junio 17, 2019

Brasil, crónica de una crisis anunciada


Por Miguel Ángel Marañón Urquidi * -.


Ya en 2015 cuando en Argentina asumió la presidencia Macri, la corriente económica neoliberal anunciaba al mundo el inicio de la nueva etapa en la economía de la región, cuatro años después este país pelea el puesto de la peor economía de Latinoamérica, y paralelamente en Brasil inicia la gestión otro presidente neoliberal, Jair Bolsonaro, polémico exmilitar que profesa un liberalismo tan radical que ronda los límites de un fascismo.

A poco más de 100 días del gobierno de Bolsonaro, los datos económicos del gigante sudamericano empiezan a deteriorarse, al igual que en Argentina, iniciaron reduciendo el porcentaje de incremento salarial (enero de 2019), medida que en una primera instancia fue aplaudida por el empresariado privado, pero esta reducción solo era el principio para la implementación de un plan de privatización de las empresas estatales más importantes del Brasil. La privatización ocasiona que el gobierno brasilero tenga menos ingresos, y cuando esto sucede solo le queda tres alternativas para igualar los gastos, recurrir a los ahorros internos (reducción de las reservas internacionales), solicitar créditos a organismos como el FMI y/o Banco Mundial y la última dejar de pagar obligaciones que antes atendía el Estado.

Bolsonaro en estos primeros 100 días eligió reducir las obligaciones del Estado, disminuyo el gasto de educación en más del 30%, es decir que el nivel secundario y universidades se ven afectados, ocasionando multitudinarias protestas, a esto el gobierno indico que el pago de luz, agua y otros servicios debían ser cubiertos por los beneficiarios, es decir por los estudiantes y universitarios, esto significa un encarecimiento de la educación superior, algunos analistas indican que todo esto tiene un contenido ideológico ya que al encarecer la educación y restringirlo a sectores populares ocasiona que se incremente la mano de obra barata y de este modo ser un atractivo para las inversiones internacionales.

En cuanto a las tarifas de los servicios básicos (luz, agua, gas y otros) se incrementaron en más del 20%, ya que estos al estar en manos de privados mueven sus tarifas de acuerdo a los precios internacionales, el nivel de desocupación supero el 11%, la inflación a abril de 2019 llego a 4,94%, la proyección de crecimiento se redujo de 2,53 a 1,7% (de acuerdo a las proyecciones del FMI) y algunos expertos indican que el crecimiento del Brasil para el 2019 será negativo.

El fracaso de la aplicación del modelo económico neoliberal en Latinoamérica radica en poner en segundo plano las metas sociales que toda economía debería tener como prioridad, el dejar la economía en manos privadas donde el Estado solo funciona como gendarme ocasiona una centralización de las utilidades en pocas manos, incrementa la desigualdad económica y social.

En el ámbito financiero internacional la coyuntura juega en contra de Argentina, Brasil y todo país que aplica el liberalismo económico, ya que uno de los principales compradores (EE.UU.) cierra sus mercados reduciendo las importaciones de estos, y al mismo tiempo incrementa la tasa de interés para los capitales que inviertan en EE.UU. ocasionando que los principales inversionistas coloquen sus capitales en bancos americanos ignorando a Latinoamérica, defraudando las expectativas de los gobiernos neoliberales.

* Economista.

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