mayo 27, 2019

Exitosa “Operación Montenegro”, el primer paso

Editorial La Época-.

Tras cerca de dos semanas de episodios diarios que concentraron la atención de la gente y que dieron paso a las más inverosímiles hipótesis y especulaciones, el sábado (11 de mayo), Pablo Montenegro, requerido en el Brasil por delitos de narcotráfico e imposibilitado de escapar, se entregó a la Policía.

Con la entrega de Montenegro, en circunstancias todavía no reveladas, se cierra la primera parte de una historia que comenzó en la primera quincena de abril, cuando un matutino cochabambino hizo conocer un audio entre el ex comandante de la Policía Nacional, Rómulo Delgado, y el comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, Maximiliano Dávila, en el cual el primero sostiene que fue relevado de sus funciones por estar investigando a dos policías con base Santa Cruz por sus posibles relaciones con el narcotráfico. Inmediatamente después se sabría que eran el coronel Gonzalo Medina, al frente de la FELCC desde 2016, y el capital Fernando Moreira, quién junto a otras 17 personas, incluida una modelo cruceña, compartió varios días con Montenegro en las playas de la ciudad colombiana de Cartagena.

En esta primera parte, la oposición aprovechó la penetración del narcotráfico en la Policía -que como hemos señalado desde estas páginas requiere una urgente reforma institucional-, para levantar la hipótesis de la relación de esa red de narcotraficantes con el poder político. Es decir, el escándalo fue aprovechado para intentar volver a colocar en escena la matriz de opinión, hasta ahora sin los resultados esperados para la oposición, de la relación del gobierno con el narcotráfico, tal como se ha sostenido varias veces en todos estos catorce años. La detención del general René Sanabria en Panamá en 2011, en un operativo coordinado por la DEA, también es uno de los momentos en que EE.UU. y la oposición trabajaron intensamente en esa dirección.

La “Operación Montenegro” ha sido exitosa y le da puntos a una estrategia que de manera rápida el gobierno puso en marcha a través del Ministerio de Gobierno y la Policía Nacional, lo que debe ser destacado y más que compensa la confusión que se tuvo al principio, cuando se demoró en proceder a la detención de los policías Medina y Moreira.

Ahora empieza una segunda parte. Lo más probable es que Montenegro sea entregado pronto a la justicia del Brasil donde tiene orden de captura internacional. Pero ese tiempo corto de su permanencia en Bolivia debe servir para obtener la mayor información posible sobre la identidad de otros miembros de la red de narcotráfico, las rutas y las vías que se empleaban para sacar la droga del país, las instituciones que se usaron y los contactos en el exterior. Montenegro y Medina, quienes deben ser protegidos al máximo por las autoridades, disponen de mayor información para detectar si detrás de la “explosión” de este caso se encuentran o no organismos de inteligencia extranjeros que no han renunciado a su plan de enlodar la imagen del gobierno con temas de esta naturaleza.

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