septiembre 18, 2019

Otra pichhiruchada de la selección boliviana


Por Esteban Ticona Alejo *-.


El fútbol profesional se ha convertido en uno de los deportes más populares y masificados en el mundo. A pesar que está regentado por una empresa privada internacional llamada Federación Internacional de Fútbol Asociados (FIFA) y sus entes regionales, se ha transformado en uno de los referentes de la cultura física de los países asociados. Hoy mueve grandes cifras económicas, a pesar de los grandes escándalos de formas de corrupción de dirigentes, jugadores y allegados. Su popularidad no ha sufrido grandes embates. En una sociedad contemporánea del espectáculo ocupa más espacio en los medios de comunicación que la política y es capaz de hacer aflorar los grandes sentimientos de amor y odio, fácilmente conectados a formas de nacionalismo e identidad nacional.

La participación de Bolivia en la Copa América 2019 terminó y dejó a la selección en la última posición del torneo internacional. Debido a los malos resultados que se obtuvieron, tres derrotas en tres partidos, ¿quiénes son los responsables de otro fracaso del combinado nacional?
Resulta absolutamente paradójico que el accionar privado de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), afiliada a la FIFA, se convierta en la representación nacional. Sabemos que la FIFA no permite que el Estado u otras organizaciones intervengan en la ejecución y representación de la práctica del fútbol profesional. En esta especie de exclusividad federativa, los dirigentes, los jugadores y el cuerpo técnico indudablemente son los grandes culpables de los fracasos de la representación nacional.

Innegablemente el gran actor son los jugadores, que no se si entienden su oficio, que son atletas del fútbol, por lo tanto, con una serie de requisitos a cumplir. Desde llevar una dieta de atleta hasta formas de comportamiento en el día adía. ¿En qué consiste la dieta de los deportistas? Y lo más importante ¿qué valores de la vida reproducen? Se ha denunciado que a los jugadores de la selección boliviana les interesó saber cuánto van a ganar y que la misma se efectivice cuantos antes. Aquí lo que se percibe es que, al jugador seleccionado, que se sintió la estrella y el ídolo, le interesó ganar mucho dinero que hacer una buena representación. ¿Después del fracaso, habrán tenido alguna vergüenza de cobrar los 20.000 dólares? Estoy casi seguro que no tuvieron ningún escrúpulo para cobrar esa suma, porque a una mayoría de los futbolistas viven una vida valorizado por el dinero y nada más.

No sabemos si la selección boliviana cuenta con algún psicólogo en deporte. Oímos declaraciones de algunos jugadores decir que el nivel del futbol boliviano “es bajo”. Si entran con esa mentalidad, siempre saldrán perdedores. Esos ídolos que entraron a jugar pareciera que el primer impacto fue estar en un estadio internacional y en ese lugar como que quedaron asustados y perdieron su ajayu o el aliento para jugar dignamente ¿nervios? Creo que es más que eso, es la mentalidad perdedora con la que entran a disputar, es la del colonizado futbolista que cree que todo de afuera es superior. Esta autosubestimación no se supera sólo practicando, eso se encara educándose y ahí es clave la labor del psicólogo, que tendría que enseñar, inclusive al director técnico, a cómo enseñar a tener una identidad plena de jugador, frente a quien sea. Al menos enseñen el pasaje bíblico de cómo David derrotó a Goliat.

Escuché a varios aficionados decir no queremos más “chuxu jugadores en la selección, que al ver al rival extranjero se orinan en la cancha”. Mejor dicho, no queremos jugadores timoratos e incapaces de enfrentar al rival sin dignidad. Pues en la realidad esos jugadores que pensábamos que eran ídolos no son más que idolillos de papel.


* Es aymara-boliviano. Dr. en Estudios Culturales Latinoamericanos y es Docente en la UMSA.

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