mayo 27, 2019

Rousseff acusa a Bolsonaro de poner a Brasil en sumisión ante EEUU

PORTO ALEGRE (Sputnik) — El presidente brasileño Jair Bolsonaro generó un vínculo de sometimiento con EEUU que menosprecia la soberanía de este país sudamericano, dijo en entrevista exclusiva con Sputnik la expresidenta Dilma Rousseff (2011-2016).

“Quedó claro que él (Bolsonaro) no es domesticable; históricamente los neofascistas no son domesticables, no tienen el chip de la moderación; no existe ese chip, no van a negociar”, dijo Rousseff ante una pregunta sobre su balance de los primeros meses del nuevo presidente.

Rousseff añadió que “creo que crearon un monstruo”.

La exmandataria y dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) describió un “proceso de golpe” que se inició con su destitución por el Congreso en 2016, acusada de “crimen de responsabilidad” por maquillar las cuentas públicas, y continuó con la elección de Bolsonaro.

“Todas las instituciones brasileñas se deshicieron (…) Hoy, la Cámara de Diputados se pelea con el Tribunal Supremo, el Supremo con la Fiscalía (…) Hay un proceso de debilitamiento institucional muy fuerte (que) no sabemos qué consecuencias podría tener, y no creo que los militares resuelvan el problema”, dijo.
Rousseff sostuvo que muchos en la centroderecha brasileña, “incluyendo a los medios de comunicación, el mercado y los militares”, creyeron que una vez elegido Bolsonaro “sería domesticable”.

Pero, Bolsonaro “no es gobernable” y “habla para un segmento, el top de ese segmento que le dio la elección; una parte de esa base social está siendo corroída, pero él habla para un 20 por ciento de ella”, dijo Rousseff.

Por otra parte se articula la “propuesta neoliberal”, encabezada por el ministro de Economía Paulo Guedes, que busca desregular por completo el mercado de trabajo, poner los recursos previsionales bajo la administración de los bancos y privatizar grandes empresas estatales, en particular la petrolera Petrobras, agregó.

“Petrobras es la séptima empresa de petróleo del mundo; no ves ninguna empresa estatal de petróleo del mundo -de las 20 mayores, 13 son estatales- que esté siendo vendida”, criticó.
Rousseff estimó que, luego de la reforma de las pensiones, el primer objetivo será privatizar Petrobras.

La expresidenta distinguió a los militares, que ocupan hoy varios ministerios e incluso la vicepresidencia y el sistema judicial que encabezó las investigaciones del caso Lava Jato, representado por el actual ministro de Justicia, Sérgio Moro.

En este escenario, hay quienes sostienen que los militares en el Gobierno serían el factor de moderación.

“Dentro de un manicomio quien está sin camisa de fuerza es moderado”, comentó Rousseff.

En cuanto al sector de Bolsonaro, liderado por el filósofo y astrólogo Olavo de Carvalho, Rousseff describió su discurso como “neofascista”.

Ellos dicen “que Brasil es un país sometido al comunismo, que hay que limpiar, que defender a las mujeres de la amenaza a la civilización y a la familia, que hay que matar a las personas en la calle sin derecho a la menor averiguación posterior (…) que está contra los gays, contra los negros, contra las tierras indígenas y contra el control de los gases de efecto invernadero”, sostuvo.
Los sectores neoliberales, militares y judiciales “creyeron que iban a poder retener esa composición neofascista (…) pero descubrieron que él (Bolsonaro) no es controlable; no consiguen de ninguna manera controlarlo”, apostilló.

Rousseff sostuvo que el país se encuentra en un “impasse”, justo en el “momento previo a un tsunami”.

La mayoría de los medios creen que ese tsunami podría ser la investigación en torno a las relaciones financieras del hijo del presidente, el senador Flávio Bolsonaro con las milicias, grupos paraestatales que controlan negocios ilegales en los barrios más humildes de muchas ciudades.

“Con el ascenso del grupo que sostiene a Bolsonaro y de él mismo al Gobierno de Brasil lo que se ve es una alineación sumisa, en algunas características hasta de menosprecio de la condición de soberanía del país”, dijo la expresidenta y dirigente del Partido de los Trabajadores (PT).

