diciembre 15, 2019

Elecciones en Guatemala: entre la corrupción y los reclamos por justicia

Por Nery Chaves García y Selvin Torres -.


Todas las propuestas electorales con cierta chance en Guatemala son neoliberales, de derecha y están vinculadas con la corrupción.


La corrupción se constituye en el centro del debate político electoral en Guatemala. Lejos de la preocupante situación de desigualdad, pobreza y criminalidad, los reclamos por justicia acaparan la discusión en una Guatemala que parece estar gobernada por élites arraigadas el capital y en el sistema judicial como instrumentos políticos. No Fue hasta la captura de Mario Estrada en Estados Unidos -por vinculaciones con el Cartel de Sinaloa- y la sentencia de la Corte de Constitucionalidad que dejara por fuera a Zury Ríos y Thelma Aldana que las elecciones tocaron su pico más alto: el camino quedó libre para Sandra Torres y la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE). Así, Guatemala se convirtió en un nuevo escenario de lawfare en la región.

Sandra Torres, en esta ocasión, se tornó el continuum político que precedió a la Administración del outsider Jimmy Morales. Ella, si bien es reconocida por una serie de programas sociales impulsados cuando fue primera dama en durante el Gobierno de Álvaro Colom, también arrastra una serie de cuestionamientos por corrupción, vínculos con el narcotráfico –entre ellos, con Mario Estrada, parte de la gestión Colom- y también por su política clientelar de políticas sociales que apuestan por el asistencialismo (además de su apuesta política por el neoliberalismo). Así, el balotaje pareciera inclinarse al mantenimiento de las propuestas neoliberales en Guatemala, pues todo apunta a una segunda ronda electoral entre Sandra Torres y Alejandro Giammattei o Álvaro Arzú; es decir, un escenario abierto pero que no representa una posibilidad de cambio para Guatemala.

El panorama electoral, según las encuestas, y posibles escenarios
Una de las últimas encuestas electorales presentada por la Fundación Libertad y Desarrollo y elaborada por CID Gallup, presenta a Sandra Torres como la candidata que encabeza la intención de voto con un 22,6%, seguida de Alejandro Giammattei, con un 11,6%, y Roberto Arzú, con 9,2%. La diferencia entre Giammattei y Arzú no supera el margen de error del 2,8%.[1]

El 13 de junio Prensa Libre presentó una medición de intención de votos a través de la empresa ProDatos en la que destaca que el 48% de las personas encuestadas aún no toma una decisión sobre su voto del próximo domingo. La encuesta fue realizada entre el 27 de mayo y el 5 de junio, luego de la salida de la contienda electoral de Thelma Aldana y Zury Ríos, así como de la captura en Estados Unidos del candidato presidencial Mario Estrada (UCN) -por presuntos vínculos con el cartel de Sinaloa para financiar su campaña política- y el asesinato de otras candidatas: esto último plantea una nueva intervención de la DEA en elecciones presidenciales extranjeras.[2]

La encuesta de Prodatos arroja similares posiciones a la elaborada por CID Gallup. En primera posición se encuentra Sandra Torres con 20,2%, le sigue Alejandro Giammattei con 14,4% y Edmond Mulet, con 8,5%. En cuarto y quinto lugar se encuentran Roberto Arzú, con 8%, y Thelma Cabrera con 7,6% de intención de voto. El tercer, cuarto y quinto lugar presentan una mínima diferencia y podrían constituir un empate técnico de un margen de error del 2,8%[3].

Las elecciones del próximo domingo 16 de junio se enmarcan en una incertidumbre del rumbo de país, así como el desgaste del actual Gobierno de Jimmy Morales. La disputa por el poder en Guatemala está en juego: las élites político-económicas buscan alinearse por la vía electoral y retroceder los pocos avances resultados de las reformas de los últimos años. Con este panorama, resulta complejo discernir en posibles escenarios, pero todo apunta a que será Sandra Torres la vencedora en una segunda ronda electoral, pues probablemente no alcance el porcentaje mínimo para su elección en la primera. El candidato que disputará la presidencia a Sandra Torres parece consolidarse en Giammattei; sin embargo, este panorama tampoco es claro.

