mayo 27, 2019

Empresas estatales y modelo de desarrollo

En tono solemne y casi como anunciando un deceso, el 29 de agosto de 1985 el entonces presidente Víctor Paz Estenssoro, en un intento de justificar su programa neoliberal, anunció que “Bolivia se nos muere”. Casi 34 años después, la realidad muestra que él se equivocó, ya que Bolivia crece con otro modelo que combina lo estatal/privado/asociativo/comunitario/cooperativo y permite la redistribución de la riqueza.

Paz Estenssoro implementó la Nueva Política Económica (NPE) vía Decreto 21060, que introdujo el neoliberalismo a Bolivia. En su discurso leído en cadena nacional, se sometió al juicio del tiempo al asegurar que su apuesta bien podría dar frutos o “contribuir a aumentar la desgracia” de millones de bolivianos.

Su segunda apreciación (aumentar la desgracia del pueblo) se hizo realidad, ya que miles de trabajadores fueron despedidos, el empleo se sometió a la libre contratación y se produjo la enajenación de empresas públicas con su secuela de la mal llamada capitalización y la democracia pactada.

Esa larga noche neoliberal duró hasta 2005 y mostró indicadores escuálidos de crecimiento, salario y pobreza.

Por ejemplo, el Producto Interno Bruto (PIB) registró tasas negativas en 1985 y 1986. En todo el período neoliberal (1985-2005) el promedio de crecimiento fue de apenas 3,0%.

El promedio del salario mínimo nacional fue de tan solo Bs 235 (1986-2005), mientras que en 2000 la pobreza extrema llegó hasta el 45,2%.

En 2005, el pueblo boliviano decidió optar por otro modelo y por otros representantes para la administración del Estado. Es así que votó (53,7%) por el presidente Evo Morales, quien impulsa la Revolución Democrática y Cultural, el Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo, y el paradigma del Vivir Bien inspirado en nuestros ancestros.

Los resultados verificables de dicho modelo son crecimiento económico, disminución de la pobreza, inclusión social, estabilidad social y política, redistribución de la riqueza, incremento salarial real, entre otros aspectos.

Por ejemplo, el promedio de crecimiento del PIB (es decir la riqueza que produce el país en un año) fue de 4,9% entre 2006 y 2017. Vale decir que la expansión fue mucho mayor que en el período neoliberal inspirado en el modelo de Paz Estenssoro.

El salario mínimo nacional se “disparó” hasta llegar a Bs 2.122.

Bolivia se situó entre los países de la región que más redujo la pobreza moderada y extrema en los últimos años, incluida la desigualdad, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En cifras, la pobreza extrema se redujo en más de la mitad, de 38,2% en 2005 a 15,2% en 2018, indica el INE.

Otra de las características del modelo es el fortalecimiento del Estado, de las empresas estatales.

El viceministro de Presupuesto y Contabilidad Fiscal, Jaime Durán, sostuvo el 10/12/2018 que se implementaron y consolidaron más de 60 empresas públicas que empezaron a generar ingresos en mayor y menor escala.

Las estatales se encuentran fortalecidas y generan el 39% de los ingresos del Presupuesto General del Estado (PGE) para 2019.

En el período 2006-2017, el conjunto de las empresas públicas generó Bs 51.000 millones de utilidades, recursos que permitieron cubrir el pago de bonos sociales e iniciar y consolidar proyectos de industrialización de los recursos naturales.

Recientemente, se informó que la Empresa Boliviana de Alimentos (EBA) registró utilidades por Bs 13 millones. Una parte de ese dinero fue a los bonos sociales. Estos indicadores muestran que el modelo neoliberal se equivocó y que Bolivia está en crecimiento y en pleno salto a la industrialización gracias al modelo impulsado por el Jefe de Estado.

Se implementaron y consolidaron más de 60 empresas públicas que empezaron a generar ingresos en mayor y menor escala. (Editorial Cambio)

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