mayo 27, 2019

Los Valores de los Doctorcitos


Por Francisco García-.


Cuando hablamos de doctorcitos, generalmente nos referimos a los señores de apellido galante y buen vestir, rodeados de títulos profesionales y reconocimientos, a quienes siempre hemos tenido en un pedestal. A lo largo de nuestra historia como país, los doctorcitos han estado en puestos muy importantes del gobierno. Ya sea como diputados, senadores o presidentes, los doctorcitos siempre nos han hecho creer que ellos son las personas “aptas” para dirigir Bolivia.

El día de hoy los doctorcitos, tras haber sido apartados del gobierno en 2006, hacen todos sus esfuerzos para volver al poder y eligen, de entre ellos, a su mejor paladín para conseguir tal fin. Este paladín es, por supuesto, don Carlos D. Mesa, quien se ha vuelto en el representante por excelencia de los valores que portan los doctorcitos.

En la carne y la mente de Mesa, los doctorcitos encuentran la versión más perfecta de ellos mismos, por eso gritan a todos los cielos que es él el candidato por el que debemos votar y que es él la persona apta para gobernar Bolivia. Como paladín de los doctorcitos, Mesa es consciente que se enfrentará a diferentes problemas y, como fiel representante de su clase, sabrá actuar “como corresponde”.

Muy bien, procederé ahora a narrar cómo se comporta.

Ante la acusación de haber vendido un departamento a un policía vinculado al narcotráfico, Mesa ha respondido esencialmente dos cosas. Por un lado, ha afirmado que él no sabía a quién vendió el departamento y, por el otro, ha dicho que él vendió el departamento debido a que su padre se lo pidió, como forma de evitar responsabilidades. Además, como garantía de lo dicho, Mesa demostró que el documento estaba firmado por su padre y no por él.

Tras decir esto, se demostró que el padre de Mesa, don José D. Mesa, falleció unos meses después de la realización de la venta. Aquí podemos asumir que, quizás, los papeles habían sido firmados por don José como una de sus últimas voluntades. Sin embargo, surge otra información demoledora. El padre de Carlos D. Mesa, don José D. Mesa, fue diagnosticado años antes de su muerte con Alzheimer, una enfermedad que genera pérdida de memoria. Por tal razón, el padre de Mesa quedó inhabilitado jurídicamente. Es decir, años antes de morir, el padre de Mesa estaba imposibilitado de firmar cualquier tipo de documento legal.

Vemos pues, que aquí quedan muchas dudas: si el padre de Mesa no podía firmar documentos, ¿por qué su firma está en el documento? ¿Cómo puede decir Mesa que su papá le ordenó vender si su padre estaba enfermo? ¿Mesa sería capaz de echarle la responsabilidad a su padre difunto? ¿Mesa decidió poner la firma de su difunto padre para cubrir el “negocio”? Y si no fue él, ¿cómo permitió que eso pasara?

Me cuesta creer que un hijo pueda insultar a su padre, ya difunto, responsabilizándolo de hacer negocios con narcotraficantes, sabiendo que estaba enfermo. No quiero pensar cómo apareció la firma en el documento, sería impensable que un hijo haga falsificar la firma de su padre muerto solo para ganar plata.

Pero después recuerdo que Carlos Mesa es un doctorcito y que ellos piensan así. Es más, no solo piensan, sino que actúan así y lo hacen tanto en lo privado como en lo público. Porque, para ellos, esa es la forma correcta de gobernar Bolivia, aprovechando toda “oportunidad”, aunque eso implique escupir en la cara a quienes estuvieron antes que nosotros. Y cuando me doy cuenta que son esos los valores de los doctorcitos, recién encuentro sentido a todo esto. Es más, lo encuentro hasta lógico, puesto que, ¿con qué valores pensaban que se gobernaba antes este país?

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