En términos generales, parece que en Guatemala aún no se consolidan opciones políticas que puedan traer consigo un cambio. El Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), de Thelma Cabrera, lleva consigo una agenda radical en una sociedad profundamente racista, misógina y colonial que no sólo demuestra la fuerza del campesinado y la población indígena sino la existencia de distintas visiones de mundo que disputan electoralmente el poder. Es importante mencionar que la izquierda, al igual que en otros países, sigue dispersa y no logra consolidar una candidatura y/o programa político que pueda aglutinar las distintas visiones desde la izquierda. Alrededor de cinco fórmulas presidenciales se nombran de izquierda: Unidad Revolucionaria Nacional, Movimiento Político WINAQ, Convergencia, Libre Encuentro por Guatemala y MLP.

Sobre ello, Luis Solano, analista guatemalteco, señala como desafío inmediato de la izquierda: “(…) el construir un instrumento político más allá de la simple participación en procesos electorales. Un instrumento que dé respuesta, a través de un programa político, a las grandes necesidades creadas por esos modelos injustos, excluyentes, racistas y desiguales (…) va más allá de una lucha contra la corrupción que considere las complejas causas que las originan. Implica el fortalecimiento ideológico para contrarrestar la fuerza y el poder de esa macroestructura criminal que está fracturando, fraccionando y contraponiendo a esa base social, el verdadero asidero de la lucha de la izquierda”.[4] Trascender la discusión respecto a la corrupción desde una óptica neoliberal y se centre en el núcleo de poder que coopta el Estado guatemalteco vendría a constituirse como una de las tareas de la izquierda, sobre todo en un contexto en el que lo judicial se constituye en una nueva herramienta para el mantenimiento de la correlación de fuerzas hegemónicas.

Las fuerzas políticas en la contienda electoral
El espectro político-electoral en Guatemala para estas elecciones va desde la extrema derecha conservadora, católica y neopentecostal, hasta partidos de base indígena y campesina. Con Aldana fuera de la contienda, Sandra Torres, de la UNE, se consolida en el primer lugar. Sobre Torres pesan una serie de denuncias de corrupción por 20 millones no declarados al fisco, financiamiento ilícito de su campaña electoral anterior –contra Jimmy Morales en 2015- y vinculaciones con el narcotráfico. También es conocida por el impulso de programas sociales cuando su esposo –Álvaro Colom- gobernaba; sin embargo, éstos eran de corte asistencialista, no estructurales.

Alejandro Giammattei, del Partido Vamos, es el segundo en la intención de voto. El político ultraconservador ha participado en cuatro procesos electorales distintos, acompañado de personas polémicas acusadas por corrupción, violencia y narcotráfico (como Ingmar Iten, señalado como traficante de influencias por la CICIG y el Ministerio Público, Francisco Ortega Menaldo, militar y actor fundamental en la corrupción aduanera, entre otros). Además, Giammattei fue señalado como cómplice de la masacre de Pavón, en la que fueron asesinadas siete personas privadas de libertad en un contexto en el que, según la CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala) y el Ministerio Público, operaba una organización criminal que ejecutaba extrajudicialmente.[5] El candidato de Vamos fue puesto en libertad luego de que el juez a cargo estableciera que las pruebas en su contra no eran suficientes.

Roberto Arzú es el tercer candidato según la intención de voto. El hijo del expresidente y alcalde capitalino, Álvaro Arzú y hermano de Álvaro Arzú Escobar, actual presidente del Congreso guatemalteco, no tiene carrera política. Sin embargo, la cercanía de éste con la presidencia del Congreso genera sospechas de que éste sea el candidato preferido de Jimmy Morales y el Pacto de Corruptos -como se conoce a la alianza que emprendió la cruzada contra la CICIG. Además, la alianza que lo candidatea, Partido Avanzada Nacional (PAN) y Podemos, llevan a las diputaciones un importante contingente del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) fundado por el exdictador Ríos Montt.[6] Además, al igual que los dos anteriores, es un férreo opositor de la CICIG.