Rousseff reconoció que “es difícil decirlo, pero es así; que un jefe de Estado o alguien de alto rango se cuadre ante la bandera estadounidense es algo que nunca se había visto en Brasil, ni en los momentos de mayor alineamiento”.
La exmandataria subrayó que Bolsonaro modificó la tradición de política exterior de las últimas décadas e impulsada por el PT.

“La vuelta de esa sumisión” del Poder Ejecutivo es “completamente contraria a toda tradición que Brasil venía desarrollando en los últimos tiempos”, dijo.

Según la economista de profesión, detenida y torturada cuando era una joven guerrillera en la dictadura militar de Brasil (1964-1985), tanto su Gobierno como el de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) dejaron de dar la espalda a la región para priorizar la relación con los países latinoamericanos.

“Eso hizo que diéramos prioridad a América Latina y construyésemos varios órganos multilaterales; no solo fortalecimos y empoderamos el Mercosur y nuestra relación con Argentina, que es un socio estratégico en el hemisferio sur, sino que también creamos otros foros multilaterales, como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)”, ejemplificó la líder brasileña.

“Una de las cuestiones más importantes de nuestra gestión fue la construcción de los BRICS; una de las más graves consecuencias del Gobierno de Bolsonaro es no darse cuenta de que este grupo tenía un sentido crucial para el desarrollo de Brasil, para la mejora de las condiciones sociales y de vida, pero sobre todo porque era el reconocimiento de que son los países más poblados del mundo”, dijo Rousseff.

Para Rousseff los BRICS “tienen más características de RICS” en este momento porque Brasil “está quedándose atrás” a raíz de su política “absolutamente conservadora y alineada con EEUU”.

La economista y dirigente del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) criticó que la administración de Bolsonaro no considere al Banco de Desarrollo de los BRICS como un “instrumento de afirmación, de posibilidad de desarrollo, de mejora de las condiciones de vida del pueblo”.

En la misma línea, la exmandataria puso énfasis en la relevancia de BRICS en la escena regional e internacional.

“Es importante que se tenga claro lo que los BRICS representaron: la posibilidad de otras relaciones estratégicas, pues no solo dimos prioridad a Latinoamérica, también a África”, dijo.

Lula

Dilma Rousseff cree que el ex jefe de Estado Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) aún tiene margen para volver a liderar Brasil a mediano o largo plazo, a pesar de que está preso y se enfrenta a varios procesos judiciales.

“Esta opinión es exclusivamente mía, pero creo que ese plazo lo tiene”, comentó la líder izquierdista.
La que fuera sucesora de Lula en el Gobierno brasileño cree que el expresidente, de 73 años y preso desde abril de 2018 en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba (sur), se encuentra en buen estado de salud.

“A pesar de que lo metieron en la cárcel, todas las veces que lo vi estaba absolutamente en forma, muy bien físicamente”, dijo Rousseff, quien lo vio por el última vez el en marzo.

Michel Temer

No sentí nada (cuando fue detenido), no me parece relevante, Temer no existe; políticamente no tiene sentido (…) es un mediocre”, comentó la expresidenta en una entrevista exclusiva con Sputnik, en la que agregó que cree que los delitos de corrupción y blanqueo de dinero de los que está acusado no son tan graves como el rol que desempeñó en su destitución, que considera un “golpe”.

“No voy a hacer consideraciones sobre lo que Temer hizo o dejó de hacer, no soy juez. Creo que será juzgado por la Historia, por el papel que escogió desempeñar, un pésimo papel, el de traidor, pero no me traicionó a mí, traicionó a su país”, comentó la expresidenta.

“Tiene que responder por las consecuencias políticas y económicas que dejó para el país: es una visión muy pequeña pensar que Temer responde por los delitos de corrupción que eventualmente cometió, no es eso lo que importa”, añadió la exmandataria izquierdista.

Venezuela

“No creo que las Fuerzas Armadas brasileñas entren en un desatino y en una aventura de esas”, dijo Rousseff ante la pregunta sobre la posibilidad de que el actual Gobierno encabezado por Jair Bolsonaro se pliegue a una opción militar para resolver la crisis venezolana.

Rousseff analizó la composición actual del Gobierno de Bolsonaro para argumentar su respuesta.
“El Gobierno Bolsonaro está compuesto por tres grupos”, dijo Rousseff.

El grupo “de extrema derecha neofascista (…) integrado por el propio presidente y sus hijos, (el filósofo) Olavo de Carvalho y otros segmentos”, comentó.

