febrero 23, 2020

La fuerzas nacional-populares hacia las elecciones en Bolivia


Por Eduardo Paz Rada * -.


La firma de un acuerdo político entre la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), con una larga trayectoria de lucha desde la segunda mitad del siglo veinte, y la Federaciones de Cocaleros del Chapare de Cochabamba, el bastión más importante de resistencia a los gobiernos neoliberales y plataforma para el despegue del liderazgo sindical y político de Evo Morales desde fines del pasado siglo, para defender y profundizar el proceso revolucionario de transformaciones estructurales, representa la señal más nítida del curso del proceso electoral boliviano porque se trata de dos fuerzas estratégicas en la economía y el territorio nacional.

Si a ello se agrega que la gigantesca y pujante población popular de la ciudad de El Alto, epicentro del levantamiento popular de octubre de 2003 que infringió una tremenda derrota a los partidos conservadores y neoliberales encabezados por el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y su Vicepresidente Carlos Mesa Gisbert, que a través de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) y la Central Obrera Regional (COR) se han pronunciado en respaldo a la reelección de Morales, las posibilidades de un repunte de la oposición es muy débil.

Y cuando solamente faltan cinco meses para la realización de las elecciones nacionales en Bolivia, la decisión de la Central Obrera Boliviana y la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM), que agrupa a los movimientos sociales y populares constituidos por campesinos, indígenas, juntas vecinales, interculturales y mujeres de todas las regiones del país define las tendencias sobre las posibilidades de triunfo del actual presidente Evo Morales Ayma para un nuevo mandato presidencial (1920-1925).
La propuesta programática del Movimiento Al Socialismo (MAS), denominada Agenda Patriótica del Bicentenario 20-25, se define en torno a consolidar la soberanía en todos sus aspectos de la vida nacional e implementar un proceso de industrialización petrolera, minera y energética con la participación y el control popular.

Asimismo, en profundizar los avances económicos, políticos, sociales y culturales que han generado un cambio trascendental en el país con un crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) de 5% en los trece años de gobierno y una política de redistribución de la riqueza con resultados que han logrado la disminución de la pobreza del más del 60% al 35%, así como otros logros fundamentales en la integración nacional y la industrialización.

La base de estos logros ha estado en la nacionalización de los recursos naturales estratégicos, principalmente los hidrocarburos el 1 de mayo de 2006, y la recuperación de las empresas estatales enajenadas en los años ochenta y noventa, con lo cual los excedentes de riqueza han permitido implementar un plan de desarrollo autónomo con el impulso y fortalecimiento del mercado interno y la consolidación de un Estado Nacional ampliado como articulador de las clases sociales subalternas, convertidas en sujeto histórico y actoras fundamentales del proceso.

Estas fuerzas nacional-populares, de fuerte convicción nacionalista y antimperialista, se han manifestado por ahondar y garantizar la continuidad del proceso de cambio con acciones más decididas para el control estatal en los campos de la minería, los hidrocarburos, la banca y el comercio exterior.


* Sociólogo boliviano y docente de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.

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