Sin duda, una de las mayores novedades de estas elecciones es la participación del Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), instrumento político del Comité de Desarrollo Campesino (Codeca). El Comité es un movimiento campesino e indígena que recoge demandas populares y busca implementar un proyecto incluyente para los sectores históricamente excluidos. En sus inicios, Codeca no buscó la participación electoral, pero fue tras la crisis desatada por el “Caso La Línea” que cambió la dirección política. La principal propuesta del MLP corresponde a la construcción de un Estado Plurinacional e impulsar el Buen Vivir,[7] además de la nacionalización de los bienes y servicios privatizados, la recuperación de tierras y territorios despojados, la lucha contra la corrupción y el retiro del antejuicio del presidente y demás funcionarios públicos. El MLP, de la mano de su candidata presidencial, Thelma Cabrera, mujer maya mam del departamento de Retalhuleu, ha logrado visibilizarse en las últimas semanas y, con ello, aglutinar a una parte del electorado izquierdista. Dicho electorado tiene varias opciones en esta ocasión: seis candidaturas se posicionan desde un paradigma progresista y/o de izquierda.

No es la primera vez que una mujer indígena se postula como candidata a la Presidencia de Guatemala. Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz en 1992, participó en las elecciones del 2007 y 2011. Sin tener mucho apoyo quedó en séptima y sexta posición, respectivamente, al no superar el 4%. Tal panorama podría repetirse en la actual contienda electoral en tanto el contexto es una historia ya conocida: izquierdas fragmentadas, sin poder concentrar su electorado.

Lo judicial en lo electoral
La corrupción y, por tanto, la lucha contra ella ha sido central en la cuestión política de Guatemala; acaparó las discusiones políticas desde que salió a la luz pública el “Caso La Línea”, que provocó la renuncia y privación de libertad del entonces presidente Otto Pérez Molina[8] y la vicepresidenta Roxana Baldetti. El caso dejó al descubierto una serie de aparatos paraestatales que gobiernan Guatemala; aparatos que se encuentran anclados a los gobiernos militares de los años 60 y que provocaron el impulso de una institución como la CICIG desde 2006.

El caso contra Molina y una serie de investigaciones que cuestionaron la elección de Jimmy Morales en 2015 -debido al financiamiento electoral ilícito de su campaña- pusieron en el ojo del huracán a la CICIG provocando su expulsión en 2019 -antes de que cumpliera su mandato en septiembre del mismo año- por parte del presidente Morales. Según Jimmy Morales, la CICIG: “puso en riesgo al orden público, la gobernabilidad y la soberanía del Estado de Guatemala”[9]. En realidad, la Comisión, encabezada por Iván Velázquez, puso en riesgo a las élites político-económicas que gobiernan el país centroamericano a través de mafias que se enriquecen por la corrupción y engaño al fisco. Ello provocó la consolidación del llamado “Pacto de Corruptos”. Claro está que la CICIG no pretende una transformación respecto al neoliberalismo imperante en Guatemala: la lucha contra la corrupción responde al paradigma político hegemónico en la región.

A pesar de su importante labor respecto a la corrupción, la CICIG no fortaleció el aparato judicial guatemalteco y, tampoco, al Estado.[10] Según el diagnóstico del Sistema Integrado de Justicia (SIG), iniciativa promovida por la CICIG, Guatemala retrocedió diez años en la lucha contra la corrupción: luego de 2015, el índice de impunidad alcanzó su punto más bajo, con 92,40%, mientras que en el 2018 la impunidad fue de 97,61%.[11] Dicha cuestión quedó al descubierto cuando la Corte de Constitucionalidad decidió excluir de las elecciones a Thelma Aldana, del Movimiento Semilla, y a Zury Ríos, del Partido Valor.[12] Aldana representaba una amenaza directa para la elección de Sandra Torres de la UNE -y el status quo- en virtud del amplio apoyo popular del que gozaba debido a su rol preponderante al mando del MP y liderando los casos de corrupción a partir del 2015.