Luego mencionó al “grupo militar, que entró en una situación bastante difícil, porque hay ciertas características del Gobierno que llevarán necesariamente desgaste a las Fuerzas Armadas si no hay una forma de civilizar a este Gobierno”.

Y, por último, “está el grupo neoliberal de (el ministro de Economía) Paulo Guedes y compañía y están los medios de comunicación, que fingen que no participaron, pero participaron en este proceso”, criticó.

La exmandataria juzga muy difícil “una unidad (de estos sectores) en el sentido de promover una intervención en Venezuela”.

Rousseff agregó que la administración de Bolsonaro “puede hasta cerrar los ojos ante las guerras híbridas, porque en realidad EEUU ya está haciendo una guerra híbrida contra Venezuela (apagones, bloqueo comercial), que tiene el objetivo claro de perjudicar a la población y esperar que se rebele”, describió.
La dirigente también reconoció que existe “todo un proceso de articulación con la extrema derecha venezolana, con los paramilitares de Venezuela, convirtiendo la situación en extremadamente difícil”.

Pero Rousseff consideró más determinante la situación de paz de América Latina desde hace “más de 150 años” y el hecho de que Brasil no se haya involucrado en ningún conflicto armado.

“Es importante destacar que en nuestra Constitución hay algunos principios que deben respetarse, como el de la no intervención y respeto a la soberanía de otros países”, añadió.

La expresidenta, interrogada sobre su opinión del Gobierno de Nicolás Maduro, se negó a entrar en el tema y solo comentó que la administración venezolana “apenas resiste (…) un proceso de inmenso cerco”.
“No cabe que hagamos análisis del Gobierno de Maduro para justificar intervenciones, porque esa es una cuestión de los venezolanos, pero creo que cualquier posición correcta hacia Venezuela parte del principio del diálogo”, sostuvo.

Sin embargo, se manifestó escéptica sobre una solución a corto plazo.

“La luz al final del túnel es como si se estuviese apagando, porque no creo que el Gobierno (del presidente estadounidense Donald) Trump tenga interés en contener esa intervención”, afirmó.

Rousseff circunscribió el interés de Washington en Venezuela a la cuestión del petróleo.

“Nadie en su sana conciencia, Rusia, China, la propia Europa (aunque Europa creo que vacila) pero Rusia y China está claro que no permitirán de ninguna manera una intervención, porque sabemos cómo empieza una intervención; lo vimos en Irak, en Afganistán; vimos lo que hicieron en Siria. Si alguien defiende una Siria en América Latina está loco”, dijo Rousseff.
La expresidenta brasileña distinguió diferencias en torno a este tema dentro del propio Gobierno de EEUU, donde no solo cuentan los “halcones”.

“Hay cuestiones geopolíticas que serán complicadas y creo que muchos se lo pensarán muchas veces antes de entrar en una aventura de esas”, concluyó.

Medio Oriente

“Al proponer el traslado de la embajada a Jerusalén (Bolsonaro) hizo extremadamente complicada la relación económica y comercial de Brasil con los países de Oriente Medio”, afirmó Rousseff.

La exmandataria agregó que el actual presidente, “además de cometer barbaridades en la relación diplomática, dispara al pie del país en todas las oportunidades que se le presentan, o sea destruye nuestras asociaciones comerciales, compromete nuestros acuerdos económicos; no entiende de la importancia de la geopolítica”.
Con la promesa de muda de la embajada Bolsonaro “rompió” con el rumbo trazado por anteriores gobiernos brasileños respecto de Oriente Medio.

La exmandataria recordó que ella y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011) plantearon tradicionalmente ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas “el reconocimiento de que era necesario que hubiese dos estados: el Estado palestino y el Estado israelí” para lograr la paz.

“Jamás aceptamos cualquier política belicista y defendimos siempre la paz en Medio Oriente basada en el reconocimiento de los dos estados”, añadió.

Ecuador, Assange y Correa

La orden del Gobierno de Ecuador de retirar el estatuto de asilado al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, fue lamentable, dijo la expresidenta de Brasil.

“Me parece un absurdo lo que han hecho con Assange (…) Creo que es uno de los gestos más lamentables que un Gobierno practicó con un ciudadano del mundo”, aseveró Rousseff.
“Tenemos que estar contra lo que han hecho con Assange”, enfatizó Rousseff a Sputnik.

