septiembre 22, 2019

Los históricos y estrechos vínculos de dependencia de Carlos de Mesa con EEUU

La Paz (ABI, CAMBIO).- El candidato de Comunidad Ciudadana (CC), Carlos de Mesa, mantuvo estrechos vínculos de dependencia con el gobierno de Estados Unidos (EEUU) cuando era Vicepresidente y Presidente de la República. En la actualidad, insiste en la «reanudación plena de relaciones diplomáticas» porque Bolivia, según el ex mandatario es un país «pequeño».

«Es un despropósito el mantener una casi ruptura con la primera potencia del mundo. ¿Dónde se ha visto una relación internacional de un país pequeño como Bolivia en el que si eres mi enemigo ideológico no te doy ninguna opción de comerciar conmigo?», justificó De Mesa en una entrevista con radio El Deber.

En marzo de 2003, según el periódico El País, De Mesa recibió, en su calidad de Vicepresidente, información de la Embajada de Estados Unidos referida a un plan de golpe de Estado y otro para asesinar a líderes del partido Movimiento Al Socialismo (MAS), entre ellos Evo Morales.

El 14 de octubre de ese mismo año, narró que a nombre del Departamento de Estado, Peter De Shazo lo llamó para decirle que EEUU «no apoyaría, bajo ninguna circunstancia, un eventual Gobierno presidido por mí». La cita se encuentra en página web carlosdmesa.com bajo el título «Octubre de 2003. Lo que realmente ocurrió».

Dos días después, sostuvo una reunión en su residencia con el embajador de EEUU, David Greenlee. Al día siguiente cerca al mediodía, antes de la renuncia de Goni, el Departamento de Estado de la Casa Blanca le dio el sí para que asuma la presidencia de Bolivia.

«El viernes 17 a mediodía, volví a recibir una llamada del Departamento de Estado. Otra vez (era) De Shazo, igual de gélido que el martes, pero con otro discurso. Washington estaba al tanto de que el presidente Sánchez de Lozada se aprestaba a renunciar al cargo. Me comunicaba formalmente que podía contar con los Estados Unidos, que reconocerían inmediatamente a mi gobierno y que estaban dispuestos a ayudarme en lo que yo solicitara», dijo De Mesa.

Al día siguiente, este apoyo se hizo público luego que el embajador David Greenlee anunció que Washington seguirá cooperando con el nuevo gobierno y esbozó un perfil de De Mesa: «figura grande en una coyuntura muy importante» y que lo importante era «un buen ambiente para la inversión, porque es lo que el país necesita».

El 25 de octubre, a menos de una semana de iniciar sus funciones presidenciales, Greenlee y el ministro de Gobierno, Alfonso Ferrufino, sobrevolaron la región del Chapare bajo el pretexto de verificar actos de violencia ocurridos en esa zona.

El 2 de noviembre de 2003, el nuevo gabinete económico viajó a Estados Unidos para gestionar el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y promocionar el Plan Gubernamental 2004-2007, solicitud que fue aceptada. En esos días, el entonces ministro de Hacienda, Javier Cuevas, dijo que se daría estricto cumplimiento a los programas suscritos con el organismo internacional aunque estos fueron criticados por las organizaciones sociales.

Dos días después, Greenlee inauguró en Santa Cruz la jornada de Juegos de Guerra en la que un grupo de marines estadounidenses llegaron al país para instruir a los oficiales bolivianos, por medio de sistemas computarizados, sobre lo último en estrategias y tácticas militares, evento al que no se le permitió el ingreso a la prensa.

El 17 de diciembre de 2003, el candidato de CC solicitó al Congreso que ratifique el convenio de inmunidad para los militares de Estados Unidos ante la Corte Penal Internacional.

La gestión para la protección de los uniformados se remonta al 19 de mayo de 2003, cuando el gobierno de Sánchez de Lozada firmó un convenio con la administración de Estados Unidos que establecía que todo ciudadano norteamericano no podía ser juzgado por la Corte Penal Internacional, de la cual forma parte Bolivia, si cometiera un delito tipificado como de lesa humanidad y solo sería procesado por las leyes estadounidenses.

La nota fue revelada por la actual presidenta de la Cámara de Diputados, Adriana Salvatierra y en ella De Mesa señala: «Tengo el agrado de dirigirme a usted, para solicitarle que el Honorable Congreso Nacional, considere la aprobación y ratificación del «Acuerdo entre el Gobierno de la República de Bolivia y el Gobierno de los Estados Unidos de América respecto a la entrega de personas a la Corte Penal Internacional» suscrito en la ciudad de La Paz el 19 de mayo de 2003″.

«Este acuerdo establece que todos los nacionales de los Estados Unidos de América, el personal militar que cumple o haya cumplido funciones en el pasado para los Estados Unidos de América que no tenga la nacionalidad de ese país presentes en el territorio de la República de Bolivia no serán, salvo con el consentimiento expreso del Gobierno de Estados Unidos de América, entregados ni trasladados por ningún medio a la Corte Penal Internacional para ningún propósito, con respecto a los actos u omisiones supuestamente cometidos o que tengan lugar mientras sean o hayan sido parte del militar de los Estados Unidos de América», argumentó.

Pero hay otros hechos que demuestran los nexos de De Mesa con Estados Unidos. El entonces ministro de la Presidencia, José Galindo, advirtió en esa ocasión: «No, no, un ratito, es que no pueden ver este tema así tan fácil». De Mesa complementó: «Es verdad, si no llegan las tropas, no tengo los 40 millones que me ha prometido la embajada americana».

Este hecho fue recordado ayer por Salvatierra, quien aseguró que «está demostrado que Carlos de Mesa es un candidato débil, contradictorio, que desconoce el comportamiento de la economía del país y claro, un líder débil. Si llegara a ser Gobierno cabe la posibilidad, naturalmente, de que doblaría las rodillas ante Estados Unidos».

El 13 de enero de 2004, De Mesa se reunió con el presidente de EEUU, George Busch durante la Cumbre Extraordinaria de las Américas en Monterrey, México. El 31 de enero, mediante Decreto Supremo 27345, De Mesa dispuso la incineración de todos los documentos referidos a los gastos reservados.

El 6 de marzo de 2005, De Mesa declaró que si se cortaban los mecanismos de cooperación a Bolivia, el país no podría funcionar y que los recursos económicos que se utilizaban para pagar los sueldos de los maestros provenían de «la limosna internacional que recibo porque extiendo la mano». En ese mismo día, retó al entonces diputado Evo Morales a que asuma la presidencia y compruebe que no es fácil administrar el Estado.

Antes de que De Mesa declarara sus intenciones de restablecer las relaciones con EEUU, su vocero, Diego Ayo, dijo estar orgulloso de haber trabajado por varios años en la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), misma que también fue expulsada por conspiración política contra el Estado. «Trabajé tres años en Usaid, si volviera atrás, no trabajaría tres, lo haría 10, lo volvería a hacer porque la plata de Usaid es muy útil», dijo en entrevista con Radio Compañera.

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