Así el camino quedó despejado para la UNE y Sandra Torres, una política ampliamente cuestionada por corrupción y vínculos con el narcotráfico –entre ellos, Mario Estada-.[13] Posiblemente, el desenlace electoral sea una segunda ronda el 11 de agosto entre Torres de la UNE –Partido que, además, forma parte del Pacto de Corruptos- y Alejandro Giammattei o Roberto Arzú –ambos empatados técnicamente en las encuestas-. Al fin de cuentas, todas son propuestas neoliberales, de derecha y antiCICIG,lo cual se traduciría en el mantenimiento de las estructuras paraestatales que se enriquecen a través de la corrupción desde los gobiernos militares.

Sobre esto, vale la pena cuestionarse respecto a los fines de la lucha contra la corrupción. ¿Quiénes pueden, realmente, ser cuestionados (as) y judicializados (as)? O ¿cuáles son los intereses y repercusiones de la guerra emprendida contra la corrupción? Todo parece indicar que lo judicial se constituye en una nueva arena de disputa política: para el caso guatemalteco, la CICIG se convirtió en un problema cuando empezó a develar las redes de poder estatales –y paraestatales- que gobiernan ese país desde el conflicto armado. Por lo tanto, ¿a quién o quiénes beneficia la bandera anticorrupción?

[1] Ver: https://www.fundacionlibertad.com/articulo/ultima-encuesta-electoral-junio-2019

[2] Ver: https://nomada.gt/pais/entender-la-politica/mirador-hacia-el-abismo-estrada-ucn-su-oferta-a-los-narcos-y-sus-ganas-de-matar-a-thelma-y-a-zury/

[3]Ver: https://www.prensalibre.com/guatemala/politica/panorama-electoral-casi-la-mitad-de-la-poblacion-no-ha-definido-plenamente-su-voto/

[4] Ver: “Las izquierdas guatemaltecas ante el proceso electoral 2019”, de Rosa Luxemburg Stiftung, oficina regional de México, Centroamérica y Cuba.

[5] Ver: https://nomada.gt/pais/elecciones-2019/giammattei-20-anos-de-candidato-y-una-coleccion-de-criminales-cerca-suyo/

[6] Ver: https://nomada.gt/pais/elecciones-2019/el-frg-se-recicla-en-podemos-une-humanista-valor-y-unionista/

[7] Ver: https://www.plazapublica.com.gt/content/thelma-cabrera-la-lideresa-que-quiere-cambiar-el-sistema-desde-dentro?fbclid=IwAR1VY0uoTWlx7HK_H1U0yWSqFzxXxnAal6bg5aQbe44erINldY-B_1B_G-4

[8] Ver: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150903_renuncia_perez_molina_guatemala_corrupcion_aw

[9] Ver: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46790805

[10] Ver: https://www.celag.org/injerencia-judicial-e-impunidad-en-colombia-y-guatemala/

[11]Ver: https://elperiodico.com.gt/nacion/2019/06/07/guatemala-retrocedio-diez-anos-en-la-lucha-contra-la-corrupcion/

[12] Ver: https://nomada.gt/pais/entender-la-politica/asi-se-despejo-el-camino-electoral-para-sandra-torres/

[13] Ver: https://nomada.gt/pais/entender-la-politica/mirador-hacia-el-abismo-estrada-ucn-su-oferta-a-los-narcos-y-sus-ganas-de-matar-a-thelma-y-a-zury/

Be the first to comment

Leave a Reply

%d bloggers like this: