agosto 26, 2019

Campaña mundial contra bloqueo de EE.UU. a Venezuela


Editorial La Época -.


El lunes 5 de agosto, en una demostración del carácter implacable e intolerante que tiene el imperialismo cuando encuentra al frente posiciones radicalmente distintas a las suyas, la administración Trump ha dispuesto el bloqueo total a todas las propiedades de la República Bolivariana de Venezuela en territorio estadounidense.

La extrema medida estaba dentro de las predecibles medidas que iba a tomar el gobierno estadounidense, luego del virtual fracaso de su estrategia de los dos últimos años para derrocar al gobierno legítimo y legal de Nicolás Maduro, quien, junto a su pueblo, se mantiene firme en la defensa de una revolución que, como es obvio, no es del agrado de EE.UU.

Estados Unidos y sus aliados dentro y fuera de Venezuela no han podido provocar una implosión en el país sudamericano, a pesar de sistemática e ininterrumpida guerra que desatan. Todos sus esfuerzos han resultado estériles frente a la capacidad de resistencia de la inmensa mayoría de un pueblo que quiere construir los destinos de su patria con sus propias manos. Solo este año no prosperaron la invasión disfrazada de ayuda humanitaria, el 23 de febrero, y el intento de quebrar a las fuerzas armadas el 30 de abril.

Por eso no es exagerado decir que Venezuela enfrenta una guerra total y permanente. No hay lugar para la tregua. No hay día que Estados Unidos y la derecha de ese país no desarrollen medidas y acciones para desestabilizar ese proceso revolucionario. En unos momentos son acciones diplomáticas, otras económicas, y no dejan de estar presentes otras militares, políticas, psicológicas y mediáticas. No es faltar a la realidad objetiva el afirmar que Maduro está enfrentando agresiones mucho más duras de las que tuvo que enfrentar Hugo Chávez.

Todas esas acciones, que sintetizan la guerra total y permanente, han sido derrotadas y el secreto, si vale hablar así, ha sido hasta ahora la férrea unidad del pueblo, el gobierno y las fuerzas armadas, además de la solidaridad internacional. Se ha demostrado que no hay nada que pueda quebrar la voluntad emancipadora de los pueblos, cuando se alcanza la unidad.

De acuerdo al periódico The Wall Street Journal, la medida adoptada por Trump, de bloqueo total, no ha sido tomada para países del hemisferio occidental en las últimas tres décadas, y que solo es comparable a la desplegada contra la revolución cubana en 1962, un año después de que fracasara la invasión mercenaria en Bahía Cochinos. Similar medida sufren Siria, Irán y Corea del Norte.

Todavía es difícil de anticipar lo que hará Trump para que le funcione el bloqueo, pero no hay duda que irá en la misma dirección de adoptar leyes como la Helms-Burton, que tiene un alcance extraterritorial con el objetivo de sancionar a las empresas de otros países que hacen negocios con Cuba. De hecho, que un barco procedente de China cargado de soya con destino Venezuela no tenga autorización para salir de Panamá, es apenas una señal de lo que está tramando Estados Unidos.

Por eso, la respuesta al anunciado bloqueo estadounidense contra Venezuela tiene varias dimensiones que van desde organizar la más amplia campaña de solidaridad en todo el mundo hasta profundizar los procesos de cambio en los países donde hay gobiernos de izquierda y progresistas, pasando por construir relaciones de fuerza favorables a los pueblos en aquellos países donde todavía la derecha es gobierno.

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