“Están practicando una persecución con el expresidente Rafael Correa, lo que también me parece lamentable; esa cuestión del “lawfare” (guerra jurídica), del uso de la acusación jurídica como forma de destruir políticamente al adversario está popularizada aquí en América Latina”, dijo.

Rousseff, dirigente del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), comentó que ese proceso ya fue aplicado contra otros exmandatarios de izquierda.

“Lo hicieron con el expresidente (brasileño Luiz Inácio) Lula (da Silva, 2003-2011), con (al exmandataria argentina) Cristina (Fernández de) Kirchner (2007-2015), con varias personas del PT, incluso conmigo”, explicó.

Elecciones en Argentina

“Una victoria de Cristina Kirchner en Argentina para nosotros aquí en Brasil sería una luz en el medio del túnel; no en el final, en la mitad, porque el final para nosotros tiene que ser el regreso de un Gobierno popular a Brasil, pero la mitad del túnel es importante, y Argentina para nosotros sin ninguna duda será una luz a mitad del túnel”, dijo Rousseff.

Rousseff, dirigente del izquierdista Partido de los Trabajadores, calificó de “gravísima” la situación económica de Argentina, que el año pasado se vio obligada a renegociar un préstamo por más de 56.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y se encuentra sumida en la recesión, con elevada inflación y depreciación de la moneda.
“Jamás pensé que nuevamente vería a un país de América Latina sometido a las reglas del FMI, que esas reglas al ser aplicadas llevaban a la debacle, a la destrucción, al desmantelamiento del país”, dijo Rousseff.

La expresidenta brasileña elogió los esfuerzos de Fernández y de su antecesor y marido Néstor Kirchner (2003-2007) para reducir el peso del endeudamiento y negociar condiciones más favorables para pagarlo.

“Cuando a principios del siglo XXI hubo esa situación terrible vi que la salida del FMI fue ampliar la deuda argentina y hacerla impagable, lo que llevó a una absoluta parálisis política, y a una imposibilidad de pagar la deuda en esas condiciones”, comentó.

La líder brasileña observó que “a partir de la llegada de los Kirchner, de Néstor Kirchner, hay una renegociación de la deuda; más del 80 o 90% de la deuda argentina fue negociada por los Kirchner, consiguieron definir un perfil de pago de largo plazo, que no cargase mucho la economía”.

Sin embargo, un pequeño porcentaje de bonos quedó en manos de tenedores especuladores, conocidos como “fondos buitre”.
“Yo vi a la presidenta Cristina luchando para destruir la posibilidad de que eses fondos buitre, que son simplemente especuladores, rehicieran toda la negociación de la deuda argentina; la vi luchando para tener reservas, para no llevar a Argentina a endeudarse, para garantizar condiciones de vida para su pueblo”, dijo.

Rousseff criticó al actual mandatario Mauricio Macri pues “volvió a endeudarse y la deuda no es pagable; ha puesto a Argentina de nuevo en un callejón sin salida”, sostuvo.

Estas condiciones, para Rousseff, generan posibilidades de que su exhomóloga regrese al Gobierno.

“Creo que tiene toda la capacidad de luchar por su país”, concluyó.

Sanciones económicas

“La política de sanciones me parece un absurdo”, dijo Rousseff ante una pregunta sobre las penalizaciones impuestas a países como Cuba o Rusia.

La expresidente agregó que “no son efectivas, además de ser injustas, inhumanas y poco civilizadas; los bloqueos son un ejemplo de eso”.
La exmandataria, puso el ejemplo de Cuba y Rusia como destinatarias de sanciones y bloqueos económicos.

“Voy a hablar de un país que sufrió mucho con esa política: Cuba. Y Cuba sigue siendo Cuba, la Cuba que ellos combatían siempre desde los años 60… ¿Eso llevó a algún sitio? No. ¿Sabe adónde llevó? Al empobrecimiento del pueblo cubano solamente”, comentó la política y economista del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).

Por otra parte, Rousseff valoró el esfuerzo que hizo Rusia desde el final de la Guerra Fría (1947-1991) y la disolución de la Unión Soviética.

“Es visible que hay una nueva Rusia que emergió tras la caída del Muro de Berlín; después de la caída del muro ellos (EEUU) apostaban a que Rusia no se levantaría, y hoy tienes una Rusia que se levantó”, dijo.


Lee la transcripción de la entrevista completa de la entrevista aquí

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