, bien ganada nacional e internacionalmente.

Los dados están en el aire… Evitemos que rueden.


* Sociólogo. Militante Guevarista.

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