agosto 22, 2019

Los defectos del dictamen del Tribunal de la Naturaleza


Por Carla Espósito Guevara *-.


La primera semana de mayo, el Tribual de la Naturaleza conformado por ilustres personalidades de la sociedad civil internacional, “falló” contra el gobierno de Bolivia en una sentencia aplaudida por varios sectores. Habría mucho que decir sobre esta sentencia, sin embargo, me remitiré a hacer dos observaciones fundamentales.

Considero que adolece de dos serios problemas. El primero, es que retrocede y borra de un plumazo, casi 30 años de cuerdos mundiales sobre Desarrollo Sostenible y regresa a los orígenes de esa discusión. La primera Declaración de la ONU sobre el medio ambiente es la de Estocolmo del 1972, es un hermoso documento de 7 puntos y 26 principios que llamaba a los países a tomar conciencia sobre el deterioro de naturaleza la naturaleza, a poner fin a las sustancias tóxicas a evitar la contaminación de los mares y, por primera vez, recomienda, no ordena, a los países introducir el tema de medio ambiente en sus marcos jurídicos.

Sin embargo, esta Declaración, pese a su evidente acierto, fue objeto de duras críticas y estas vinieron justamente del gobierno de Indira Gandhi, quien observó que no tomaba en cuenta las necesidades económicas y sociales de los países en desarrollo para salir de la pobreza. Es así como estas tres dimensiones (economías, sociales y ambientales) se introducen en la discusión sobre medio ambiente y a partir de ellas se acuña el concepto de desarrollo sostenible en el Informe Brundtland (1987).

A partir de entonces, los acuerdos mundiales sobre desarrollo sostenible establecen que los estados deben buscar un equilibrio, entre las tres dimensiones, cosa que reconozco, es ciertamente difícil. Considero entonces, que el Fallo del Tribunal de la Naturaleza, adolece del mismo problema del que padecía la Declaración de Estocolmo, es decir, aislar los problemas medio ambientales de los complejos temas económicos y sociales del desarrollo en que estos están inmersos, y no es que abogue por el concepto tradicional del desarrollo, lo que quiero decir, es que el tema es más complejo que la simplicidad con la que el Tribunal lo presenta.

El reconocimiento de las necesidades económicas y sociales de los países en el contexto de las discusiones sobre desarrollo sostenible y medio ambiente, es una conquista de los países del tercer mundo, que fue a contramarcha de la visión de los países Europeos principalmente, quienes querían proteger la naturaleza sin tomar en cuenta otras consideraciones sociales o económicas propias de los países pobres. Creo que esa es una conquista que no debe ser abandonada, por eso, instruirle a un país, que básicamente vive de la economía del gas, pues de ella depende la alimentación, educación y salud de su población, así como los precios privilegiados de gas domiciliario y combustible, que abandone toda actividad de exploración gasífera, es sinónimo de decirle que desmonte su economía cuando no tiene un sustituto a mediano plazo.

El segundo problema, es que el único tema social que el Tribunal aborda refiere a los derechos indígenas. Literalmente inicia su sentencia de esta forma: “El Tribunal concluye que Estado Plurinacional de Bolivia ha violado los derechos de la naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas como defensores de la Madre Tierra”. La dificultad con esta forma de ver a los indígenas es que promueven la imagen del “indígena ecológico”, propia del multiculturalismo. Sobre este último tema existen hermosos trabajos de investigación, particularmente el libro de Astrid Ulloa: “La construcción del nativo Ecológico”, donde realiza una crítica a esta construcción de occidente que sitúa siempre al otro indígena en el nicho natural en línea con la eco gobernabilidad global que, paradójicamente crea nuevas formas de desigualdad y relaciones de poder que se esconden en un discurso políticamente correcto.

En efecto, toda actividad económica hace un daño a la naturaleza. No existe actividad económica humana sobre la faz de la tierra que no lo haga. Por eso el tema es más complejo de cómo se presenta y debe verse en todas sus dimensiones. Quizás una de las tareas de ese tipo de tribunal debería ser recomendar (no ordenar) a los países crear formas equitativas de distribución de los excedentes generados por la explotación económica.

Segundo, proponer la aplicación de medidas ambientales de reparación y mitigación de los daños ambientales, cosa que no ocurre con la explotación agroindustrial, por ejemplo, organizada por privados que crea beneficios concentrados, no repone los daños ambientales, deforesta a gran velocidad y fomenta el monocultivo, que es la peor forma de cultivo. En tercer lugar, exigir el trabajo en conjunto entre los ministerios de economía y medio ambiente. Un error fundamental que empeoró la situación ambiental en Bolivia, fue separar estos ministerios que antiguamente trabajaban en uno solo: el de Desarrollo Sostenible. Esto aisló las actividades ambientales de las sociales y económicas y las consecuencias son las que tenemos actualmente.


* Socióloga.

Be the first to comment

Leave a Reply

%d bloggers like this: