octubre 20, 2019

El día después


Por Oscar Silva -.


La oposición, los medios de comunicación ligados a ella, los intereses antinacionales e incluso algunas potencias extranjeras, la tienen muy clara. Saben que el 20 de octubre el actual presidente junto a su acompañante, obtendrán un triunfo similar al de procesos electorales anteriores en los últimos 14 años y han visto ya diluidas todas sus esperanzas de forzar una segunda vuelta y por eso sus argumentos de unidad se tornan contradictorios e inconsistentes.

Asimismo, ven que su intención de boicotear las elecciones tampoco podrá darles mayores frutos, puesto que su discurso de ilegalidad e inconstitucionalidad de la postulación de Evo Morales no soporta el menor análisis y se cae por su propio peso. Eso no significa que sigan con paros cívicos, bloqueos, movilizaciones, de cívicos, médicos o de ropavejeros y que incluso vayan más allá generando escenarios de violencia.

No sorprendería en absoluto que en ocasión de la programada concentración del MAS, el 2 de agosto en Santa Cruz, esa oposición cavernícola, fascista y verdaderamente antidemocrática, despliegue grupos de choque y pretenda provocar incidentes de violencia con quienes asistan a dicho acto, adjudicando estas situaciones a quienes se den cita en la capital oriental en esa oportunidad, con la única finalidad de provocar inestabilidad y si fuese posible obstaculizar el proceso electoral.

Pero más allá de esto y de lo que pudieran generar aun hasta octubre, en lo que ahora hay que poner los ojos y todos los sentidos, es en lo que se viene, después del 20 de octubre, después del triunfo del binomio Morales Ayma-Garcia Linera, triunfo consistente, de amplia mayoría.

Con seguridad que el mismo día de elecciones saldrán los voceros opositores con la cantaleta de fraude y de desconocimiento a los comicios, pedirán su anulación o llegado el caso, en atención a quien sea el segundo, apuntaran a proclamar a este como ganador. Esta fórmula de actuación no tiene nada de novedosa, pues recupera en gran medida lo ya ensayado en Venezuela con Guaidó a la cabeza.

Ahí habrá que ver el contexto internacional en ese momento. Las elecciones en Argentina son importantes y también los acuerdos que hasta entonces puedan lograrse en Venezuela, así como la situación judicial de Lula, porque no debiera sorprender a nadie que algunos gobernantes desubicados con Trump a la cabeza se inclinen por repetir el juego y comiencen por reconocer como ganador de las elecciones bolivianas al segundo, sin importar la diferencia de votación, ni tomar en cuenta el respaldo ciudadano de los actuales gobernantes.

Son escenarios supuestos, desde luego, pero es posible que se presenten ante la imposibilidad de la derecha boliviana de doblegar electoralmente al Movimiento al Socialismo y ver sepultados políticamente a varios de sus representantes como los Mesa, los Cárdenas, los Revilla y otros más.

Por eso la importancia de estar preparados para el día después. El proceso de transformación histórica, política, económica y social que vive Bolivia, si sigue consolidándose como hasta ahora lo ha venido haciendo, es un peligro para la derecha latinoamericana y continental, porque puede convertirse en un “mal ejemplo” para los pueblos de la patria grande.

Y eso es difícil que sea aceptado por el imperio y sus lacayos criollos. No van a ceder tan fácilmente sus privilegios más que centenarios, sus intereses a costa de la pobreza de sus pueblos, ni van a aceptar con resignación que los vientos de cambio soplen definitivamente sobre estas tierras. La lucha recién comienza, hay que estar preparados para ella.

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